Científicos del CONICET salvan la histórica Catedral de Jujuy

Una restauración científica sin precedentes en el norte argentino

Restauración científica de la Catedral Basílica de Jujuy

NewsITe

El colapso parcial de un muro de adobe en la Catedral Basílica del Santísimo Salvador, ocurrido en marzo de 2025 tras intensas lluvias, marcó el inicio de una intervención científica inédita para el patrimonio de Jujuy. El templo, cuya construcción se remonta al siglo XVII, llegó a una situación crítica, al borde del derrumbe, y obligó a articular a organismos provinciales con un equipo transdisciplinario del CONICET y de la Universidad Nacional de Jujuy.

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Bajo la coordinación de la Dirección Provincial de Arquitectura, dependiente del Ministerio de Infraestructura, se diseñó un plan integral de diagnóstico y restauración. “La Catedral Basílica de Jujuy es testigo de siglos de fe e historia de nuestro pueblo, un patrimonio dual invaluable: casa de Dios y, a la vez, bien cultural de la Nación”, subrayó la arquitecta Viviana Ybran, responsable técnica del Obispado de Jujuy, al describir la relevancia simbólica y religiosa del edificio.

Para abordar la emergencia, la provincia convocó al Laboratorio de Arquitecturas Andinas y Construcción con Tierra (LAAyCT), del CONICET y la Universidad Nacional de Jujuy, con sede en Tilcara. Liderado por el investigador Jorge Tomasi, el grupo se especializa en tecnologías de construcción con tierra —adobe, tapia y quincha— características del noroeste argentino. La experiencia previa en obras como la casa del Marqués de Yavi, la iglesia de Uquía y templos de la puna jujeña fue clave para asumir este nuevo desafío.

Diagnóstico de alta complejidad para un monumento histórico

El proyecto se estructuró en tres grandes etapas: diagnóstico técnico, proyecto integral de restauración y ejecución de las obras, esta última condicionada por la disponibilidad de fondos. La falta de documentación actualizada obligó a realizar un relevamiento arquitectónico y constructivo desde cero. El equipo elaboró los primeros planos completos en muchos años, identificando etapas históricas superpuestas desde el siglo XVII hasta la actualidad.

Entre las tecnologías aplicadas se destacan el escaneo láser para obtener un levantamiento métrico preciso, vuelos de drones para registros aéreos y la elaboración de ortomosaicos fotogramétricos. Estos insumos permitieron mapear con exactitud fisuras, grietas, deformaciones y zonas de mayor deterioro. A ello se sumaron diarios de campo, fotografías de detalle y análisis de archivo que ayudaron a reconstruir las múltiples intervenciones sufridas por la catedral.

Un punto clave del trabajo fueron más de cien cateos en los muros, pequeñas aperturas realizadas de manera sistemática para evaluar la estructura interna y medir los niveles de humedad. Los muros, con espesores que alcanzan 1,70 metros, plantearon desafíos técnicos adicionales. El estudio de la humedad derivó en mapas detallados que muestran cómo este factor incide de manera desigual en distintos sectores del edificio, información esencial para definir estrategias de conservación a largo plazo.

La ciencia al servicio del patrimonio y la comunidad

La complejidad de intervenir en un monumento protegido por la Comisión Nacional de Monumentos obligó a conformar un equipo de excelencia. Investigadores, becarios, arquitectos, ingenieros y especialistas en conservación articularon su trabajo con los equipos técnicos provinciales. “Colaborar con el CONICET en una obra de esta envergadura es algo inédito y abre un camino para futuras intervenciones científicas en el patrimonio”, destacaron desde la Dirección Provincial de Arquitectura.

El grupo liderado por Tomasi está integrado por la doctora Julieta Barada, la doctora Natalia Veliz, la doctora Gabriela Varela Freire, el ingeniero Nicolás Losa, el arquitecto Diego Tejerina, la licenciada Karen Quispe y la arquitecta Valentina Millón, entre otros profesionales. Todos coinciden en que el caso de la Catedral de Jujuy se convirtió en un laboratorio a escala real para aplicar tecnología de vanguardia con profundo respeto por la materialidad y la historia original del templo.

“Nos entendemos como un recurso del Estado y parte de sus capacidades. Es importante visibilizar los múltiples campos en los que el CONICET aporta a la sociedad: desde la conservación del patrimonio hasta el estudio de las tecnologías de construcción”, reflexionó Jorge Tomasi.

Desde el Obispado de Jujuy remarcan que el conocimiento generado trascenderá las obras puntuales en la catedral. La metodología y los resultados permitirán encarar la preservación de otros templos históricos de la región, legando a las futuras generaciones un patrimonio material más seguro y, al mismo tiempo, un saber científico aplicado a la memoria colectiva. Durante 2026 está previsto avanzar en el proyecto ejecutivo de restauración para que, una vez garantizado el financiamiento, puedan iniciarse las tareas de puesta en valor definitiva de uno de los símbolos más emblemáticos de la fe y la identidad jujeña.

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