Argentina actualiza normas para donación y uso de sangre

Nuevo marco para la donación y el uso de sangre en todo el país

Banco de sangre en Argentina con nueva normativa

NewsITe

El Ministerio de Salud de la Nación puso en marcha una profunda actualización del Sistema Nacional de Sangre, que reemplaza normas vigentes desde hace una década y redefine cómo se dona, procesa y transfunde sangre en Argentina. El objetivo central es mejorar la seguridad de pacientes y donantes, modernizar los servicios de hemoterapia y consolidar una red integrada en todo el territorio nacional.

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Uno de los cambios más relevantes es el abandono del modelo de “donación de reposición”, en el que familiares y allegados debían conseguir donantes para poder acceder a una cirugía o tratamiento. Desde ahora, se avanza hacia un esquema de donación 100% voluntaria, habitual y no condicionada a la atención médica. La normativa prohíbe expresamente exigir donantes como requisito para internaciones o intervenciones.

Las donaciones dirigidas a un paciente específico solo estarán permitidas cuando exista una justificación terapéutica clara. De este modo, se busca que la responsabilidad de contar con sangre segura recaiga en el sistema de salud y no en los pacientes, favoreciendo la planificación, la equidad en el acceso y una mayor seguridad transfusional.

Nuevos criterios para donantes y fin de restricciones discriminatorias

El nuevo marco regula los criterios de selección de donantes sobre la base de la evidencia científica y conductas de riesgo, dejando atrás restricciones consideradas obsoletas y discriminatorias. Ya no se excluirán grupos poblacionales enteros por pertenecer a una categoría de “riesgo” sino que se evaluarán prácticas concretas, como determinados tipos de relaciones sexuales o el uso de drogas, así como otros factores asociados a infecciones transmisibles.

Entre las novedades operativas, se elimina la obligación de ayuno previo y se recomienda que la persona que dona beba al menos 500 mililitros de agua o bebidas con sales unos 30 minutos antes de la extracción, medida que contribuye a reducir malestares y facilita el procedimiento.

Gracias a los avances en las pruebas de tamizaje, también se actualizan los tiempos de espera para donar. Se establece una postergación de 6 meses para quienes, en los últimos 3 meses, hayan tenido una nueva pareja sexual o más de una pareja, manteniendo relaciones anales; hayan utilizado estrategias orales de profilaxis pre o posexposición; se hayan realizado tatuajes, piercings o procedimientos estéticos invasivos; o hayan estado privados de la libertad más de 72 horas.

Red integrada de sangre y trazabilidad obligatoria

La normativa consolida un modelo de red integrada de sangre, con procesos coordinados y trazables en todo el país. Para lograrlo, se fortalecen los Centros Regionales de Hemoterapia y se dispone la desactivación progresiva de los bancos de sangre intrahospitalarios, considerados menos eficientes y con mayores dificultades para sostener estándares homogéneos de calidad.

Además, todos los centros de hemoterapia, bancos de sangre y servicios de medicina transfusional deberán informatizar sus registros y garantizar sistemas de trazabilidad. Esto implica que cada etapa, desde la promoción de la donación voluntaria hasta la transfusión al paciente, deberá quedar protocolizada, controlada y sujeta a auditorías.

Otro capítulo clave es la incorporación de lineamientos específicos para el procesamiento de terapias celulares y componentes especiales como el Plasma Rico en Plaquetas (PRP) y el Suero Autólogo Oftalmológico (SAO). El Estado nacional asume así un rol más activo de gobernanza, exigiendo que su producción se realice únicamente en establecimientos habilitados bajo la Ley de Sangre, con controles reforzados.

Plazos de implementación y desafíos para el sistema

La resolución ya se encuentra vigente a partir de su publicación en el Boletín Oficial. A partir de ahora, las instituciones públicas y privadas disponen de un plazo máximo de dos años para adecuarse a los cambios tecnológicos y estructurales. Esto incluye la modernización de equipamiento, la capacitación de equipos, la digitalización de procesos y la reorganización de la red de servicios.

  • Transición a un modelo de donación voluntaria y habitual.
  • Eliminación de restricciones discriminatorias para donar sangre.
  • Informatización obligatoria y trazabilidad en todo el circuito.
  • Regulación específica de terapias celulares y componentes especiales.
  • Plazo de hasta dos años para adecuar infraestructura y procesos.
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“Se deja de trasladar a los pacientes y a sus familias la carga de conseguir sangre, fortaleciendo la responsabilidad del sistema de salud y mejorando la seguridad transfusional”, destacan desde el Ministerio de Salud.

Con esta reforma del Sistema Nacional de Sangre, Argentina se alinea con estándares internacionales que privilegian la donación voluntaria, la equidad en el acceso y la rigurosidad en los controles. El desafío inmediato será transformar la cultura de la donación y garantizar que la infraestructura y los procesos acompañen este salto de calidad en beneficio de toda la población.

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