La joven atleta nicoleña ya suma experiencia en competencias de montaña y entrena con constancia mientras equilibra el deporte y la escuela. Inspirada por su padre y acompañada por su familia, construye su camino con la clara idea de disfrutar para crecer. Su gran objetivo es vestir la celeste y blanca.



De la redacción de EL NORTE
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Con apenas 13 años, Olivia Martínez Parra ya tiene un recorrido que la posiciona como una de las jóvenes promesas del trail running en San Nicolás. Lleva cerca de 15 carreras disputadas y una certeza que guía cada paso: quiere llegar a integrar la Selección Argentina.
Su historia con el running comenzó de manera natural y familiar. “Empecé a correr con mi papá, primero de a tramos”, recuerda. En aquellos primeros días, la bicicleta era aliada. Cuenta que “cuando me cansaba, me subía a la bici y después volvía a correr”. Con el tiempo, ese juego se transformó en hábito y luego en compromiso.
El punto de inflexión llegó a los 9 años, cuando viajó por primera vez a Ushuaia. Allí encontró un paisaje que la cautivó. “Entrar a la montaña es algo mágico”, dice. La experiencia fue tan fuerte que definió su rumbo deportivo. “Me quedé enamorada… es un lugar hermoso”, cuenta.
Desde entonces, Olivia orientó su entrenamiento hacia el trail running, una disciplina exigente que, en una ciudad sin ese entorno natural, presenta un desafío extra. Sin embargo, eso no fue un obstáculo. Entrena entre cuatro y cinco veces por semana en la costanera, donde aprovecha desniveles, cuestas y pendientes, y adapta su preparación bajo la guía de su entrenador. Todo esto sin descuidar la escuela, en una rutina que combina estudio, disciplina y organización.
Esa constancia ya tuvo sus resultados. En una de sus competencias en el sur argentino obtuvo un segundo puesto en la clasificación general, un logro significativo para su edad. También sumó experiencias fuera del país, como una carrera en Chile, que le permitió ampliar su recorrido deportivo.
Más allá de los resultados, su enfoque marca una diferencia. Olivia no corre solo para ganar. “Cada entrenamiento y cada carrera lo disfruto al máximo porque correr me encanta”, afirma. Y refuerza una idea que repite como principio: “Lo más importante es disfrutar la carrera, no solo ganar o perder”.
Esa mentalidad también aparece en la antesala de cada competencia. “Me digo que estoy tranquila, que no pasa nada y que tengo que disfrutar”, cuenta sobre los instantes previos a la largada. Incluso en carrera, encuentra momentos para conectarse con el entorno y describe que “cuando voy corriendo, miro el paisaje… me paro a verlo porque es hermoso. Y sigo corriendo”.
La familia como sostén
El acompañamiento familiar es otro pilar en su desarrollo. Su papá fue quien la introdujo en el deporte y hoy sigue de cerca cada paso, no desde la exigencia sino desde el apoyo. Ese vínculo se consolidó con el tiempo, compartiendo entrenamientos, viajes y experiencias en la montaña.
En lo cotidiano, Olivia también encuentra sostén en su entorno cercano. “Mis amigas me apoyan un montón, siempre están a mi lado”, destaca. Esa red, sumada al grupo de entrenamiento, le permite transitar un deporte que muchas veces tiene momentos de soledad.
Su objetivo está claro y no lo esquiva. “Sueño con llegar a la Selección Argentina de trail. Estoy entrenando para poder llegar ahí”, sostiene. Sabe que el camino es progresivo, que requiere resultados y constancia, pero lo encara con naturalidad.
Mientras proyecta correr distancias cada vez mayores, ya compite en 12 kilómetros y apunta a los 15, mantiene una mirada que trasciende lo competitivo. Su mensaje, tanto para chicos como para familias, apunta a elegir cualquier deporte y hacerlo propio, “sin presión, que lo sientan y lo vivan”, entendiendo que lo importante es disfrutarlo y mantenerse en movimiento.
En esa combinación de disciplina, disfrute y claridad, Olivia construye su presente. Sin apuros, pero con un rumbo definido. Corriendo, como empezó, casi jugando pero sabiendo hacia dónde quiere llegar.

