“El mayor aportante es la comunidad de San Nicolás, personas de buena voluntad que nos ayudan con donaciones, alimentos y su trabajo voluntario”, reconoció el padre Damián Vidano en diálogo con EL NORTE. El espacio proporciona talleres, áreas de salud y contención y da respuesta a diversas necesidades sociales.

De la Redacción de EL NORTE
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Desde 2018, Casa de Encuentro Comunitario (Ascasubi 308, esquina Bolívar) aplica políticas de promoción, integración y participación social. En los últimos dos años, como expresó en diálogo con EL NORTE su referente, el padre Damián Vidano, la CEC fue creciendo en actividades, abordando diversos ejes: educación, deporte, cultura, salud y el acompañamiento y trabajo sociocomunitario.
“Deseamos ofrecer un espacio de recibimiento, para favorecer los procesos de contención familiar, promoción de derechos, la participación y transformación comunitaria, con el fin de garantizar el cumplimiento y ejercicio de los derechos de niños, niñas y adolescentes en situación de riesgo, como alternativa superadora de las propuestas implícitas en el espacio callejero. Contribuyendo así a la construcción de su identidad individual, colectiva y a la integración familiar. Deseamos promover la dignidad de las personas, luchamos por construir espacios físicos para promocionar el desarrollo personal, familiar y comunitario. Fortalecer las trayectorias educativas de niños, niñas y adolescentes a partir de la implementación de actividades vinculadas con el apoyo escolar y el desarrollo de mecanismos de alerta –junto a otras instituciones– ante el ausentismo, abandono o permanencia. Desarrollar actividades culturales y deportivas que fortalezcan la construcción de proyectos de vida saludables”, explicó.
Salud, contención y talleres
A los espacios de Casa de Encuentro se acercan más de 500 personas en sus diferentes proyectos. Esta propuesta pertenece al Obispado de San Nicolás y su financiamiento es aportado a través de becas otorgadas por el organismo bonaerense de Niñez y Adolescencia, ayuda del Municipio en lo que refiere al comedor, “pero los mayores aportantes es la comunidad de San Nicolás, personas de buena voluntad que ayudan con donaciones, alimentos y trabajo voluntario”.
La familias nicoleñas encuentran en la CEC diferentes alternativas y respuestas a sus necesidades: comedor que llega a unos 350 habitantes, salud a través de médicos comunitarios, contención profesional –brindada por psicólogos, psicopedagoga, fonoaudióloga, terapistas, estimuladora temprana, asistente social– y capacitaciones laborales como talleres de panadería, soldadura, costura, telares, orfebrería, electricidad, informática, programa para emprendedores y peluquería.
Respuesta a problemáticas
Casa de Encuentro ‘Inmaculada Concepción’ a su vez tiene otras ramas y sedes donde se trabaja en otras áreas de conflicto social.
– Entramando Futuro es un programa que está adherido a la red Sedronar donde asisten personas en conflicto con el consumo problemático. Su sede está ubicada en la Biblioteca de Barrio Güemes, con atención de lunes a viernes. Allí trabajan médicos, psicólogos, terapistas ocupacionales.
– El Refugio (Av. las Rosas 605) brinda cursos de capacitación laboral articulando con los Centros de Formación Profesional.
– Proyecto Belén acompaña a mujeres víctimas de violencias, asistiéndolas y generando espacios de acompañamiento y contención a través de voluntarias que trabajan en territorio y los profesionales propios del proyecto. El contacto es 336 4600620.
– Voy en Bici es un proyecto que busca trabajar la movilidad de las personas, sobre todo de las más vulnerables, mediante un banco de bicicletas. Hay gente que dona sus bicicletas, luego se las repara, se las deja en condiciones y se donan a quienes necesiten desplazarse a través de este medio sustentable.
– La Granja Educativa trabaja en ecología, cuidado de los animales y la incorporación de huertas orgánicas familiares.
– Punto Digital acerca nuevas tecnologías a los sectores más vulnerables y lucha contra la brecha digital. Allí se hacen también trámites vinculados a Mi Argentina.
– Entre los talleres que hay en CEC se encuentran apoyo escolar, música, zumba, futbol, vóley, granja, fotografía, yoga, lengua de señas, expresión corporal, taller de títeres y talleres sobre mapaternidad.
“Transformar el drama social”
Este espacio, que es un importante motor de contención, ayuda, asistencia y formación de la ciudad, tiene raíces que datan de tiempo atrás. Desde 1998 en el barrio Astul Urquiaga, comenzó a funcionar un comedor en el “Centro Misional Inmaculada Concepción” de la Parroquia Nuestra Señora de Fátima, con la colaboración voluntaria de un grupo de mujeres. “Luego se planteó la inquietud de hacer del comedor algo más que un lugar donde los niños se reunían a comer. La idea era realizar actividades educativas, culturales y de prevención. Por este motivo se presentó en el 2009 un proyecto para que el comedor se trasforme en el Centro de Día Inmaculada Concepción, como lugar de contención de toda la zona sur de la ciudad. Esta casa, que con tanto esfuerzo fue creciendo, se transformó en un lugar de encuentro para las familias, un espacio transformador de realidades para muchos niños, niñas, adolescentes y jóvenes. Hasta que en la actualidad, la CEC en definitiva es un espacio donde muchas personas y un equipo técnico de profesionales vemos la realidad sufriente de los más vulnerables y deseamos hacer algo en medio de esta realidad. Decidimos, junto con todos los voluntarios y personas generosas, animarnos a construir en medio de los más vulnerables. Buscamos poner corazón y algunas respuestas que transformen el drama social que hoy se nos presenta”, concluyó Damián Vidano.
Quienes deseen ponerse en contacto con la Casa de Encuentro Comunitario pueden hacerlo de lunes a viernes de 8.00 a 19.00, o comunicarse al 336 4274441.

