El hecho ocurrió el 11 de julio de 2024 en General Roca. La Justicia lo declaró responsable de homicidio culposo y le impuso tres años de prisión en suspenso e inhabilitación para ejercer la medicina.

La Justicia condenó al anestesiólogo Javier Atencio Krause por la muerte de Valentín Mercado Toledo, el niño de 4 años que sufrió una lesión cerebral irreversible durante una cirugía en el Sanatorio Juan XXIII de General Roca. El juez Emilio Stadler lo declaró penalmente responsable por el delito de homicidio culposo.
El magistrado le impuso tres años de prisión en suspenso y una inhabilitación especial de siete años y seis meses para ejercer la medicina. El hecho ocurrió el 11 de julio de 2024 y generó fuerte conmoción en la comunidad.
De acuerdo con lo informado por el medio marplatense 0223, la investigación determinó que el profesional se distrajo utilizando su teléfono celular durante la intervención quirúrgica. Esa conducta le impidió advertir a tiempo una obstrucción del tubo endotraqueal que comprometió la oxigenación del menor.
La intervención había sido programada por una hernia diafragmática que, según se explicó a la familia, revestía baja complejidad. Sin embargo, durante la operación el niño permaneció varios minutos sin una correcta oxigenación, lo que derivó en una encefalopatía hipóxico-isquémica.
Una semana después de la cirugía, los médicos confirmaron la muerte cerebral de Valentín y la familia autorizó la desconexión del soporte vital.

La investigación judicial y la conducta negligente
La causa judicial determinó que el anestesiólogo omitió controlar de manera permanente los signos vitales del paciente. Según la reconstrucción del caso, el niño estuvo al menos diez minutos sin registros de presión arterial ni de pulsioximetría.
Esa omisión generó una hipoxia severa y provocó un daño cerebral irreversible. La acusación sostuvo que el profesional actuó con impericia y negligencia al incumplir su obligación de vigilancia constante durante la cirugía.
Durante el juicio también se acreditó que el anestesiólogo abandonó momentáneamente el quirófano para buscar el cargador de su teléfono celular. El fiscal Gastón Britos Rubiolo afirmó que el acusado actuó con “impericia y negligencia” y remarcó que incumplió su deber de controlar en forma continua el estado del niño.
El representante del Ministerio Público solicitó tres años de prisión condicional y diez años de inhabilitación para ejercer la medicina. Finalmente, el juez resolvió imponer la pena de tres años en suspenso y una inhabilitación de siete años y seis meses.

Según detalló 0223, Ariana Toledo y Daniel Mercado, padres del menor, aguardaban en el sanatorio sin conocer la gravedad de la situación mientras la cirugía se desarrollaba.
Tras la intervención, los médicos trasladaron a Valentín a terapia intensiva. El niño permaneció varios días conectado al soporte vital hasta que se confirmó la muerte cerebral. “Valentín entró caminando al sanatorio y salió con muerte cerebral”, expresaron sus padres durante el proceso judicial.

