Carlos III ironizó ante Trump y afirmó que sin el Reino Unido “los estadounidenses hablarían francés”

El monarca británico Carlos III apeló al humor durante una cena de Estado y lanzó comentarios que aludieron al pasado entre ambos países. También hubo guiños a Canadá y un obsequio simbólico al presidente estadounidense.

El rey británico Carlos III protagonizó un momento distendido durante una cena de Estado en la Casa Blanca, donde deslizó comentarios irónicos dirigidos al presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Según reportaron medios internacionales, el monarca sugirió que, sin la intervención histórica del Reino Unido, los estadounidenses “probablemente hablarían francés” en lugar de inglés.

La frase generó risas entre los presentes y fue interpretada como una provocación sutil en clave humorística. El comentario se vinculó con declaraciones recientes del mandatario estadounidense sobre el rol de su país en la historia europea.

Cruce de referencias históricas y tono distendido

Durante su intervención, Carlos III retomó esos dichos y estableció un contrapunto. “Usted observó recientemente que, si no fuera por Estados Unidos, los países europeos estarían hablando alemán. Me atrevo a decir que, si no fuera por nosotros, ustedes estarían hablando francés”, expresó el monarca, según consignó el sitio Ansalatina.

Tras la reacción del público, completó su idea con un matiz conciliador: “Por supuesto, ambos amamos profundamente a nuestros primos franceses”.

El tono distendido ya había quedado marcado desde el inicio de su discurso, cuando hizo alusión a reformas en la residencia presidencial estadounidense. “No puedo dejar de notar los ‘ajustes’ en el Ala Este, señor presidente, tras su visita al Castillo de Windsor el año pasado. Lamento decir que nosotros, los británicos, hicimos nuestro propio intento de ‘reforma’ aquí en 1814”, señaló, en referencia al incendio de la Casa Blanca durante la Guerra de 1812.

Canadá, el Mundial y un guiño político

Según medios europeos, el monarca sostuvo ese registro irónico al referirse al vínculo entre Estados Unidos y Canadá, en una mención indirecta al planteo de Trump sobre convertir al país vecino en un nuevo estado.

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“En pocas semanas, Estados Unidos y Canadá serán anfitriones de la Copa del Mundo de fútbol. Así que, en cierto sentido, señor presidente, como jefes de Estado, somos coanfitriones”, afirmó.

Un obsequio simbólico y otra broma

En el marco de la cena, Carlos III entregó a Trump una pieza histórica vinculada a la marina británica: una campana original del HMS Trump, submarino botado en 1944 que operó en el Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial.

El gesto estuvo acompañado por una nueva ironía. “Si necesita contactarnos, no dude en llamar”, dijo el rey, en alusión directa al objeto entregado.

El mensaje de Trump y la reivindicación de la alianza

Por su parte, Trump adoptó un tono elogioso hacia el Reino Unido y resaltó la relación bilateral entre ambos países. Durante su discurso, definió a la Declaración de Independencia de Estados Unidos como “un milagro para los siglos venideros”.

El presidente también brindó por el 250° aniversario de su país y por el vínculo histórico con Londres. “Que nuestros dos países permanezcan unidos para siempre en nombre de la justicia y la libertad”, afirmó al alzar su copa, en un gesto que incluyó una mención al monarca británico.

En el cierre, subrayó el papel conjunto de ambas naciones en conflictos internacionales. Estados Unidos y el Reino Unido, sostuvo, lucharon unidos “orgullosos y triunfantes, contra las fuerzas del comunismo, el fascismo y la tiranía”.

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