Crece el alquiler y retrocede la propiedad de la vivienda

Un informe revela el retroceso del sueño de la casa propia

Acceder a la casa propia en la Argentina se vuelve, año tras año, un objetivo más lejano para buena parte de la población urbana. Un reciente informe de la Fundación Tejido Urbano, elaborado en base a datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) entre 2016 y 2023, advierte una caída marcada en la proporción de hogares propietarios y un aumento sostenido del alquiler, en un contexto de fuerte presión económica sobre los ingresos familiares.

De acuerdo con el relevamiento, la proporción de familias que son dueñas de su vivienda o de su terreno descendió del 67,3% al 61,9%. En paralelo, se incrementó el peso de los inquilinos, que pasaron del 17,7% al 20,5%. La tendencia se vuelve más visible en las grandes ciudades, donde los altos valores de los inmuebles y las dificultades para acceder al crédito hipotecario empujan a amplios sectores al mercado de alquileres.

El informe también detalla cambios preocupantes en el acceso a los servicios básicos. Lo que la Fundación denomina la “paradoja de los servicios” muestra que, mientras mejoran levemente las conexiones a agua potable y desagües cloacales, cae la cobertura de gas por red: de alcanzar al 71,4% de los hogares, pasó a cubrir al 65%. Como resultado, la proporción de viviendas que carecen de al menos uno de los tres servicios esenciales (agua, cloaca o gas) aumentó del 44% al 47,3%.

Presión económica, salud y servicios básicos

La pérdida de poder adquisitivo y el encarecimiento del costo de vida también se reflejan en el sistema de salud. Según Tejido Urbano, se registra un éxodo desde las coberturas pagas —obras sociales con planes superadores y empresas de medicina prepaga— hacia el sistema público. La cobertura médica paga se redujo del 68,8% al 65,4%, lo que implica que el sector estatal debe atender a unos 1,8 millones de personas más que en 2016: pasó de 8,5 a 10,3 millones de usuarios.

En materia habitacional, se observan ciertas mejoras parciales. El hacinamiento crítico —más de tres personas por cuarto— se redujo del 2,7% al 1,9%, lo que significa aproximadamente 47.000 hogares menos en esta situación. Además, descendió la proporción de personas que viven cerca de basurales, del 7,1% al 5,3%, y también la de quienes residen en zonas inundables, del 11,2% al 8,2%, un dato vinculado en parte a la sequía histórica de los últimos años.

Educación: el dato positivo en un panorama desigual

En contraste con las dificultades vinculadas a la vivienda y los servicios, el informe destaca avances significativos en el campo educativo. La asistencia de niños, niñas y adolescentes de entre 4 y 17 años creció del 94,4% al 97,8%, consolidando una alta tasa de escolarización. A la vez, mejoró el denominado “clima educativo” de los hogares: aquellos catalogados como de nivel educativo bajo o muy bajo se redujeron del 52,8% al 39,7%.

También se observó un aumento en la población con estudios superiores completos. La proporción de personas con título universitario terminó incrementándose del 22,1% al 24,8%, lo que sugiere avances de largo plazo en la formación de capital humano, aun en un escenario económico complejo.

Déficit habitacional en números

La Fundación Tejido Urbano sintetiza la situación actual de los hogares urbanos con diferentes tipos de déficit habitacional. Entre los principales indicadores relevados se destaca que:

  • 630.089 hogares residen en viviendas construidas con materiales insuficientes o de baja calidad.
  • 239.715 hogares sufren hacinamiento crítico.
  • 1.224.794 hogares no cuentan con condiciones adecuadas de saneamiento en el baño.
  • 204.605 hogares acceden al agua potable fuera de la vivienda.
  • 918.291 hogares no tienen conexión a la red de agua corriente.
  • 2.765.076 hogares carecen de desagüe cloacal de red.
  • 3.571.131 hogares no acceden al gas de red.
  • 4.826.129 hogares están privados de al menos uno de los tres servicios básicos (agua, cloaca o gas de red).
  • 540.771 hogares se ubican en las cercanías de basurales.
  • 836.665 hogares habitan zonas inundables.
  • 979.510 hogares presentan un régimen de ocupación irregular de la vivienda.

El estudio aporta una radiografía detallada de las condiciones de vida en los hogares argentinos urbanos y plantea el desafío de articular políticas públicas sostenidas que permitan reducir el déficit habitacional, mejorar el acceso a los servicios esenciales y sostener los avances logrados en materia educativa.

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