Confirman ocho casos de Mpox en lo que va del año

NewsITe
Un nuevo caso de Mpox, la enfermedad anteriormente conocida como viruela símica o viruela del mono, fue confirmado en la Ciudad de Buenos Aires, según el último Boletín Epidemiológico Nacional. Con este registro, ya son ocho los casos acumulados en las primeras 15 semanas de 2026 en el país.
De acuerdo con el informe oficial, siete de las personas afectadas residen en la Ciudad de Buenos Aires, mientras que el octavo caso corresponde a un paciente de la provincia de Río Negro, que tiene antecedente de viaje reciente a Chile. Todos los confirmados son hombres de entre 29 y 43 años.
Las autoridades sanitarias detallaron que, en los casos con información disponible, el principal antecedente fue el mantenimiento de relaciones sexuales con hombres, en muchos casos con parejas nuevas o múltiples. Este patrón coincide con lo observado en brotes recientes en otros países, donde el contacto sexual cercano se consolidó como una de las principales vías de transmisión.
Qué es la Mpox y cómo se transmite
La Mpox es una enfermedad zoonótica causada por un virus de la familia Poxviridae. Se contagia principalmente por contacto físico estrecho piel con piel con una persona infectada, especialmente cuando existen lesiones visibles. El período de incubación suele ubicarse entre 6 y 13 días, aunque puede variar de 5 a 21 días.
Si bien la mayoría de los cuadros son autolimitados y los síntomas se resuelven espontáneamente entre los 14 y 21 días, la Mpox puede generar molestias intensas, sobre todo por las lesiones en piel y mucosas. La mayor parte de los casos reportados en Argentina corresponde al clado Ib del virus, mientras que solo en dos de los ocho se identificó el clado I.
Aunque en el país la cifra de contagios continúa siendo baja, a nivel regional la situación requiere seguimiento: entre las semanas epidemiológicas 1 y 13 de 2026 se notificaron 784 casos en la Región de las Américas. Estados Unidos y Brasil concentran la mayor carga, con 364 y 215 casos respectivamente.
Formas de contagio y medidas de prevención
- Contacto directo con lesiones, costras o secreciones respiratorias de una persona infectada.
- Uso compartido de toallas, ropa de cama, ropa interior, tapizados u otros objetos contaminados.
- Contacto sexual cercano, incluso sin penetración o aun utilizando preservativo.
- Transmisión de una persona gestante al feto a través de la placenta, o al recién nacido por contacto piel con piel durante o después del parto.
Especialistas remarcan que quienes conviven o cuidan a una persona con Mpox, así como trabajadores de la salud y parejas sexuales, tienen mayor riesgo de exposición. El preservativo sigue siendo clave para prevenir el VIH y otras infecciones de transmisión sexual, pero su capacidad para evitar el contagio de Mpox es limitada, ya que el virus puede transmitirse por el simple contacto con lesiones en zonas no cubiertas.
Síntomas frecuentes y a qué prestar atención
El signo más característico de la enfermedad son las lesiones en la piel o mucosas, que pueden presentarse como manchas rosadas, ampollas, úlceras o costras. Suelen localizarse con mayor frecuencia en la región genital o anal, y producir un dolor intenso. También pueden aparecer lesiones internas, por ejemplo en la garganta o el recto, que no siempre son visibles.
Entre los síntomas generales se destacan la fiebre, el cansancio marcado, dolores musculares, cefalea, inflamación de los ganglios y dolor en la zona genital, anal o rectal. Las personas con defensas bajas tienen más riesgo de cursar cuadros graves, y es habitual la coexistencia de Mpox con otras infecciones de transmisión sexual.
Las autoridades sanitarias recomiendan consultar rápidamente ante la aparición de lesiones dolorosas en la zona genital o anal, y evitar el contacto estrecho hasta descartar la infección.
Desde el sistema de salud insisten en la importancia de sostener medidas de cuidado, limitar el número de parejas sexuales, acudir tempranamente a un centro sanitario ante síntomas compatibles y evitar la estigmatización de las personas afectadas. La detección precoz y el acompañamiento médico adecuado son claves para cortar cadenas de transmisión.

