El coro nicoleño dirigido por Julián Sisterna se presentará este sábado 14 de marzo, en la víspera de su cuarto de siglo de vida. En diálogo con EL NORTE, el director repasó la historia del proyecto nacido en el barrio Somisa, habló de la misión del canto coral y del desafío de interpretar la emblemática obra de Ariel Ramírez y Félix Luna.

De la Redacción de EL NORTE
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Coral Somisa celebrará este sábado sus 25 años de trayectoria con un concierto especial en el Teatro San Nicolás, donde interpretará la Misa Criolla junto al reconocido cantautor Jairo. La presentación tendrá un significado especial: se realizará en la noche previa al aniversario exacto del grupo, que nació el 15 de marzo de 2001.
En diálogo con EL NORTE, el creador y director del coro, Julián Sisterna, recordó los comienzos de la agrupación y la emoción de haber llegado a un cuarto de siglo de actividad coral en la ciudad.
“Un día se acercaron tres personas a mi casa para decirme que querían formar un coro en el barrio Somisa. Yo era muy joven, tenía 23 años. Nos reunimos hace ya 25 años, y es una emoción muy grande: todavía me cuesta creerlo”, contó.
El proyecto comenzó de manera modesta, con apenas una docena de integrantes. “Éramos unos 12 o 13 que nos juntamos para ver si podíamos generar este proyecto. A partir de ahí fue trabajo ininterrumpido e independiente, porque Coral Somisa nunca dependió de nadie. Fue trabajar, trabajar, sumar gente: primero del barrio, después cambiando lugares de ensayo, más adelante venirnos para el lado del centro de San Nicolás —aunque nos quedó el nombre Coral Somisa— y de esa forma ir incorporando actividades nuevas”.

Un recorrido de crecimiento y experiencias
A lo largo de estos años, el coro fue ampliando su actividad y participando en distintos proyectos culturales y artísticos.
“Poco a poco se dieron un montón de cosas. En un tiempo comenzamos grabando el himno de San Nicolás, una obra compuesta para el sesquicentenario del Acuerdo de San Nicolás. Más adelante hubo invitaciones varias: cantamos con Las Voces Blancas y también tuvimos la oportunidad de grabar siete fragmentos originales del barroco latinoamericano hallados en una iglesia en Chiquitos, en Bolivia, junto a un grupo que conservaba instrumentos réplicas del siglo XVIII. Eran piezas inéditas para ese momento”, recordó Sisterna.
El recorrido incluyó además presentaciones en escenarios de relevancia nacional. “En 2011 nos tocó abrir el festival de Cosquín, estar presentes en la Feria del Libro en Buenos Aires, en Radio Nacional, pasamos por Radio República y por el viejo Canal 7. Fueron invitaciones, regalos te diría, de distintos lugares”, relató.
Un reconocimiento institucional a 25 años de trabajo coral
Para Sisterna, el proyecto coral siempre tuvo un sentido que trasciende lo artístico. En su mirada, el canto también cumple una función social y humana.
“Nunca me imaginé llegar al cuarto de siglo. Uno no sabe cuánto va a durar un proyecto, la vida transcurre así. Todo lo que pasamos, todo lo que se hizo desde lo independiente, sin tener un mango, pagando entre nosotros los viajes, consiguiendo partituras, es un trabajo muy interesante”, reflexionó.
El director también destacó el reconocimiento que recibió el coro recientemente por parte del Concejo Deliberante. “El Honorable Concejo Deliberante emitió un decreto declarando la trayectoria de Coral Somisa y todas las actividades de este año veinticinco de interés municipal y cultural. Fue una emoción enorme”.

La música como misión y servicio a los demás
En ese camino, Sisterna asegura que la motivación principal siempre fue compartir la música con los demás y entender el arte como un servicio. Con los años —explica— esa convicción fue ganando peso frente a otras aspiraciones más personales.
“Creo que uno tiene una misión como músico. No es tanto para uno mismo: a mí me hace bien cantar, tocar y dirigir, a los coreutas también, pero hay un montón de gente que nos está esperando, aun sin saberlo. Gente que necesita salirse un rato de sus problemas, una palabra que alivie el alma, algo que los ‘apapache’ un poco”.

Para el director de Coral Somisa, esa comprensión fue cambiando su manera de mirar la actividad artística. “En algún momento en mi vida soñé con dirigir en lugares enormes, pero después uno se da cuenta de que la misión pasa por otro lado. Pasa por cantar en un asilo, por cantar para unos pocos chicos en una escuela, para gente que tiene el alma quebrada y que necesita escuchar algo que le haga bien”.
En esa línea, Julián sostiene que el valor del canto coral no está sólo en lo musical, sino también en su dimensión humana. “Cuando uno entiende eso, todas las otras pretensiones pasan a segundo plano. Lo único que queda es ser agradecido por el don que uno tiene, que ha recibido, ha cultivado y que intenta compartir con los demás”.
El desafío de interpretar la Misa Criolla
El concierto aniversario tendrá como eje la interpretación de la Misa Criolla, la obra compuesta por Ariel Ramírez con textos de Félix Luna, que será interpretada junto a Jairo y su grupo de instrumentistas.
“Fue una sorpresa. Desde la producción de Jairo en diciembre se pusieron en contacto con nosotros para sumarnos a su proyecto, y nosotros no sabíamos cuál era su propuesta. Cuando supimos a fines de enero que la elección era la Misa Criolla, nos sorprendió mucho”, explicó.

Para el director, la obra representa un desafío musical y también interpretativo. “Es una obra enorme, con cinco partes muy complejas pero muy bellas. No es solo aprenderla en cinco, seis o siete voces, sino entender qué quiso transmitir Ariel Ramírez a través de cada frase y cada clima musical”.
En ese proceso de preparación, los ensayos también estuvieron cargados de emoción. “La Misa Criolla se canta en todo el mundo, y nosotros queremos detenernos en eso: en que son cinco oraciones cantadas. Estoy seguro de que va a salir muy bien, nos hemos emocionado mucho ensayando esto”.
Un concierto con valor especial para el coro
La obra ya había sido interpretada en San Nicolás hace años con la presencia de Zamba Quipildor, aunque nunca había sido realizada por Coral Somisa. “Acá se hizo en el Santuario con Zamba Quipildor hace unos veinte años, pero Coral Somisa nunca la había hecho. Tuvimos que aprenderla nuevamente para esta ocasión”.
El concierto tendrá además un valor simbólico para el grupo por realizarse en el Teatro San Nicolás, un espacio muy ligado a la historia del coro.
“Que sea acá es hermoso. Que sea en nuestra casa, en este ‘Colón en miniatura’ que ha sido un hogar para mí y mi familia. Cantar para nuestra gente en San Nicolás y hacerlo acompañados de una voz de la trascendencia de Jairo es algo único”.

La fecha concretada para la presentación también terminó teniendo un significado especial. “Coral Somisa se creó un 15 de marzo de 2001. Nosotros cantamos el 14 de marzo de 2026, la noche anterior a cumplir veinticinco años. Así se dio, naturalmente, y lo tomamos como un regalo”.
Actualmente el coro supera los 50 integrantes, una cifra que refleja el crecimiento del proyecto a lo largo del tiempo. “Hemos sido veinte o menos en otros momentos, pero después de la pandemia la gente se volcó mucho a cantar, al arte en general, para descargar, para no sentirse sola”.
En ese sentido, Sisterna destacó que el coro sigue abierto a quienes quieran sumarse. “Coral Somisa tiene las puertas abiertas para todo aquel que quiera venir. Cantar en San Nicolás, en nuestro teatro que amamos tanto, con Jairo y con su grupo de instrumentistas, es un regalo de Dios”.

