Caputo detalla la nueva estrategia de financiamiento externo

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El ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró que la Argentina accede hoy a líneas de financiamiento en torno al 6% anual, apoyadas en garantías del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Según explicó, este esquema le permite al Gobierno refinanciar vencimientos de deuda a tasas más altas sin necesidad de volver a los mercados internacionales tradicionales.
Caputo sostuvo que el plan oficial apunta a reemplazar compromisos que hoy pagan alrededor del 9,5% por créditos más baratos con acreedores privados, respaldados por estos organismos multilaterales. De este modo, se busca reducir el costo financiero del Tesoro y, al mismo tiempo, sostener la política de superávit fiscal sin incrementar el endeudamiento neto del país.
“Mientras tengamos acceso a financiamiento al 6% para cancelar deuda al 9,5%, es lo que corresponde, es lo mejor para los argentinos”, afirmó el funcionario en una entrevista con la TV Pública. En esa línea, justificó la decisión de no emitir nueva deuda en el mercado internacional hasta que las condiciones resulten más favorables.
Déficit cero, deuda consolidada y riesgo país
El ministro remarcó que el Tesoro ya no recurre al Banco Central para financiar gastos corrientes. “Como no tenemos déficit, no necesitamos tomar deuda”, enfatizó, y aseguró que este es el primer gobierno que logra reducir la deuda consolidada —la que incluye al Tesoro y al Banco Central— en más de 10.000 millones de dólares.
Caputo reconoció, sin embargo, que el riesgo país se mantiene por encima de los 500 puntos básicos, lo que atribuyó a dudas de los inversores sobre la sostenibilidad política del programa económico. En su visión, esa desconfianza todavía se refleja en las tasas exigidas para los bonos con vencimientos en 2027 y 2028.
Inflación, demanda de pesos e inversiones a largo plazo
En materia monetaria, el titular del Palacio de Hacienda señaló que la baja simultánea de las tasas de interés y de la cotización del dólar indica una recomposición en la demanda de pesos. Proyectó que la inflación continuará desacelerándose y consideró “claramente posible” llegar a un nivel cercano al 1% mensual hacia fin de año, siempre que se mantenga la disciplina fiscal.
Caputo subrayó que se cortó el vínculo tradicional entre déficit y emisión: “Ya no hay déficit; al no haber déficit, no está ese llamado al Banco Central de ‘che, mándame pesos porque tengo que cubrir la caja’”, graficó, aludiendo a la dinámica que caracterizó a gestiones anteriores.
Respecto a las inversiones, destacó el rol del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), al que adjudicó la atracción de proyectos por unos 100.000 millones de dólares, con la expectativa de que el monto ascienda a 140.000 millones. Los principales focos, apuntó, son la energía y la minería, sectores que podrían garantizar un flujo sostenido de divisas y fortalecer las reservas del Banco Central frente a eventuales shocks externos.
El factor político y el llamado “riesgo Cuca”
El ministro también se refirió a la percepción de los mercados sobre la política argentina. Habló del denominado “riesgo Cuca”, un término que vinculó al temor de los inversores a un eventual regreso del kirchnerismo y de sus políticas económicas. Según su lectura, ese riesgo explica parte del diferencial de tasas que pagan los bonos argentinos de mediano plazo.
Caputo fue tajante al evaluar esa etapa política: “El kirchnerismo es el infierno”, expresó, al afirmar que la incertidumbre sobre un eventual giro de rumbo condiciona aún la baja del riesgo país. Pese a ello, se mostró optimista en cuanto al escenario electoral y económico, y proyectó un crecimiento del 3,5% tanto para este año como para el próximo, apoyado en la estabilidad macroeconómica, el superávit fiscal y el ingreso de inversiones estratégicas.
“Mientras podamos canjear deuda cara por financiamiento al 6% y sostener el superávit, vamos a seguir ordenando la macroeconomía”, resumió Caputo.

