Debut arrollador de Blackberry Smoke en Buenos Aires

NewsITe
Con entradas agotadas y un clima de expectativa que se palpaba desde temprano, Blackberry Smoke tuvo su bautismo porteño en Groove, en pleno Palermo, y protagonizó una noche que confirmó por qué es una de las bandas más sólidas del rock sureño contemporáneo. Desde el arranque con Good One Comin’ On, el quinteto de Atlanta dejó en claro que su paso por Buenos Aires no sería una escala más dentro de la gira Rattle, Ramble and Roll Tour, sino un hito en sus 25 años de ruta.
Sin respiro, enlazaron Six Ways to Sunday y Payback’s a Bitch, marcando el pulso de una velada intensa, sostenida por un audio poderoso y nítido, dominado por el empuje clásico de los amplificadores Marshall. El público, compuesto por fans históricos y curiosos que se acercaban por primera vez a la banda, respondió con euforia a cada riff, en una comunión inmediata que se mantuvo a lo largo de todo el recital.
El recorrido incluyó paradas obligadas en varios hitos de su discografía: Rock and Roll Again, Let It Burn, Pretty Little Lie, Waiting for the Thunder y Sure Was Good fueron coreados como si el grupo hubiera pasado muchas más veces por la ciudad. “Estamos celebrando nuestros 25 años de carrera, es la primera vez que venimos y ya es nuestro mejor show de la gira”, lanzó Charlie Starr, voz y guitarra, en una frase que sintetizó el impacto del debut argentino.
Guiños a los clásicos y una identidad propia
Uno de los momentos más celebrados llegó con Sleeping Dog, que incluyó un guiño al inmortal Come Together de The Beatles. Ese cruce entre tradición y ADN propio fue una constante: tres guitarras afiladas, sin solos interminables ni despliegues innecesarios, siempre al servicio de canciones apoyadas en melodías sólidas, arreglos precisos y una raíz blusera que remite a la mejor escuela de Georgia.
En el tramo final, la temperatura subió un poco más. One Horse Town abrió una seguidilla en la que convivieron la emotividad de la balada Ain’t Got the Blues con la energía desbordante de Run Away From It All, tema que desató pogo frente al escenario y dejó algunos de los momentos más intensos de la noche. Para los bises, Starr reapareció con la camiseta de la Selección argentina, gesto que redobló la respuesta del público, y encabezó una versión poderosa de But You Did, de ZZ Top.
El cierre llegó con Ain’t Much Left of Me, que incorporó citas a Willin’ y Don’t Bogart That Joint, en sintonía con el espíritu de Waiting for Columbus de Little Feat, además de un pasaje con When the Levee Breaks, de Led Zeppelin. Referencias que funcionaron como un mapa sonoro del universo al que se conecta Blackberry Smoke, sin perder jamás su impronta original.
Un presente sólido para el rock sureño
Sobre el escenario, la formación se mostró aceitada y contundente: Charlie Starr en voz y guitarra, Paul Jackson en guitarra, Richard Turner en bajo y Brandon Still en teclados, reforzados por Benji Shanks y el baterista Kent Aberle, quien se incorporó tras la muerte de Brit Turner en 2024. Juntos, desplegaron un show sin fisuras, apoyado más en la fuerza de las canciones que en artificios escénicos.
- Repertorio que recorrió distintas etapas de la banda.
- Sonido compacto, guitarras protagonistas y raíz blusera.
- Guiños a The Beatles, ZZ Top, Little Feat y Led Zeppelin.
- Debut en Buenos Aires en el marco de los 25 años de carrera.
Lejos de nostalgias vacías, Blackberry Smoke demostró que el rock sureño sigue siendo una experiencia vibrante, auténtica y conmovedora cuando se combina oficio, personalidad y una conexión genuina con el público.
Con un show que fue creciendo en intensidad hasta volverse arrollador, el grupo se despidió dejando la sensación de que este primer encuentro con Buenos Aires difícilmente sea el último. Si algo quedó claro en Palermo es que Blackberry Smoke tiene todavía mucho combustible para seguir rodando y que, en vivo, su propuesta alcanza su mejor versión.

