Cada tercer lunes de enero se instala la idea del Blue Monday, una etiqueta creada en 2005 que asocia esta fecha con el bajón anímico, aunque su validez científica sigue siendo ampliamente cuestionada.

Cada tercer lunes de enero reaparece la misma advertencia: no se trata de un lunes cualquiera. La fecha es señalada como el “Blue Monday”, el supuesto “día más triste del año”, un concepto que vuelve a circular en redes sociales, medios de comunicación y conversaciones cotidianas.
La idea se originó en 2005, cuando el psicólogo británico Cliff Arnall difundió una fórmula que pretendía medir el descenso del estado de ánimo típico de esta época. En ese planteo incluyó variables como el clima frío, las deudas posteriores a las fiestas, las metas incumplidas y la caída de la motivación. Desde entonces, el término se repite cada enero, aunque la comunidad científica pone en duda su sustento y lo vincula más a una campaña publicitaria que a un hallazgo académico.
Por qué hoy 19 de enero es señalado como el día más triste
El 19 de enero, tercer lunes del año, volvió a quedar marcado en el calendario como el supuesto “día más triste”. La explicación se apoya en la ecuación creada por Arnall, quien intentó justificar por qué esta fecha concentraría un mayor bajón anímico que el resto.
En su fórmula, la W representa al clima, la D a las deudas, la d al sueldo, la T al tiempo transcurrido desde Navidad, la Q al tiempo pasado desde que se intentó cumplir un objetivo, la M a la motivación y la NA a la necesidad de emprender cambios. La lógica propone que, una vez pasadas las fiestas, reaparecen las obligaciones y muchas promesas de inicio de año comienzan a diluirse, lo que alimenta la sensación de desánimo.
Arnall, entonces colaborador de la Universidad de Cardiff, presentó esa ecuación como una forma de traducir en términos “científicos” el malestar de enero, aunque su validez fue cuestionada desde el inicio por la comunidad académica.
Qué es el Blue Monday y por qué se lo cuestiona
El llamado Blue Monday se popularizó especialmente en Estados Unidos y en países europeos que atraviesan el invierno en esta época del año, una situación muy distinta a la que se vive en la Argentina durante enero, marcada por las altas temperaturas.
Según publicó el diario El País, el propio Arnall reconoció que la fórmula no es científica y que combina variables incompatibles e incomparables. El psicólogo trabaja como “consultor de felicidad” y desarrolló otras fórmulas con fines publicitarios. Incluso, en 2016 participó en una campaña para promocionar a las islas Canarias como destino turístico y contrarrestar la tristeza asociada al Blue Monday.
Más allá de su falta de respaldo científico, el concepto suele cargarse de la presión posterior a las fiestas, la dificultad para sostener nuevos hábitos y el regreso a la rutina laboral tras el descanso del fin de semana.
La primera vez que se mencionó fue en 2005 y, desde entonces, la fecha varía entre el tercer y el cuarto lunes de enero. En paralelo, se multiplican las propuestas para atravesar el día reuniéndose con amigos o familiares, realizando actividades recreativas o dedicando tiempo al bienestar personal.
Cinco planes para atravesar el Blue Monday 2026
1. Andar en bicicleta
Un paseo en bicicleta permite ponerse en movimiento, liberar endorfinas y estar en contacto con el aire libre, ya sea explorando nuevos recorridos o retomando rutas habituales.
2. Reunirse con amigos
Compartir una charla con amigos o familiares puede resultar una alternativa reparadora y necesaria para atravesar el tercer lunes del año.
3. Cuidar el cuerpo y hacer ejercicio
En un contexto donde el tiempo frente a la computadora suele superar al ocio, cualquier actividad que implique relajarse y cuidarse aparece como una opción válida, tanto para este día como para la rutina diaria.
4. Salir a cenar o bailar
Una reunión informal puede extenderse y transformarse en una cena improvisada o en una salida nocturna que ayude a cortar con la monotonía.
5. Visitar una exposición de arte
El arte ofrece la posibilidad de cambiar el foco, sumergirse en otras miradas y encontrar un respiro en medio de las preocupaciones cotidianas.

