Ataque antisemita en una clínica de Rosario: qué revelaron las pericias

NewsITe
Las pericias sobre el paquete sospechoso que generó un amplio operativo de seguridad en Rosario confirmaron que se trató de un artefacto preparado para causar daño, aunque sin un sistema de detonación automática. El envío estaba dirigido a Gabriel Dobkin, titular de la filial rosarina de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA), y alimenta la principal hipótesis de un ataque de carácter antisemita.
De acuerdo con la información judicial, el fiscal Carlos Covani recibió en las últimas horas el informe preliminar de los especialistas en explosivos. El análisis determinó que la caja, entregada en una clínica de neurorrehabilitación donde Dobkin desarrolla actividades, no contenía un detonador, pero sí una importante cantidad de monedas dispuestas para funcionar como metralla en caso de activación.
El elemento sospechoso fue manipulado por la Brigada de Explosivos, que llevó adelante un operativo de aproximadamente seis horas en la zona. Finalmente, el paquete fue detonado de manera controlada para evitar riesgos a pacientes, personal de salud y transeúntes. La intervención incluyó cortes de calles, perímetros de seguridad y la coordinación con fuerzas federales, en un contexto de alta sensibilidad por los antecedentes de amenazas contra instituciones de la colectividad judía en el país.
Según consignó el medio rosarino Rosario 3, el fiscal ya cuenta con los datos de la empresa de transporte que realizó la entrega del paquete y el horario exacto en que fue recepcionado: a las 16.25 del miércoles 6 de mayo. Esos registros, junto con las cámaras de seguridad internas y externas de la clínica, serán claves para intentar reconstruir el recorrido del envío e identificar a los responsables.
La respuesta de la DAIA y la preocupación por los discursos de odio
Tras el operativo y la detonación controlada, la DAIA emitió un comunicado público en el que repudió enérgicamente lo sucedido. La entidad calificó el hecho como “gravísimo” y remarcó que la amenaza no se limita a la dirigencia comunitaria, sino que constituye una señal de alarma para toda la sociedad democrática argentina.
“La gravedad de lo sucedido excede cualquier diferencia ideológica o política y constituye un hecho profundamente alarmante para toda la sociedad democrática. Ningún acto de intimidación, amenaza o violencia puede ser tolerado ni naturalizado, y mucho menos cuando se dirige contra dirigentes comunitarios o instituciones representativas”, expresó la DAIA.
En el ámbito judicial, la calificación de un ataque antisemita cobra relevancia en el marco de la escalada de mensajes de odio y expresiones discriminatorias registradas en los últimos años, especialmente a partir de la crisis en Medio Oriente. Organizaciones de derechos humanos y referentes comunitarios advierten que estos episodios, aun cuando no lleguen a consumar una explosión o agresión física, buscan infundir temor y condicionar la participación pública de dirigentes y organizaciones.
La investigación continuará con el análisis de huellas, rastros biológicos y registros de envío del paquete. Mientras tanto, la comunidad judía de Rosario y las autoridades nacionales siguen de cerca el caso, a la espera de avances que permitan identificar a los autores y determinar si actuaron solos o como parte de una organización. El expediente se convirtió, así, en un nuevo test para la respuesta institucional frente a los crímenes de odio y las amenazas dirigidas a entidades representativas.

