Según el CEPA, los precios de los principales cortes de carne aumentaron más del 60% en un año y el consumo retrocedió por la menor capacidad de compra de los hogares

El precio de la carne volvió a subir con fuerza en octubre y ya duplicó la inflación general del último año, según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) basado en datos de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes (CICCRA). En lo que va del Gobierno de Javier Milei, el consumo de cortes bovinos cayó 7,3%, afectado por la pérdida del poder adquisitivo de los salarios.
El estudio revela que los principales aumentos del mes pasado se registraron en el asado (+8,2%), la picada especial (+6,1%), el matambre (+5,5%) y el vacío (+5,3%), frente a una inflación general que rondó el 2,2%, de acuerdo con las proyecciones del INDEC. En los últimos doce meses, los precios de la carne subieron 61,8%, es decir 30 puntos por encima del índice general, lo que contradice las afirmaciones oficiales sobre una supuesta estabilidad en el rubro.
El asado, el vacío y el lomo entre los cortes que más aumentaron
Los cortes que más se encarecieron fueron el vacío (+73,7%), el lomo (+66,6%), el peceto (+66,5%), el cuadril (+65,9%), el bife angosto (+63,5%) y el asado (+64,7%), todos por encima del promedio general. Este incremento se reflejará en los datos de inflación de octubre y golpea especialmente a los sectores medios y bajos, que debieron reducir las compras o sustituirlas por carnes más económicas.
El CEPA advirtió que la caída en el consumo interno está directamente relacionada con el deterioro salarial: los ingresos de los trabajadores registrados del sector privado recién en agosto igualaron el nivel de noviembre de 2023, lo que implica casi un año sin recuperación real. La pérdida de capacidad de compra derivó en una menor demanda y en la sustitución de cortes tradicionales por pollo o cerdo.
Factores detrás del aumento
El Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) explicó que la suba de octubre se debió a una mayor demanda estacional por la cercanía de fin de año. Sin embargo, el CEPA identificó otros factores que presionaron los precios: lluvias intensas que afectaron la oferta ganadera, exportaciones que reducen el stock interno y especulaciones del sector ante posibles cambios en las retenciones.
El informe detalló que las alzas fueron mayores en el norte y el sur del AMBA (más del 4%), mientras que en el oeste alcanzaron la mitad de ese valor y en la Ciudad de Buenos Aires no superaron el 1%. En tanto, se verificaron diferencias de precios de 3% entre carnicerías y 2,6% entre supermercados.
Pese a la incidencia de las exportaciones en el mercado local, los envíos de carne al exterior cayeron 10,4% entre enero y septiembre de 2025 respecto de 2024 y 1,9% frente a 2023, debido principalmente a la menor demanda de China, según datos de la CICCRA.
Pollo y cerdo ganan terreno en las mesas argentinas
El encarecimiento de la carne vacuna impulsó la sustitución por otras proteínas. En los primeros diez meses del año, con el valor de un kilo de asado se pueden comprar tres de pollo o uno y medio de pechito de cerdo. La comparación refleja el cambio en los hábitos alimentarios de las familias, que priorizan opciones más económicas ante la pérdida de ingresos.
Aunque la carne vacuna sigue siendo un símbolo de identidad cultural y un componente tradicional de la dieta nacional, su consumo per cápita de 70 kilos anuales ya no se distribuye de forma homogénea. Los datos del INDEC muestran que la mitad de las embarazadas presenta anemia y que el 90% de los niños menores de dos años consume menos hierro del recomendado.
Esto revela una fuerte desigualdad alimentaria: mientras una parte de la población enfrenta enfermedades vinculadas al exceso de proteínas y grasas, otro sector padece la falta de nutrientes básicos. La carne, en ese sentido, continúa siendo un termómetro de la desigualdad y del poder adquisitivo en la Argentina actual.

