Brutal agresión a una adolescente con TEA y retraso madurativo durante un corso en Morón Sur

La adolescente, de 14 años, sufrió una golpiza grupal por parte de al menos cinco jóvenes durante un corso barrial. Permaneció hospitalizada más de 14 horas y su familia denunció bullying y discriminación.

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Foto de Primer Plano Online

Una adolescente de 14 años con trastorno del espectro autista (TEA) y retraso madurativo fue víctima de una violenta golpiza grupal durante un corso barrial realizado en Morón Sur. Según informó Inforbano, el ataque ocurrió en la madrugada del domingo, cuando al menos cinco chicas, dos de ellas mayores de edad, interceptaron a la menor, la golpearon de manera reiterada y la dejaron inconsciente en plena vía pública. La joven debió ser hospitalizada durante más de 14 horas y su familia exige justicia, al vincular el hecho con un prolongado contexto de bullying y discriminación.

El episodio se registró en el cruce de las calles Patagones y Charcas, donde se desarrollaba el evento popular. La adolescente, identificada como Quimey, reside en el barrio 20 de Junio de Morón Sur y presenta una discapacidad de grado moderado, con autismo leve y otros trastornos neurológicos y psicológicos que no alteran su apariencia ni su conducta cotidiana.

De acuerdo con la reconstrucción familiar, que brindaron a Primer Plano Online, Quimey asistió al corso acompañada por dos hermanos y su cuñada. En un momento de la madrugada, parte de su entorno se ausentó brevemente, lo que dejó a la adolescente únicamente con su hermano menor, de 16 años. En ese contexto, un grupo de jóvenes la siguió dentro del predio y la llamó con la excusa de “hablar” o de resolver una supuesta pelea.

Una golpiza grupal que se desarrolló ante testigos

Según relataron los familiares, una de las agresoras tomó a Quimey del cabello y la arrojó al piso. De inmediato, varias jóvenes se abalanzaron sobre ella, la golpearon con puños y patadas y la pisaron mientras permanecía indefensa. El ataque se extendió durante varios segundos y se produjo sin que la víctima pudiera reaccionar.

El hermano menor intentó intervenir para defenderla, pero el grupo agresor lo empujó y lo expulsó del lugar. Otras personas que intentaron auxiliar a la adolescente también fueron apartadas de manera violenta. La joven quedó tendida en el suelo, inconsciente y con convulsiones, mientras parte de la secuencia era registrada por teléfonos celulares.

Foto de inforbano

Los videos se viralizaron horas más tarde en redes sociales y circularon acompañados de burlas y comentarios ofensivos, lo que profundizó el daño emocional sufrido por la adolescente. En las imágenes se observa la participación activa de varias jóvenes y se escuchan arengas que incitan a continuar la agresión.

La familia aseguró que varias de las atacantes conocen a Quimey del barrio o de zonas cercanas, como Manzanar, aunque el vínculo se desarrolló principalmente a través de redes sociales. Ese contacto virtual, señalaron, fue el principal canal por el cual se ejerció el hostigamiento previo.

Un historial de bullying y discriminación sostenida

La madre de la adolescente, Valeria, denunció que su hija sufría acoso desde hacía tiempo por haber asistido a una escuela especial. Según explicó, otras adolescentes comenzaron a insultarla, ridiculizarla y discriminarla tanto en espacios presenciales como en plataformas digitales.

La mujer afirmó que Quimey recibía mensajes constantes con calificativos despectivos y burlas vinculadas a su condición, lo que generó un desgaste emocional progresivo. Ese contexto de violencia previa, sostuvo, derivó finalmente en la agresión física ocurrida durante el corso.

Tras el ataque, una ambulancia del SAME trasladó a la adolescente al Hospital Posadas alrededor de las 5.30 de la mañana. El personal médico determinó su derivación a ese centro de salud debido a la necesidad de realizar estudios de alta complejidad, como tomografías, que no podían efectuarse en el hospital más cercano.

En el nosocomio, los profesionales le practicaron tomografías, ecografías, radiografías y análisis de sangre. La historia clínica consignó un cuadro de politraumatismos y dispuso una observación prolongada de más de 14 horas. Si bien los estudios no detectaron lesiones de gravedad, el impacto del episodio fue significativo.

Foto de Primer Plano Online

Denuncia penal y secuelas emocionales

Luego del alta médica, la adolescente regresó a su domicilio, aunque continúa atravesando un cuadro de fuerte afectación emocional. Presenta ataques de pánico, miedo persistente, dificultades para dormir y recuerdos fragmentados del ataque, más allá del momento inicial de la agresión.

La familia informó que Quimey logró reconocer a al menos cinco de las agresoras, aunque sostiene que el número total de participantes fue mayor. La madre radicó la denuncia en la comisaría 4ª de Morón y anticipó que ampliará la presentación ante la Fiscalía para que la Justicia avance en la identificación de todas las responsables.

Valeria reclamó que el caso se haga público para visibilizar las consecuencias del bullying, la discriminación y la violencia grupal, y pidió una respuesta judicial firme que evite la repetición de hechos similares. Mientras tanto, la investigación quedó en manos de la Justicia, que deberá determinar responsabilidades penales y avanzar con las medidas correspondientes.

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