Alertan de que el declive de las poblaciones de pingüino emperador de la Antártida es más veloz de lo pensado

MEDIOAMBIENTE

Nuevos datos satelitales revelaron que la disminución de ejemplares es mucho mayor de lo estimado, lo que obliga a revisar estrategias de conservación y a actuar ante el impacto del cambio climático y la pesca industrial.

El estudio satelital revela una caída del 22% en la población de pingüinos emperador en la Antártida

En las remotas aguas de la Antártida, una nueva alarma se cierne sobre el futuro de los pingüinos emperador, una de las especies más emblemáticas del continente helado. Un reciente análisis de imágenes satelitales, que abarca más de una década de datos, reveló que su población podría estar decreciendo mucho más rápido de lo que se pensaba, con una alarmante caída del 22% en ciertas colonias. Este descubrimiento es una repercusión más del cambio climático y el deterioro de recursos del ecosistema como el kril, su principal fuente de alimento. Sin embargo, las amenazas no se limitan solo al calentamiento global; la presión humana sobre el océano y los recursos naturales podría acelerar aún más la extinción de esta especie.

Un estudio, publicado recientemente en Communications Earth & Environment por el British Antarctic Survey (BAS), encendió la alarma en la comunidad científica internacional y pone en el centro del debate la urgencia de revisar las estrategias de conservación y monitoreo.

El reciente análisis de imágenes satelitales sobre la población de pingüinos emperador en la Antártida puso de manifiesto que la disminución de la especie es “probablemente un 50 por ciento peor” que las estimaciones más pesimistas previas, dijo el Dr. Peter Fretwell, especialista en monitoreo de fauna antártica desde el espacio en el BAS. Este hallazgo, que surge de la revisión de datos entre 2009 y 2024, sitúa la pérdida de ejemplares en un 22 % en las colonias estudiadas, una cifra que supera ampliamente las proyecciones anteriores y plantea dudas sobre la capacidad de los modelos actuales para anticipar el futuro de la especie.

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El área analizada comprende la península Antártica, el mar de Weddell y el mar de Bellingshausen, lo que representa aproximadamente el 30 % de la población mundial de pingüinos emperador. Aunque este universo no abarca la totalidad del hábitat de la especie, los expertos consideran que las colonias seleccionadas son representativas del resto del continente. El uso de tecnología satelital ha permitido a los investigadores estimar el número de ejemplares en regiones remotas y de difícil acceso, lo que proporciona una visión actualizada y relativamente precisa del estado de la población.

El método satelital, aunque no permite observar cada individuo con exactitud, se ha consolidado como la herramienta más confiable para el monitoreo de especies en el entorno antártico. El descenso del 22 % en la población de pingüinos emperador en solo 15 años contrasta con el 9,5 % registrado entre 2009 y 2018 en estudios previos que abarcaban todo el continente. Esta aceleración en la pérdida de ejemplares ha llevado a los científicos a cuestionar la validez de los modelos informáticos utilizados hasta ahora.

El BAS detalló que la magnitud del retroceso obliga a reconsiderar los supuestos y variables de las simulaciones previas, ya que el ritmo actual podría adelantar los pronósticos de extinción de la especie, previstos originalmente para el año 2100.

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Motivos del descenso de ejemplares

El principal factor identificado detrás de este declive es el cambio climático. El aumento de las temperaturas globales afecta directamente el hielo marino, elemento esencial para la reproducción y el ciclo de vida de los pingüinos emperador. El adelgazamiento y la inestabilidad del hielo han provocado que las plataformas colapsen antes de tiempo, lo que resulta en la pérdida masiva de polluelos incapaces de sobrevivir en el mar.

El BAS subrayó que la vulnerabilidad de la especie la convierte en un indicador clave del impacto del calentamiento global en la fauna antártica. “El hecho de que estemos avanzando hacia una posición más rápido que el proyecto de modelos informáticos significa que debe haber otros factores que debemos comprender, además de la pérdida del hábitat reproductivo. La única manera de que la población mejore es estabilizando las emisiones de gases de efecto invernadero. De lo contrario, probablemente quedemos relativamente pocos pingüinos emperador para finales de este siglo”, explicó el Dr. Phil Trathan, coautor e investigador emérito del British Antarctic Survey.

El equilibrio del ecosistema antártico depende en gran medida del kril, un pequeño crustáceo que constituye la base de la cadena alimentaria en la región y es el alimento principal de los pingüinos emperador, así como de ballenas, focas y aves marinas. La presión de la pesca industrial, especialmente la pesca de arrastre dirigida al kril, ha añadido un nuevo elemento de incertidumbre para la estabilidad del ecosistema. En 2024, las operaciones humanas extrajeron aproximadamente 500.000 toneladas de ese crustáceo del océano Antártico. Aunque las consecuencias a largo plazo de esta extracción aún no se han manifestado plenamente, los expertos advierten que podría reducir la disponibilidad de alimento para los principales consumidores del kril, incluidos los pingüinos emperador.

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