Caso Loan: el fiscal admite que aún no saben qué pasó

El fiscal Schaefer reconoció que faltan certezas en el caso Loan

El fiscal general Carlos Schaefer, a cargo de la investigación por la desaparición de Loan Peña en Corrientes, reconoció que, pese al avance de la causa y al cúmulo de pruebas reunidas, la Justicia aún no logró determinar con precisión qué ocurrió con el niño ni cuál fue el móvil del hecho. “Al día de hoy no tenemos acreditado qué pasó ni por qué lo hicieron”, sostuvo en diálogo con la Agencia Noticias Argentinas.

Schaefer destacó que la fiscalía logró sostener la hipótesis de que el menor fue sustraído desde el naranjal donde se lo vio por última vez junto a un grupo de adultos. Sin embargo, remarcó que el rol del Ministerio Público es basarse únicamente en pruebas firmes y no en conjeturas o intuiciones. “Podría tener una sospecha, pero si no hay elementos probatorios, no puedo decir nada. Nosotros no opinamos”, subrayó.

El fiscal comparó el caso con otros hechos resonantes de desaparición de menores en la Argentina, como los de Sofía Herrera y Lian, en los que ni siquiera se logró llegar a detenciones. “Gracias a Dios tenemos todos los datos que nos dan cuenta de que estas personas se llevaron a Loan desde el naranjal”, planteó, al valorar que en este expediente sí se avanzó sobre presuntos responsables.

Irregularidades en la pesquisa inicial y maniobras de entorpecimiento

Uno de los puntos que más cuestionó Schaefer fue el desempeño del entonces comisario de 9 de Julio, Walter Maciel, quien estuvo al frente de la búsqueda durante la primera semana, cuando aún se hablaba de un niño extraviado. “No podemos dejarlo pasar porque hoy está procesado y era él quien debía encargarse de reunir las pruebas, pero terminó jugando en contra de toda la causa”, afirmó.

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El investigador también señaló la aparición de al menos diez personas que llegaron a Corrientes y que, según la fiscalía, intentaron entorpecer la pesquisa vinculándose con la Fundación Dupuy, una organización con la que finalmente se comprobó que no tenían relación real. Para Schaefer, todas estas maniobras buscaban que el caso perdiera fuerza pública y que no se supiera qué había pasado con Loan.

Pruebas, llamados y peritajes en vehículos

De acuerdo con el fiscal, la investigación logró acreditar una primera secuencia: la sustracción de Loan en una zona descampada, sin cámaras ni gran circulación de personas, y un intento posterior de encubrir el hecho. “Al día siguiente intentaron plantar un botín para hacer creer que se había extraviado”, detalló.

Además, se detectaron múltiples llamados telefónicos el mismo día de la desaparición, entre ellos uno en el que se aseguraba falsamente que el niño había sido hallado. Para la acusación, esos contactos fueron parte de una estrategia para desviar la atención y frenar la búsqueda. El análisis del entrecruzamiento de comunicaciones también apuntó a los acusados Antonio Benítez y Laudelina, con una comunicación de nueve minutos, y a las conductas de María Victoria Caillava y Carlos Pérez, quienes se retiraron de la zona pese a saber que el chico estaba desaparecido.

Las pericias sobre la camioneta del matrimonio detenido y sobre otros vehículos incorporaron más elementos a la causa. En la camioneta y en un Ford Ka la prueba odorífera arrojó resultados positivos vinculados a la presencia del niño. Además, en el paragolpes y en un lateral del rodado de mayor porte se halló una pequeña mancha de sangre masculina. Si bien no se pudo comprobar que perteneciera a Loan, la versión defensiva de que podía ser de un mecánico fue relativizada por la empresa de servicios. El sujeto informó que hacía más de seis meses que no recibía ese vehículo en el taller.

“El Ministerio Público Fiscal tiene que hablar en base a pruebas. Si no hay elementos acreditados, no podemos aventurar hipótesis”, remarcó Schaefer al describir el estado actual de la causa.

Mientras el juicio continúa y se espera la declaración de nuevos testigos y peritos, la fiscalía insiste en que el desafío central es reconstruir qué pasó con Loan luego de ser sustraído y qué motivó a los acusados a actuar. Hasta que esas preguntas no tengan una respuesta respaldada por pruebas contundentes, el caso seguirá marcado por la incertidumbre.

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