Cómo fue la histórica incautación de 10 toneladas de cocaína

Golpe histórico al narco en alta mar: así cayó el ‘United S’

Operativo Marea Blanca: abordaje del buque United S con casi 10 toneladas de cocaína

NewsITe

La operación “Marea Blanca” se convirtió en uno de los mayores golpes al narcotráfico en la historia reciente de España. En un abordaje de altísima complejidad en pleno Atlántico, fuerzas especiales de la Policía Nacional, con apoyo de la Armada y de organismos internacionales, lograron interceptar al buque “United S”, de bandera camerunesa, y secuestrar casi 10 toneladas de cocaína ocultas bajo toneladas de sal.

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El procedimiento, que se concretó el 6 de enero, fue el resultado de una investigación de varios meses liderada por la Brigada Central de Estupefacientes. El comisario Alberto Morales, uno de los responsables del caso, explicó que la organización criminal se originó en Colombia y tejió vínculos con estructuras delictivas de Brasil y de Europa del Este, utilizando la ruta atlántica para introducir grandes cargamentos de droga hacia el continente europeo.

La causa no solo supone un fuerte golpe económico a los narcos, sino también un mensaje político y operativo: las autoridades están dispuestas a actuar cada vez más lejos de la costa y en escenarios complejos. En total se detuvo a 13 tripulantes y se contabilizaron 294 fardos de estupefacientes repartidos en dos bodegas, con un peso total de 9.994 kilos de cocaína.

Meses de seguimiento y una ruta bajo la lupa

Según reconstruyó Morales, todo comenzó hace unos seis meses, cuando los investigadores detectaron movimientos sospechosos en una de las principales rutas marítimas del narcotráfico. En ese contexto apareció el “United S”: una embarcación que empezó a mostrar un derrotero errático, con salida desde Turquía, una larga escala de una semana en puerto y luego rumbo hacia el Mediterráneo, paso previo a su entrada en el Atlántico.

Durante más de cinco meses, el buque fue monitoreado en tiempo real. El trabajo se apoyó en el centro de coordinación marítima de Lisboa, desde donde se comparte inteligencia con agencias como la DEA de Estados Unidos y la Policía Federal de otros países. Esta red de cooperación permitió seguir la traza del barco y decidir el momento exacto para el abordaje, una vez que la operación narco ya estaba en marcha.

La coordinación fue clave: el Grupo Especial de Operaciones (GEO) se desplegó junto a unidades navales españolas para interceptar al “United S” en alta mar, en un punto en el que el buque ya casi no tenía combustible y se encontraba a la deriva desde hacía más de 12 horas.

El abordaje en la oscuridad y lo que encontraron a bordo

El mar fue el principal enemigo del operativo. Morales lo define como “un medio hostil”, donde cualquier error puede multiplicar los riesgos. El barco sin propulsión, con poca iluminación y condiciones cambiantes de oleaje, obligó a las fuerzas especiales a extremar las medidas de seguridad para tomar control de la nave sin poner en peligro a la tripulación ni a los agentes.

Una vez asegurado el buque, los equipos iniciaron el registro de las bodegas. Bajo montañas de sal, los investigadores hallaron los 294 fardos de cocaína. “Sabíamos que iba bastante cargado, pero no sabíamos cuál era la cantidad”, admitió el jefe policial al repasar el momento en que se confirmó la magnitud del cargamento.

En cubierta y en los distintos sectores internos se encontró una tripulación heterogénea, integrada por ciudadanos indios, turcos y serbios. Al menos uno de los serbios estaba armado, mientras que varios de los marinos declararon haber sido forzados a participar del viaje, una práctica cada vez más habitual en estas organizaciones, que mezclan personal cooptado con cuadros profesionales del crimen.

Impacto del operativo y desafíos pendientes

Tras el abordaje, el “United S” fue remolcado por Salvamento Marítimo hasta el archipiélago canario, donde se completaron las diligencias judiciales y el pesaje definitivo de la droga. Más allá de la espectacularidad del operativo, las autoridades reconocen que la estructura criminal detrás del envío continúa activa.

  • Los líderes de la organización no viajaban a bordo, como ocurre habitualmente en el narcotráfico internacional.
  • La pérdida de casi 10 toneladas de cocaína implica un duro golpe económico para la red criminal.
  • La ruta atlántica vuelve a quedar bajo la lupa de las fuerzas de seguridad europeas y latinoamericanas.

“El agua es un medio muy hostil, es un tema difícil en cuanto a movimientos o dispositivos”, resumió el comisario Alberto Morales al describir los riesgos del abordaje en alta mar.

La operación “Marea Blanca” se inscribe en una tendencia global de perseguir a las grandes organizaciones en el mar abierto, antes de que la droga logre fragmentarse en cargas menores al tocar puerto. Aunque los cabecillas aún no han sido detenidos, el caso refuerza la cooperación internacional y deja en claro que los grandes cargamentos ya no son invisibles, ni siquiera lejos de la costa.

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