De los laboratorios al banquillo: quién es Ariel García Furfaro.

A un año del inicio de la mega causa por fentanilo adulterado, el empresario farmacéutico Ariel García Furfaro se convirtió en una de las figuras más comprometidas en la investigación judicial que intenta esclarecer la muerte de al menos 114 pacientes en distintos puntos del país. La justicia federal lo considera coautor de la “adulteración de sustancias medicinales” que habrían sido distribuidas a centros de salud bajo la marca de sus laboratorios HLB Pharma y Ramallo S.A.
De acuerdo con la investigación, las ampollas de fentanilo producidas en esas plantas habrían estado contaminadas con dos bacterias letales, lo que derivó en un cuadro sanitario inédito por su gravedad. Para los investigadores, García Furfaro habría tomado decisiones y permitido omisiones en el funcionamiento de las empresas que posibilitaron que el medicamento adulterado llegara a manos de pacientes.
La causa ya suma 14 personas procesadas y mantiene a García Furfaro detenido, con dos indagatorias cumplidas ante el juez federal Ernesto Kreplak. En esas declaraciones, el empresario negó cualquier responsabilidad penal, se declaró inocente y sostuvo que se trató de un atentado contra sus laboratorios, deslizando la hipótesis de un sabotaje destinado a incriminarlo y destruir su imagen pública.
Un pasado criminal, la llegada a la industria farmacéutica y sus vínculos políticos
El derrotero personal de García Furfaro se remonta a principios de los 2000. En 2002 fue condenado por homicidio simple en grado de tentativa, acusado de rociar con alcohol y prender fuego a Rafael Lupa Cayo, quien sobrevivió pero sufrió quemaduras en el 65% de su cuerpo. Durante su estadía en prisión se recibió de abogado, y años después, ya en libertad, se volcó de lleno al negocio farmacéutico.
En 2018 adquirió los laboratorios HLB Pharma y Ramallo S.A., aunque en el primer caso no habría terminado de concretar el pago, situación por la cual también enfrenta una imputación por presunta estafa. Con el tiempo sumó otras firmas, como Alpharma y la Droguería ABC1, lo que le dio volumen y presencia en el mercado de medicamentos inyectables.
- Compra y control de laboratorios con presencia nacional.
- Investigación por estafa vinculada a la operación de HLB Pharma.
- Red de contactos políticos y empresariales de alto nivel.
El crecimiento de su grupo estuvo acompañado por vínculos con sectores del poder político, especialmente del kirchnerismo. Fuentes de la investigación recuerdan que la familia García Furfaro mantiene una relación cercana con Alicia Kirchner y con el empresario Lázaro Báez, al punto de que la madre del imputado fijó su domicilio fiscal en una de las compañías del hoy condenado. Además, el ex apoderado de uno de sus laboratorios, Sebastián Daniel Nanini, estuvo ligado al Partido Justicialista, fue funcionario del intendente bonaerense Mario Ishii y llegó a representar legalmente a la ex esposa de Báez.
La hipótesis de sabotaje y un empresario de alto perfil
En sus indagatorias, García Furfaro insistió en que la contaminación del fentanilo no se produjo dentro del laboratorio, sino que sería producto de una maniobra externa. Relató que un sereno de Ramallo S.A. aseguró haber visto, durante varias noches, un helicóptero sobrevolando la zona. Según el empresario, ello alimenta la sospecha de que desde esa aeronave se habría arrojado alguna sustancia incriminante dentro del predio para luego “fabricar” un hallazgo que lo comprometiera.
Al margen de la causa penal, la figura de García Furfaro cobró notoriedad pública por otros episodios. Fue parte de la comitiva que en 2020 viajó a Rusia para colaborar en la logística de las vacunas Sputnik V contra el COVID-19. Además, se conoció que compró la histórica casa de Diego Armando Maradona en Villa Devoto por alrededor de 900 mil dólares, cuando el inmueble estaba a punto de ser rematado y corría riesgo de demolición. Allí, incluso, llegó a invitar a vecinos a ver la final del Mundial de Qatar 2022.
La investigación por el fentanilo adulterado sumó otro capítulo cuando se hallaron ampollas de HLB Pharma en el departamento del enfermero Eduardo Bentancourt, encontrado muerto en circunstancias que podrían vincularse con la causa conocida como “Propofest”. Ese hallazgo refuerza para la justicia el entramado que une a la red de medicamentos adulterados con distintos actores del sistema sanitario.
Con el expediente en pleno desarrollo, el futuro judicial de García Furfaro seguirá marcado por peritajes técnicos, testimonios de profesionales de la salud y el análisis del circuito de distribución de los medicamentos. El caso se encamina a convertirse en un precedente clave sobre el control estatal, la responsabilidad penal empresaria y los riesgos del desvío en la producción de fármacos de alto impacto.

