El gobierno de Corea del Norte afirmó que respeta la decisión de la Asamblea de Expertos iraní y condenó los ataques de Estados Unidos e Israel que precedieron al cambio de liderazgo en Teherán.

Corea del Norte expresó su respaldo a la designación de Mojtaba Khamenei como nuevo líder supremo de Irán, luego de que la Asamblea de Expertos lo eligiera para suceder a su padre, Ali Khamenei, fallecido recientemente tras los ataques lanzados por Estados Unidos e Israel contra Teherán.
La reacción oficial fue difundida por un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores norcoreano a través de la agencia estatal KCNA, pocos días después de que el órgano religioso iraní formalizara la elección el pasado 8 de marzo.
En su declaración, el funcionario sostuvo que el gobierno de Pyongyang respeta la decisión adoptada por las autoridades iraníes.

“En relación con el reciente anuncio oficial de que la Asamblea de Expertos de Irán ha elegido a un nuevo líder de la Revolución Islámica, respetamos el derecho y la elección del pueblo iraní al elegir a su líder supremo”, señaló el portavoz.
Condena a los ataques de Estados Unidos e Israel
En el mismo pronunciamiento, Corea del Norte cuestionó con dureza las acciones militares que precedieron al cambio de liderazgo en Irán.
El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores afirmó que Pyongyang observa con preocupación la situación regional y responsabilizó a Estados Unidos e Israel por la escalada del conflicto.
“Expresamos profunda preocupación y condenamos enérgicamente las acciones agresivas de Estados Unidos e Israel, que están socavando los cimientos de la paz y la seguridad regionales y aumentando la inestabilidad global a través del ataque militar ilegal contra Irán”, sostuvo.
Una relación histórica entre Pyongyang y Teherán
Corea del Norte e Irán mantienen vínculos diplomáticos desde 1973. A lo largo de las últimas décadas, ambos países desarrollaron relaciones políticas y estratégicas en distintos ámbitos.
Analistas internacionales suelen señalar que esa cercanía se consolidó en un contexto marcado por las sanciones internacionales que enfrentan ambos Estados en relación con sus programas de armamento.
En ese marco, el respaldo público de Pyongyang a la nueva conducción iraní refuerza una relación diplomática que se ha mantenido estable durante más de medio siglo.

