Comienzan los alegatos por el crimen de Germán Medina

NewsITe
El juicio oral contra Abel Guzmán, acusado de asesinar a balazos a su compañero de trabajo Germán Medina dentro de la peluquería Verdini, en el barrio porteño de Recoleta, atraviesa una etapa clave. Este martes comenzarán los alegatos ante el Tribunal Oral en lo Criminal N° 24 de la Ciudad de Buenos Aires, instancia en la que primero se escuchará a las partes acusadoras y luego será el turno de la defensa.
Durante las audiencias previas desfilaron numerosos testigos, pero una de las declaraciones más esperadas fue la de Facundo Verdini, dueño del local y querellante en la causa. El empresario reconstruyó ante los jueces los minutos previos al hecho, la dinámica del ataque y el clima de tensión que se vivía en el equipo de trabajo a partir de los conflictos por el uso de productos con formol.
Verdini relató que la noche del 20 de marzo, cuando el local ya estaba cerrado y el personal conversaba en grupo, Guzmán se acercó y le preguntó si tenía “algo para decirle”. El dueño respondió que podían hablar al día siguiente, pero, según su testimonio, el imputado insistió en resolver todo en ese momento, sacó un arma y comenzó a apuntarles a todos los presentes mientras repetía que les iba a “volar la cabeza”.
De acuerdo con la reconstrucción de la querella, todo ocurrió en cuestión de segundos. Medina, compañero de Guzmán, no llegó a pronunciar palabra antes de recibir el disparo mortal. Tras la detonación, siempre según el relato de Verdini, el acusado recargó el arma y comenzó a perseguirlo dentro del local, lo que incrementó el pánico entre quienes estaban allí.
Conflictos laborales, dinero y el relato del acusado
En su propia declaración ante el tribunal, Guzmán reconoció haber disparado. “Me enojé, no controlé ni mi ansiedad ni mi bronca. Agarré el arma y disparé, no medí las consecuencias”, afirmó en la primera audiencia, al admitir su responsabilidad en el hecho aunque intentando explicar el contexto de tensión que, según él, se había acumulado en la peluquería.
El imputado aseguró que los problemas con el dueño comenzaron cuando se decidió modificar la calidad de los productos utilizados en los tratamientos capilares. Sostuvo que nunca le prohibieron expresamente el uso de formol, pero que sí le exigieron reducir su aplicación, lo que derivó en discusiones con colegas y clientas. Esos roces, de acuerdo a la hipótesis de la fiscalía, habrían motivado su despido y alimentado un creciente resentimiento.
Guzmán también mencionó cuestiones económicas: dijo que percibía un sueldo del orden de los 3 millones de pesos mensuales y que había mantenido conversaciones por una indemnización, que nunca se concretó. Mientras él reclamaba alrededor de 55 millones de pesos, el acuerdo no avanzaba, situación que, según su versión, profundizó el conflicto laboral.
Tras el crimen, el acusado se mantuvo prófugo durante varias semanas. Ante los jueces, explicó esa decisión como una reacción de miedo: “Me escapé, tenía miedo de quedar preso y me angustié por todo lo que hice”, declaró. Ahora, con el juicio en su tramo final, los alegatos de las partes definirán el pedido de pena y marcarán el rumbo del veredicto que deberá dictar el Tribunal Oral en lo Criminal N° 24 en los próximos días.
- El hecho ocurrió el 20 de marzo dentro de la peluquería Verdini, en Recoleta.
- La causa está en manos del Tribunal Oral en lo Criminal N° 24 de la Ciudad.
- La fiscalía y la querella apuntan a un conflicto laboral y económico previo.
- El acusado admitió haber disparado, pero busca explicar el contexto del hecho.
“Me enojé, no controlé ni mi ansiedad ni mi bronca. Agarré el arma y disparé, no medí las consecuencias”, declaró Abel Guzmán ante los jueces.
Con los alegatos en marcha, el juicio por el crimen de Germán Medina ingresa en su recta final. En las próximas jornadas se conocerán los pedidos de condena y la estrategia definitiva de la defensa, paso previo al veredicto que determinará el futuro judicial de Abel Guzmán.

