El Gobierno prioriza acumular reservas pese al repunte inflacionario

NewsITe
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) profundizó su estrategia de acumulación de reservas y envió una señal contundente al mercado financiero. Este miércoles compró USD 187 millones en el mercado de cambios, el monto diario más alto desde el inicio de la denominada “fase 4” del plan monetario, al tiempo que el Tesoro Nacional convalidó tasas de interés más elevadas en pesos para sostener el atractivo de la moneda local.
El movimiento se produjo luego de conocerse que la inflación de diciembre trepó al 2,8%, lo que llevó a varios analistas a preguntarse si el esquema de política monetaria continuaría sin ajustes. Por ahora, la respuesta oficial parece ser negativa: el Central mantiene el foco en la compra de divisas aun a costa de un proceso de desinflación más lento de lo previsto originalmente.
El nuevo esquema que rige desde enero se apoya en la expansión de la base monetaria a través de la emisión de pesos para adquirir dólares, sin una absorción inmediata de esa liquidez. La lógica detrás de esta estrategia es acompañar un aumento en la demanda de dinero en un contexto de mayor calma cambiaria y financiera, reduciendo el riesgo de sobresaltos bruscos en el tipo de cambio.
Aun así, algunos economistas advierten sobre el costo de este camino. Andrés Neumeyer, ex subgerente general del BCRA, recordó que con el último registro oficial “la inflación corre a un ritmo anualizado de casi 40%”, lo que plantea un dilema de política: priorizar la acumulación de reservas sosteniendo un piso implícito para el tipo de cambio o permitir una mayor apreciación del peso para acelerar la baja de la inflación.
Compras récord y dólar a la baja
Pese a las advertencias, el mercado cambiario mostró un comportamiento alineado con los objetivos oficiales. El BCRA logró la mayor compra de dólares desde el lanzamiento de la fase 4 y, al mismo tiempo, el tipo de cambio se movió a la baja: el dólar minorista retrocedió hasta $1.480, mientras que el mayorista se ubicó en torno de los $1.453.
Este cuadro sugiere que todavía existe margen para continuar con la acumulación de reservas sin generar una presión cambiaria adicional. Para el Gobierno, consolidar el stock de divisas es clave para reforzar la estabilidad financiera, respaldar el programa económico y despejar dudas sobre la capacidad de respuesta frente a eventuales shocks externos.
El Tesoro sube tasas y renueva deuda en pesos
En paralelo a la estrategia del BCRA, el Tesoro Nacional acompañó con una señal de prudencia fiscal y financiera. En la licitación de esta semana se logró renovar alrededor del 98% de los vencimientos, por un monto cercano a los $9,4 billones, evitando así una expansión excesiva de pesos en la economía.
Para captar el interés de los inversores, el Gobierno convalidó tasas algo más altas en moneda local. Los instrumentos de plazo más corto pagaron en torno del 49% anual, mientras que el resto de las colocaciones promedió un 35% anual. En un contexto en el que la inflación de diciembre se ubicó en 2,8%, la decisión apunta a sostener la demanda de activos en pesos y desincentivar la dolarización de carteras.
Los bonos ajustados por CER también ofrecieron mayores rendimientos, en particular aquellos con vencimiento a junio de 2027, que arrojaron una tasa real cercana al 7,2% sobre la inflación. Las LECAP de plazos más cortos concentraron casi la mitad del monto adjudicado y llegaron a rendir por encima del 40% anual, lo que las convirtió en la opción predilecta de los inversores de perfil conservador.
Desinflación gradual y dudas hacia adelante
El analista financiero Nahuel Bernues evaluó que la licitación logró el doble objetivo de “no dejar prácticamente pesos en la calle” y seguir alargando los plazos de la deuda en moneda local. A su vez, consideró que las nuevas tasas en pesos lucen atractivas para quienes confíen en que el Gobierno podrá sostener una trayectoria descendente de la inflación en los próximos meses.
No obstante, el camino luce desafiante. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA proyecta una inflación del 20,1% para 2026, un nivel que los analistas describen como difícil de alcanzar sin una baja muy marcada en el corto plazo. Además, el proceso de actualización de tarifas de servicios públicos todavía no concluyó y se espera que siga ejerciendo presión sobre el índice de precios.
La gran incógnita es cuál será el ritmo de compra de dólares que podrá sostener el Central a medida que avance el año. Si la demanda de pesos no crece de forma significativa, el margen para seguir acumulando reservas sin encender nuevas tensiones cambiarias se irá acotando. El equilibrio entre estabilidad del tipo de cambio, baja de la inflación y fortalecimiento de reservas se mantendrá, de este modo, en el centro del debate económico.

