Tensión máxima entre Riad y los separatistas del sur yemení

NewsITe
La coalición militar encabezada por Arabia Saudita ejecutó ataques aéreos preventivos en el suroeste de Yemen, luego de recibir informes sobre un presunto rearme y desplazamiento de fuerzas secesionistas vinculadas al Consejo de Transición del Sur (CTS). La ofensiva, difundida por la agencia de noticias oficial saudí SPA, marca un nuevo pico de tensión en un conflicto que ya lleva años fragmentando el territorio yemení.
Según funcionarios saudíes, grandes grupos armados, acompañados por vehículos blindados y cargamentos de municiones, se trasladaron desde campamentos en Hadid y Al Sulban hacia la provincia de Ad Dali. El movimiento se registró pocas horas antes de que se esperara la llegada a Riad de Aidarus al Zubaidi, presidente del CTS, para reunirse con el mandatario yemení reconocido internacionalmente, Rashad al Alimi, y con el portavoz de la coalición, Turki al Maliki.
De acuerdo con las declaraciones de al Maliki, los bombardeos se realizaron alrededor de las 4.00, hora local, con el objetivo de frenar lo que Riad interpreta como un intento de al Zubaidi de “intensificar el conflicto y extenderlo a la provincia de Ad Dali”. El Ejército saudí sostiene que el dirigente separatista habría distribuido armas y municiones entre decenas de combatientes en Adén, principal ciudad del sur, para generar una ola de disturbios y choques armados.
SPA indicó además que el Gobierno yemení y la coalición trabajan junto a las autoridades locales de Adén para “apoyar y mantener los esfuerzos de seguridad y hacer frente a cualquier fuerza militar que tenga como objetivo ciudades y civiles”. La prioridad declarada es evitar que la violencia se expanda hacia zonas densamente pobladas, en un mapa político y territorial ya de por sí fragmentado.
Un conflicto atravesado por múltiples actores regionales
El CTS, liderado por al Zubaidi y respaldado política y militarmente por Emiratos Árabes Unidos, controla amplias áreas del sur y este del país. La organización separatista impulsa desde hace años la creación de un “estado federal justo” que integre a los distintos sectores de la sociedad local, una propuesta que choca con la autoridad del Gobierno central y reconfigura los equilibrios de poder en la región.
La alianza entre Riad y el Ejecutivo yemení se vio reforzada a finales de diciembre, cuando el Ejército saudí atacó un supuesto traslado de armas y vehículos de combate que, según SPA, eran enviados desde Emiratos Árabes Unidos en apoyo al CTS. Esa operación fue públicamente agradecida por el Gobierno yemení, que decretó un estado de emergencia de 90 días para intentar frenar la escalada y recuperar el control sobre la entrada de material bélico.
En las últimas semanas, las autoridades saudíes redoblaron sus acusaciones contra el Consejo de Transición del Sur, al que señalan por una “escalada injustificada” a través de ofensivas sobre posiciones militares en las gobernaciones de Hadramut y Mahra, al este del país. El CTS no solo desoyó los pedidos de retirada: según SPA, consolidó su presencia con el respaldo de las Fuerzas de Élite de Hadramut, a cargo de la seguridad en Mukalla y Ash Shihr, dos centros urbanos clave.
Yemen, un tablero dividido y sin salida política a la vista
El mapa de poder en Yemen está hoy profundamente atomizado. Mientras el CTS domina buena parte del sur y el este, el Gobierno reconocido internacionalmente mantiene el control de Marib, en el noreste, y de Taíz, en el suroeste. En paralelo, las milicias hutíes, alineadas con Irán, han consolidado su posición en amplias zonas del norte y el centro del país, sumando otro frente de confrontación a una guerra ya prolongada.
Los recientes ataques preventivos y el constante flujo de armas describen un escenario de desconfianza generalizada entre las principales facciones. Cada movimiento militar reduce el margen para las negociaciones auspiciadas por actores internacionales y complica los esfuerzos humanitarios en un país donde la población civil continúa pagando el costo más alto del conflicto.
De acuerdo con la agencia SPA, la combinación de operaciones militares, disputas territoriales y apoyos cruzados de potencias regionales hace que cualquier intento de diálogo se vuelva más frágil. En este contexto, organismos internacionales advierten que, sin un cese de hostilidades verificable y un marco político inclusivo, la crisis yemení seguirá enquistada como uno de los conflictos más complejos y olvidados del escenario global.

