Alertan que la brecha entre AUH y SUAF desalienta el empleo formal

Crece la tensión entre protección social y mercado de trabajo

Madres con hijos realizando trámites para cobrar la AUH y asignaciones familiares

NewsITe

El Presupuesto 2026 vuelve a colocar al gasto social en el centro de la escena fiscal: jubilaciones, pensiones, PAMI y transferencias como la Asignación Universal por Hijo (AUH) concentrarán el 56,4% del total. En ese marco, economistas advierten por una brecha creciente entre lo que perciben las familias beneficiarias de la AUH y las asignaciones familiares para trabajadores registrados (SUAF), lo que podría estar desincentivando la formalización del empleo.

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De acuerdo con la proyección oficial, tanto los beneficiarios del SUAF como los de la AUH continuarán reduciéndose en los próximos años, en línea con la caída de la tasa de natalidad y los cambios en la estructura del mercado laboral. El Presupuesto prevé que los perceptores del SUAF –incluido el prenatal– pasarán de 4,13 a 4,06 millones, mientras que los titulares de la AUH descenderán levemente de 4,11 a unos 4,1 millones.

Entre noviembre de 2023, último mes completo de la gestión de Alberto Fernández, y enero de 2026, el empleo asalariado formal registró una baja del 2,8%, equivalente a 284.366 puestos, considerando trabajadores públicos, privados, de casas particulares y monotributistas hasta la categoría G. En sentido inverso, los asalariados informales crecieron 1,1% (65.143 personas), según el cruce de datos de la Encuesta Permanente de Hogares del Indec y la información de la Secretaría de Empleo basada en el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA).

Una brecha de ingresos que condiciona decisiones laborales

La diferencia entre el monto de la AUH y la Asignación Familiar por Hijo para trabajadores registrados se amplió de manera marcada durante la presidencia de Javier Milei. Para enero de 2026, la AUH se fijó en $125.518 por hijo, mientras que la asignación familiar base para trabajadores en blanco quedó en $62.765, menos de la mitad.

Según el análisis del economista y exdiputado Martín Tetaz, presentado en el último encuentro de 2025 del ciclo «Economía de Quincho», esta brecha pasó de 12,2% en noviembre de 2023 a 37,5% desde enero de 2024. Ese diferencial, sostuvo, “puede dificultar la formalización del empleo”, porque los trabajadores que pasan de la informalidad al empleo en blanco terminan cobrando menos por hijo a través del SUAF que lo que percibían mediante la AUH.

“Cuando el trabajador que se formaliza pierde ingreso por hijo, el incentivo a registrar la relación laboral se reduce de manera significativa”, planteó Tetaz al analizar el impacto de la brecha entre AUH y SUAF.

En este contexto, se observa también un corrimiento hacia el trabajo independiente sin aportes previsionales. El empleo por cuenta propia registrado creció apenas 1% (8.470 personas), mientras que los trabajadores independientes sin aportes al SIPA se dispararon 33,4%, es decir, 642.850 personas adicionales.

Cómo funciona hoy la AUH y quiénes pueden cobrarla

En enero de 2026, la AUH se ubica en $125.518 por hijo, pero el hogar recibe efectivamente el 80% de ese monto cada mes: $100.414. El 20% restante se acumula y se paga en forma anual, una vez que el adulto responsable presenta ante Anses la Libreta AUH, que certifica controles de salud, vacunación y asistencia escolar. El trámite puede hacerse de manera presencial o a través de la web del organismo hasta el 31 de diciembre, y el reintegro suele concretarse unos 60 días después de la presentación.

La AUH fue creada en 2009 por decreto 1602 durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y ampliada en 2016, bajo la gestión de Mauricio Macri, a monotributistas hasta la categoría G. La norma excluye expresamente a asalariados registrados y establece que el beneficio está destinado a niños, niñas y adolescentes residentes en el país que no perciban otra asignación familiar y cuyos hogares estén desocupados o insertos en la economía informal.

Asignaciones familiares para trabajadores registrados y topes de ingreso

El Sistema Único de Asignaciones Familiares (SUAF) cubre a trabajadores en relación de dependencia registrados, beneficiarios del seguro de desempleo, jubilados y pensionados del SIPA, titulares de Pensiones Honoríficas de Veteranos de Guerra del Atlántico Sur y de Pensiones No Contributivas por Invalidez o Trasplante. El valor a cobrar depende del Ingreso del Grupo Familiar (IGF), que suma remuneraciones brutas, sumas no remunerativas, haberes previsionales, planes sociales y otras prestaciones, excluyendo horas extras, plus por zona desfavorable y aguinaldo.

  • Para ingresos de hasta $971.786 mensuales, la asignación por hijo es de $62.765.
  • Para el tramo de hasta $1.425.219, el monto baja a $42.337.
  • Entre $1.425.219 y $1.645.464, la asignación es de $25.608.
  • Para ingresos de hasta $5.146.094, el beneficio se reduce a $13.211 por hijo.

Quedan excluidos del cobro de asignaciones familiares aquellos hogares en los que al menos uno de sus integrantes tenga un ingreso bruto superior a $2.573.047 en enero de 2026, o cuando la suma de los ingresos familiares supere los $5.146.094 brutos mensuales. Estos topes generan una salida abrupta del sistema: pequeñas variaciones de salario pueden traducirse en la pérdida total del beneficio.

Desafío para la política social y la reforma laboral

El Presupuesto 2026 refuerza la centralidad de las asignaciones en la red de protección social, junto con la Asignación por Embarazo para Protección Social y la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM). El objetivo declarado es reducir la pobreza y sostener ingresos de los hogares más vulnerables, en un escenario de inflación elevada y estancamiento económico.

Sin embargo, la ampliación de la brecha entre los beneficios que reciben los trabajadores formales e informales plantea un dilema para la política pública. Por un lado, se busca contener la pobreza infantil; por el otro, se corre el riesgo de debilitar los incentivos a la formalización laboral, en un mercado ya marcado por la precariedad y el avance de la informalidad.

En paralelo, el Gobierno impulsa una postergada reforma de la legislación laboral con la promesa de reducir cargas no salariales y promover el empleo registrado. El éxito de esa agenda dependerá, en buena medida, de que las reglas de juego de las asignaciones familiares y la AUH logren un equilibrio más claro entre protección social y estímulo al trabajo formal en relación de dependencia.

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