El presidente argentino busca avanzar en el cierre del paquete financiero con Washington, mientras persisten las diferencias sobre las garantías exigidas por los bancos y el FMI.

El megaplan económico poselectoral del presidente Javier Milei, valuado en u$s40.000 millones, atraviesa una etapa decisiva. El acuerdo con Estados Unidos, que combina un swap cambiario ya firmado y un préstamo adicional de u$s20.000 millones, enfrenta demoras por las exigencias de garantías. Mañana, el presidente Javier Milei iniciará su gira por Miami, donde se definirán las condiciones finales del paquete financiero. Los bancos internacionales reclaman avales sólidos ante el temor de quedar relegados frente al Fondo Monetario Internacional (FMI) en el orden de cobro, lo que ha tensado las negociaciones en Washington.
El swap con el Tesoro estadounidense, oficializado el 20 de octubre, permitió al Gobierno intervenir en el mercado cambiario y contener la volatilidad del peso. Pero el tramo bancario —liderado por J.P. Morgan, Bank of America, Goldman Sachs y Citigroup— avanza con lentitud. Las entidades, escarmentadas por el historial de nueve defaults argentinos, buscan garantías que reduzcan el riesgo soberano. Seúng informó Ámbito, entre las opciones figuran avales directos del Fondo de Estabilización Cambiaria (ESF) o colaterales en exportaciones de cobre, litio y soja.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, participa activamente de las negociaciones. Un vocero del Departamento del Tesoro aclaró que los detalles del acuerdo se divulgarán al cierre de la operación, previsto para la gira de Milei en Miami, que comenzará mañana, 5 de noviembre, y se extenderá hasta el día 6. Parte del crédito se destinaría a recomprar deuda soberana a descuento, una medida que busca reducir el riesgo país. Pese a la baja del 38 % en pocos días, el indicador se mantiene elevado por las reservas negativas y los vencimientos de enero de 2026.
El FMI observa con preocupación el diseño de las garantías estadounidenses. El organismo advierte que un trato preferencial a los bancos o al Tesoro de EE. UU. podría vulnerar la igualdad de condiciones entre acreedores. Kristalina Georgieva enfatizó que “el apoyo bilateral debe complementar, no competir, con los programas multilaterales”. Una eventual subordinación del Fondo frente a un paquete bilateral violaría las normas de paridad que rigen los acuerdos financieros internacionales.
El riesgo no se limita a la jerarquía de pagos. Si Argentina utiliza las reservas reforzadas por el swap para afrontar obligaciones con bancos o con el Tesoro estadounidense antes que con el FMI, el organismo podría considerar una infracción a sus estatutos. Eso afectaría los desembolsos del Extended Fund Facility (EFF) aprobado en abril de 2025 por u$s20.000 millones. En paralelo, en el Congreso de Estados Unidos surgen resistencias por la exposición del ESF, recordando el rescate mexicano de 1995 que consumió sus recursos.

La tensión trasciende el caso argentino. Analistas del Peterson Institute for International Economics advirtieron que este tipo de acuerdos podría alentar a países emergentes como Brasil o Turquía a buscar rescates bilaterales. Ello debilitaría el rol del FMI y generaría una “competencia por financiamiento” que favorezca a Washington. Delegados europeos y asiáticos pidieron incluir cláusulas de “no subordinación” para asegurar que el Fondo mantenga prioridad sobre cualquier acreedor.
Fuentes del Ministerio de Economía confirmaron que las discusiones con el FMI se intensificaron en los últimos tres días, publicaron desde Ámbito. El economista Brad Setser, exfuncionario del Tesoro estadounidense, alertó que la depreciación del peso argentino puede desvalorizar los colaterales. Estimó que una devaluación del 20 % al 40 % prevista para 2026 dejaría al ESF con activos depreciados. En redes sociales, Setser advirtió: “Una devaluación podría dejar al Tesoro con bombas de tiempo financieras”.

