Experiencia panorámica en el corazón de Buenos Aires

NewsITe
El Obelisco de Buenos Aires, ícono indiscutido de la Ciudad, sumó en los últimos meses una propuesta turística que cambia la manera de conocer el microcentro: un mirador interno ubicado a más de 65 metros de altura, al que ahora se puede acceder mediante visitas regulares y con turno previo.
La experiencia está pensada tanto para turistas nacionales y extranjeros como para porteños y bonaerenses que deseen redescubrir uno de los símbolos más representativos del país desde una perspectiva totalmente distinta. El recorrido es breve, guiado y se integra fácilmente a cualquier paseo por la zona de la Avenida 9 de Julio y Corrientes.
El circuito comienza con una introducción sobre la historia del monumento, inaugurado en 1936, los motivos de su construcción y el lugar que ocupó en celebraciones populares, actos oficiales, manifestaciones y momentos clave de la vida política y social argentina. Se repasan también curiosidades arquitectónicas y anécdotas vinculadas a su mantenimiento y restauración.
Luego de esa instancia, los visitantes se trasladan en ascensor hacia la parte superior del Obelisco. Hasta hace poco tiempo, el acceso interno estaba restringido a personal técnico y requería subir por escaleras muy angostas, por lo que esta nueva modalidad abre por primera vez la experiencia al público general en condiciones de seguridad y accesibilidad mucho más cómodas.
Cómo es el mirador y qué se ve desde arriba
Una vez en la cima, se accede a un espacio de observación con cuatro ventanas orientadas hacia los puntos cardinales. Desde allí se obtienen vistas panorámicas únicas del centro porteño, con una sensación de cercanía a las cúpulas históricas y a la traza de las avenidas que no es posible apreciar desde la calle.
- La Avenida 9 de Julio en toda su extensión, con su intenso flujo de tránsito.
- El cruce con la Avenida Corrientes, zona de teatros, marquesinas y actividad nocturna.
- Las fachadas y cúpulas clásicas del casco céntrico de la ciudad.
- El movimiento urbano característico del microcentro porteño.
La altura, superior a los 65 metros, ofrece una perspectiva poco habitual incluso para quienes viven en Buenos Aires y transitan a diario la zona. Según destacan los organizadores, muchos residentes eligen la experiencia para ver “su” ciudad desde un ángulo distinto y tomar fotografías panorámicas.
Horarios disponibles para subir al mirador
Las visitas se organizan en turnos a lo largo del día, lo que permite elegir el momento del recorrido según el tipo de paisaje que se quiera disfrutar o fotografiar:
- Entre las 9 y las 12: ideal para vistas con luz matinal clara y menor congestión.
- Entre las 12:15 y las 16: franja recomendada para fotografía urbana con buena iluminación.
- Entre las 16:15 y las 19: permite apreciar el cambio de luz vespertino sobre los edificios.
- Entre las 19:15 y las 20:45: pensado para quienes buscan la postal nocturna, con la ciudad iluminada.
Cada franja horaria ofrece una experiencia visual distinta del centro porteño, por lo que muchos visitantes optan por elegir el atardecer o la noche para obtener imágenes contrastadas con las luces de la ciudad.
Entradas, reservas y precios para el Mirador del Obelisco
El acceso al mirador del Obelisco se realiza únicamente con reserva previa online y turno asignado con día y horario específico. Las entradas se adquieren a través del sitio web oficial “Mirador Obelisco” del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (GCBA), donde también se puede consultar información actualizada sobre la experiencia y recomendaciones para la visita.
Los valores vigentes informados para las entradas son:
- $18.000 para residentes argentinos, con acreditación correspondiente.
- $36.000 para visitantes extranjeros.
Las entradas se compran exclusivamente en línea, a través del sitio oficial del GCBA dedicado al Mirador del Obelisco, que también ofrece una galería de imágenes tomadas desde la cima del monumento.
Desde el gobierno porteño destacan que la propuesta busca sumar una nueva atracción turística al corredor del microcentro, diversificar la oferta cultural y patrimonial de Buenos Aires y revalorizar al Obelisco como punto de encuentro y referencia urbana, ahora también accesible desde su interior.

