Tras completar maniobras iniciales y ajustes en órbita terrestre, la nave Orion se acerca a un punto clave de la misión Artemis II: un encendido que determinará si inicia su viaje hacia el entorno lunar.

La misión Artemis II entró en una etapa decisiva tras completar su despegue y las primeras maniobras en órbita terrestre. La nave Orion se prepara para un encendido clave que definirá si puede abandonar el entorno de la Tierra y dirigirse hacia la Luna en una trayectoria de casi 400.000 kilómetros.
Luego de resolver un problema con el inodoro de la nave y alcanzar el punto más lejano de su órbita, la tripulación tomó el control manual del vehículo espacial. Desde ese momento, ajustó su trayectoria alrededor del planeta mientras el equipo de misión concentra la atención en la próxima maniobra.
Ese paso, conocido como inyección translunar, será determinante. Si el equipo de gestión autoriza la operación, Orion encenderá su motor principal durante casi seis minutos para alcanzar la velocidad necesaria y salir de la órbita terrestre.
A partir de ese momento, la misión cambiará de escala. La nave dejará atrás una órbita que aún permite un regreso rápido a la Tierra y pasará a una trayectoria extendida hacia el entorno lunar, lo que marcará un punto de no retorno dentro del vuelo.
El primer encendido y la estabilización de la órbita
Antes de llegar a esta instancia, la misión completó un encendido inicial de 43 segundos. Esta maniobra permitió elevar el punto más bajo de la órbita y posicionar a la nave en una trayectoria más estable y alineada con el recorrido previsto.
La tripulación realizó esta operación luego de su primer período de descanso desde el despegue. El centro de control en la Tierra los despertó para supervisar la maniobra y, una vez finalizada, los astronautas retomaron su descanso.
Mientras tanto, los equipos de la misión comenzaron a revisar el estado general de los sistemas de Orion. Estas verificaciones forman parte de una secuencia de chequeos y ajustes que buscan confirmar que la nave está en condiciones de avanzar hacia la siguiente fase del vuelo.
Hasta el momento, todas las acciones desarrolladas forman parte de una etapa inicial diseñada para validar el funcionamiento del vehículo antes de ejecutar la maniobra más exigente.
La maniobra que definirá el rumbo hacia la Luna
La inyección translunar, también conocida como TLI por sus siglas en inglés, será la maniobra que marcará la transición definitiva del vuelo. Consiste en un encendido prolongado del motor del módulo de servicio que acelerará la nave hasta colocarla en trayectoria hacia la Luna.
Según el plan de la misión, este encendido tendrá una duración de 5 minutos y 51 segundos. Además, será el último gran impulso de motores de todo el viaje.
La maniobra no solo permitirá que Orion abandone la órbita terrestre, sino que también la ubicará en una trayectoria de retorno libre. Este recorrido le permitirá rodear la cara oculta de la Luna y regresar posteriormente hacia la Tierra.
La decisión del control de misión antes del punto de no retorno
Antes de autorizar el encendido, el equipo de gestión de la misión debe analizar en detalle el estado de la nave. La evaluación incluye el desempeño del motor, los sistemas de navegación, la orientación del vehículo y el funcionamiento general de los equipos a bordo.
Hasta este punto, la tripulación permanece en una órbita desde la que podría regresar a la Tierra en pocas horas ante cualquier inconveniente. Sin embargo, una vez realizada la inyección translunar, la misión se convertirá en un viaje de larga distancia sin posibilidad de retorno inmediato.
Por este motivo, la revisión previa tiene un rol central dentro del cronograma. Si el equipo considera que Orion no está en condiciones, la misión no avanzará más allá de la órbita terrestre.
En cambio, si recibe la aprobación, Artemis II dará un paso clave: avanzar en un vuelo tripulado que buscará salir del entorno inmediato de la Tierra y encaminarse nuevamente hacia la Luna.
Por eso, la revisión previa tiene un peso central dentro del cronograma. Si Orion no es considerada lista, Artemis II no avanzará más allá de la órbita terrestre. Si recibe la aprobación, en cambio, la misión dará el paso que ningún vuelo tripulado realiza desde 1972: salir del entorno inmediato de la Tierra y volver a poner astronautas en camino hacia la Luna.

