El Tribunal Oral Federal de Santa Fe dictó nuevas condenas contra el empresario narco y dos efectivos de la Policía Federal por sobornos durante su detención.

El Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Santa Fe condenó al empresario narco Juan Suris y a dos policías federales por el pago de coimas que le permitieron recibir un trato preferencial durante su detención en la delegación de la Policía Federal ubicada en la capital provincial.
La sentencia fijó una pena de dos años de prisión efectiva para Suris por haber sobornado a los efectivos policiales. En la misma resolución, el comisario Guillermo Gabriel Gallo recibió una condena de dos años de prisión y el subcomisario Leonardo Rafael Benítez fue condenado a tres años. Ambos quedaron además inhabilitados de manera perpetua para ejercer funciones dentro de la fuerza de seguridad.
De acuerdo con el fallo firmado por el juez José María Escobar Cello, Suris pagó sobornos a los dos efectivos para obtener privilegios durante su estadía en la dependencia policial. Entre los beneficios se incluyeron acceso ilimitado a teléfonos celulares, visitas sin controles, uso de electrodomésticos, pedidos de comida por delivery y acceso a un sector de esparcimiento destinado exclusivamente a agentes.

La investigación comenzó en enero de 2024, luego de que la Justicia federal recibiera un llamado anónimo en el que denunciaban que Suris pagaba los días sábados, a través de intermediarios que acudían al edificio, “grandes cantidades de dinero en pesos y dólares” a los policías federales. El fiscal Walter Rodríguez impulsó las medidas que permitieron avanzar con la causa.
En la resolución judicial, el magistrado sostuvo: “Quedó fehacientemente probado que Leonardo Benítez y Guillermo Gallo impartieron a sus subalternos directivas palmariamente contrarias a los reglamentos internos que rigen la fuerza. En ejercicio de sus funciones, ambos omitieron deliberadamente el cumplimiento de las obligaciones legales inherentes al resguardo y custodia de personas privadas de libertad, desnaturalizando la jerarquía y los fines de la institución policial”.
El fallo también señala: “La prueba testimonial confirma que el subcomisario Benítez facilitaba a Suris comodidades y privilegios de los que no gozaba ninguno de los internos que se encontraban alojados en la dependencia, y que el detenido disponía a su voluntad tanto de las instalaciones como del servicio de sus agentes, prerrogativas que le habían sido concedidas y mantenidas en el tiempo por decisión de Benítez, a tal punto que era referido por los agentes de la dependencia como «el tercer comandante», expresión del rol que le permitieron ejercer”.
Durante la investigación, un testimonio incorporado al expediente indicó que “Benítez se refería a Suris como «el inquilino»”. La misma declaración agregó: “(El recluso) No se quería sentir un preso. Por eso, se pasaba horas en la oficina de Benítez tomando café, mate, comiendo picadas, asado y pedidos de MC Donald’s”.
Otro testimonio reunido durante el avance del caso sostuvo: “Era el tercer jefe de la dependencia”.
Juan Suris había sido alojado en la sede de la Policía Federal en Santa Fe después de que el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Bahía Blanca ordenara su detención cuando quedó firme la condena a seis años de prisión por comercio de estupefacientes agravado, dictada el 3 de noviembre de 2023. Un día después, el mismo tribunal lo condenó en otro proceso a cinco años de prisión por asociación ilícita y unificó ambas penas en una condena única de ocho años de prisión.

