Un cura párroco perteneciente a la Diócesis de San Nicolás fue denunciado por violencia de género en Pergamino. Durante el allanamiento efectuado por DDI de esa localidad en barrio Santa Julia, los efectivos encontraron armas de fuego y municiones. La acusación fue presentada por una mujer con la que mantendría una relación sentimental.


De la redacción de EL NORTE
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Una enfermera, de 46 años, residente en la localidad de Pergamino denunció a un sacerdote con quien mantendría una relación sentimental por violencia de género. Conforme a la presentación efectuada ante la justicia el cura en cuestión pertenece a la Diócesis de San Nicolás y se domicilia en barrio Santa Julia en la zona sur de esa localidad. La causa tramita en la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio (UFIyJ) N°4 de Pergamino que el pasado miércoles ordenó un allanamiento y secuestro de urgencia en la casa parroquial, con resultado altamente positivo. En el lugar encontraron pistolas, un revólver y alrededor de 190 municiones.
En su denuncia la mujer relató que conoció al párroco en marzo pasado a quien acudió en busca de contención espiritual pero que esa relación cambió tres meses después cuando aceptó ser su novia, relación que se mantuvo hasta hace pocos días cuando repetidos episodios de hostigamiento, acoso y violencia de género la llevaron a realizar la denuncia.
La presentación fue radicada en la Comisaría de la Mujer y la Familia. Según los dichos de la denunciante, la situación se salió de control por una escalada de violencia y decidió pedir ayuda a la justicia. “Aprovechando que mi mamá atraviesa problemas de salud, yo me acerqué a la Iglesia a pedir oración por ella y algún tipo de ayuda espiritual, entonces el empezó frecuentar todos los días mi casa, inclusive en distintos horarios”, reveló la victima al medio Primera Plana.
Después de un par de meses, la mujer y el párroco, de 53 años, empezaron un vínculo sentimental. “Él me decía que se había enamorado, que se quería casar conmigo y formar una familia”, dijo. La relación se consolidó y el sacerdote llegó a tener las llaves de la vivienda de la mujer, pero desde hace un tiempo “empezó con celos, a controlar mi teléfono, al que varias veces golpeó. Hubo gritos y hostigamiento. se puso obsesivo, siguió con persecución, agresiones y maltrato psicológico y físico. No era la persona que yo había conocido”, admitió. “Ni yo ni ninguna mujer, ni ninguna persona debe sufrir este tipo de situaciones” señaló, al tiempo que aclaró que “fui criada en la Iglesia. Mi mamá planchaba las túnicas de los sacerdotes y soy devota de María Crescencia Pérez”. Relató al medio mencionado.
Sostuvo también que “me cuesta contarlo porque nunca pensé que iba a pasar esto, pero ahora me alivia. Porque además quiero que sirva por si alguien atraviesa lo mismo yo no se anima a decir nada y es muy necesario e importante hablar porque eso ayuda. Una no se puede quedar callada; hay que hablar porque nunca se sabe que hay detrás de la otra persona”.
Por otra parte, consideró que su exnovio “no puede seguir siendo sacerdote, ni dar misas ni estar en la Iglesia” y agradeció “el apoyo de la Policía y cuerpo de psicólogos”.
La denuncia tramita en la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio (UFIyJ) N° 4, que ayer ordenó un allanamiento y secuestro de urgencia en la casa parroquial, con resultado altamente positivo.
Le secuestraron un arsenal
Una vez realizada la acusación ante la justicia se inició una investigación y el pasado miércoles en una vivienda del Barrio Santa Julia, donde habita el cura, la Policía incautó pistolas, un revólver y más de 190 municiones.
De acuerdo con el informe policial, en el procedimiento llevado a cabo por la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) se encontraron dos pistolas calibre 9 milímetros marca Taurus, un revólver calibre 22 y un total de 196 municiones de distintos calibres.
Además del secuestro del armamento, se notificó al párroco sobre la formación de una causa en su contra por “Tenencia Ilegal de Arma de Guerra”.
Hasta el momento no se dispusieron medidas de restricción de la libertad, aunque la investigación sigue en curso y no se descartan nuevas medidas en el transcurso de las próximas horas.
La Justicia busca determinar el origen de las armas, si contaban con documentación de respaldo y si pudieron haber sido utilizadas en otros hechos ilícitos.
Mientras tanto, la mujer explicó que cuenta con custodia permanente, en un caso que combina la dimensión de la violencia de género con el hallazgo de un arsenal en manos de un cura párroco de la Diócesis de San Nicolás.

