La baja definitiva en la habilitación de Laboratorios Ramallo por parte de la ANMAT conlleva un antecedente reciente. En enero pasado, el mismo organismo había resuelto también dar de baja a Laboratorios Apolo, oscuro antecesor en Rosario de la empresa radicada en el Parque Comirsa. Apolo, donde una caldera había estallado en 2016, pertenecía al mismo entramado empresario que HLB Pharma.

De la redacción de EL NORTE
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La baja definitiva de Laboratorios Ramallo SA, resuelta este viernes por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) llegó apenas tres meses después de una idéntica medida adoptada por el mismo organismo oficial, centrada en aquel caso sobre otro laboratorio del mismo grupo empresario.
El 12 de enero pasado, la Anmat había dispuesto la baja definitiva de la habilitación de Laboratorios Apolo SA, la firma con plantas y depósitos en Rosario tristemente recordada por la explosión de una caldera ocurrida el 27 de junio de 2016. Apolo pertenecía al mismo entramado empresario que HLB Pharma y Laboratorios Ramallo, involucrados en el escándalo del fentanilo contaminado que provocó muertes el año pasado.
Aquella decisión oficial, formalizada mediante la Disposición 4/2026 publicada en el Boletín Oficial, llegaba a casi una década del siniestro que provocó el derrumbe parcial del edificio rosarino de Alem al 2900, daños en viviendas linderas y dejó cinco personas heridas, una de ellas de gravedad. La resolución canceló el certificado de inscripción en el Registro de Especialidades Medicinales (REM) y dio de baja de manera definitiva el legajo de la empresa ante el organismo nacional de control.
Un oscuro antecesor
El nombre de Apolo volvió a tomar relevancia en los últimos meses no solo por su pasado en Rosario, sino también por su vinculación societaria con HLB Pharma y Laboratorios Ramallo, que en 2025 quedaron en el centro de la tragedia sanitaria del fentanilo contaminado.
La clausura el año pasado de los laboratorios HLB Pharma y Ramallo por parte de la Administración Nacional de Medicamentos y Tecnología Médica (Anmat), después de que se detectara la producción y distribución de un lote de fentanilo contaminado, puso otra vez bajo la lupa a sus titulares: Ariel García Furfaro y Jorge Salinas.
Según recordó el medio rosarino La Capital, ambos nombres se hicieron conocidos en aquella ciudad del sur santafesinio después de un oscuro siniestro. En 2016 eran los responsables del laboratorio Apolo, que elaboraba los sueros medicinales que utilizaban hospitales públicos y privados de todo el país.
En julio de ese año, la caldera del laboratorio rosarino ubicado en Alem al 2900 sufrió una explosión por “acumulación de vapor” y salió despedida a gran velocidad y con muchísima fuerza produciendo daños en varios edificios de esa cuadra del barrio Tablada.
Destino: Ramallo
Tras el siniestro, la fábrica de sueros no volvió a abrir en Rosario. Sus dueños decidieron mudarla. Gestión de Mauro Poletti mediante (entonces en ejercicio de su primer mandato como Intendente de Ramallo), García Furfaro encontró abiertas de par en par las puertas del parque industrial Comirsa. Allí la empresa sería relanzada, aunque ahora con nuevo nombre: Laboratorios Ramallo.
Sólo un mes y medio después de la explosión del laboratorio Apolo en Rosario, uno de sus accionistas anunciaba la apertura de una fábrica similar en Ramallo, que también produciría suero fisiológico. “Somos gente joven, con tres años en el rubro, con varios laboratorios y vimos la necesidad de abrir uno nuevo”, sostenía Ariel García Furfaro, referente del grupo, en una rueda de prensa en la que se presentó junto al intendente de Ramallo, Mauro Poletti.
Eran los primeros días de agosto de 2016 y García Furfaro indicaba que la nueva planta “se llamará Laboratorio Ramallo”, se excusaba de precisar el monto de la inversión a efectuar por “el momento que vive el país” y estimaba que generaría entre 200 y 350 puestos de trabajo.
En marzo del año siguiente, Poletti volvería a recorrer la empresa, ya lista para su inauguración. De la visita participaban también el entonces diputado provincial Andrés Quinteros y Jorge Salinas, socio de García Furfaro, y director del laboratorio Apolo entre 2005 y 2012.

