Colombo alertó por el deterioro social y pidió un diálogo real

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El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) y arzobispo de Mendoza, monseñor Marcelo Colombo, advirtió sobre el “empobrecimiento consistente y constante” que atraviesa la clase media argentina en los últimos años, y reclamó la apertura de un diálogo amplio entre todos los sectores políticos y sociales para enfrentar la crisis.
En declaraciones radiales, el referente de la Iglesia señaló que un signo claro del deterioro económico es lo que ocurre en las tradicionales colectas parroquiales. “Personas que hasta hace poco eran benefactores habituales, hoy se acercan a pedir ayuda para completar una cuota o terminar de pagar una deuda”, describió, al trazar una radiografía de cómo la inflación, la pérdida de poder adquisitivo y el aumento del costo de vida golpean a los sectores medios.
Colombo hizo especial hincapié en la situación de los jubilados, a quienes definió como uno de los grupos más vulnerables. Recordó que, si bien históricamente nunca vivieron con holgura, podían destinar algún ahorro a gastos imprevistos. “Hoy muchos deben elegir entre comprar los remedios o la comida”, lamentó, al señalar que esa disyuntiva se repite en distintas provincias y refleja una realidad extendida más allá de las estadísticas oficiales.
De acuerdo con el diagnóstico de la CEA, estos testimonios surgen de los encuentros periódicos entre obispos de todo el país, donde se comparten experiencias de trabajo pastoral y social. “Son datos concretos de la realidad, no percepciones aisladas”, enfatizó el prelado, y sostuvo que miles de familias se encuentran en una situación de creciente fragilidad económica y emocional.
Llamado a un diálogo político sostenido
Frente a este escenario, Colombo remarcó que una democracia sólida requiere de “un diálogo constante, concreto y permanente”, y cuestionó que muchas veces se recurra a la conversación entre oficialismo y oposición solo cuando una crisis ya se desbordó. “El diálogo no puede ser una herramienta de último momento, sino un mecanismo habitual para construir políticas públicas”, planteó.
El titular de la CEA consideró que, para abordar problemas estructurales como la pobreza, la desigualdad y la pérdida de ingresos, es imprescindible un intercambio sincero de ideas “entre todos los sectores, aún entre oficialismo y oposición”, con el foco puesto en “la gente y el bien común”, por encima de los intereses partidarios.
- Reclamo de la Iglesia por el empobrecimiento de la clase media.
- Alerta por la situación crítica de jubilados y familias endeudadas.
- Pedido de un diálogo político amplio y sostenido para enfrentar la pobreza.
“Lo peor es mirar para otro lado o negar el problema. Afrontarlo significa ponernos de acuerdo y cada uno desde su lugar ofrecer nuestra colaboración”, advirtió monseñor Colombo, al pedir que se corran las tensiones de la grieta cuando se trata de temas humanos urgentes.
Finalmente, el arzobispo señaló que, ante la gravedad de la pobreza y el deterioro social, “no hay que esperar las elecciones ni a que el panorama esté totalmente caído” para actuar. Insistió en que la respuesta debe ser inmediata, con acuerdos mínimos que permitan aliviar el impacto sobre la clase media, los jubilados y los sectores más postergados del país.

