Renuncias en el equipo económico profundizan la tensión

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La renuncia en bloque del equipo económico de Tierra del Fuego desató una fuerte disputa política entre el gobierno de Gustavo Melella y la Casa Rosada, en un contexto de extrema fragilidad financiera en la provincia más austral del país. El recambio de funcionarios expuso la crisis interna del oficialismo fueguino y, al mismo tiempo, fue utilizado por el gobierno nacional para golpear a una de las administraciones identificadas con el kirchnerismo.
El ministro de Economía de la Nación, Luis “Toto” Caputo, aprovechó la noticia para lanzar críticas directas al gobernador a través de su cuenta de X. “Oh casualidad, las provincias gobernadas por kirchneristas son las que más impuestos cobran y a las que peor les va”, publicó el funcionario, en alusión a la dimisión masiva en el gabinete económico fueguino.
Melella, quien fue reelegido en 2023 al frente de la coalición Forja con el respaldo del entonces presidente Alberto Fernández, Cristina Fernández de Kirchner y La Cámpora, enfrenta así el episodio más complejo de su segundo mandato. La relación con el gobierno nacional ya venía deteriorada y tuvo uno de sus puntos más tensos cuando Javier Milei decidió excluirlo de la reunión con gobernadores tras las elecciones de medio término.
Renuncias, recambios y versión oficial del Gobierno fueguino
El mandatario confirmó que el hasta entonces ministro de Economía, Francisco Devita, dejó el cargo el 30 de diciembre y fue reemplazado por el contador público Alejandro Barroso Marte, a quien definió como un funcionario con “mucha experiencia en las finanzas públicas”. Según Melella, la salida de Devita había sido acordada dos meses antes por “un pedido personal”, intentando así despegar la renuncia de la coyuntura de crisis.
Desde el entorno del gobernador descartan una ruptura interna y minimizan el impacto político de los cambios. “¿Cimbronazo? De ninguna manera, son cambios que ya estaban hablados”, señalan allegados al Ejecutivo. “No hay crisis, no hay fisuras, son cambios naturales que había que darlos, y no son los únicos”, agregan, en un mensaje que busca transmitir continuidad y control político.
Junto a Devita también dejaron sus cargos el secretario de Finanzas, Eduardo Ignacio Almirón Denis, y la directora provincial de Hacienda, María de los Ángeles Vásquez. A la ola de renuncias se sumó la salida de Adriana Chapperón, quien se desempeñaba al frente del Ministerio de Bienestar Humano, lo que amplía el alcance de la reestructuración más allá del área económica.
Fondo de la crisis: recaudación, coparticipación y tensión con Nación
Mientras la Casa Rosada señala a la administración fueguina por supuesta mala gestión, en el gobierno provincial ponen el foco en el impacto del ajuste nacional y la apertura de importaciones. Desde el entorno de Melella remarcan que Tierra del Fuego fue “la única provincia que no recibió un solo peso de ATN” (Aportes del Tesoro Nacional), una asistencia clave para las jurisdicciones con problemas financieros.
El gobernador contraatacó destacando que, pese a la crisis, la provincia pudo afrontar el pago de salarios de diciembre y aguinaldos “en tiempo y forma”, y que también está garantizado el pago de los sueldos de enero. Para ello, reconoció que fue necesario recurrir a instrumentos como el adelanto de coparticipación, una herramienta habitual en contextos de tensión de caja, pero que suele reflejar el límite de la recaudación propia.
Melella remarcó, además, que la provincia debió sostener con fondos propios una serie de programas que, según denunció, fueron desfinanciados o directamente abandonados por la administración nacional. En este sentido, el Ejecutivo fueguino sostiene que el ajuste dispuesto por la Nación se siente con particular fuerza en el sur, donde la estructura productiva depende en gran medida de los incentivos al régimen industrial fueguino.
Cruces políticos y disputa por el modelo productivo fueguino
Las renuncias en el gabinete fueron rápidamente capitalizadas por dirigentes libertarios, que llenaron las redes sociales con mensajes contra la administración provincial. Uno de los más duros fue el diputado libertario Santiago Pauli, quien afirmó que “Tierra del Fuego está quebrada” y aseguró que la situación confirma la falta de rumbo de Melella, llamando abiertamente a que “la libertad avance en Tierra del Fuego”.
En el oficialismo provincial retrucan que la raíz de la crisis está en las decisiones económicas nacionales. Señalan de manera directa a la apertura de importaciones, que, según sostienen, puso “en jaque” a la industria nacional y, de manera especial, al régimen fueguino, basado en la producción de bienes electrónicos y otros productos manufacturados en condiciones especiales.
“La apertura de importaciones puso en jaque la industria nacional y, principalmente, a la fueguina. Quieren quebrar al gobierno provincial. Es una maniobra adrede, porque buscan captar el territorio”, afirman fuentes del Ejecutivo fueguino.
En este escenario, la crisis en el gabinete de Tierra del Fuego se convierte en un nuevo capítulo de la disputa de poder entre el gobierno nacional y las provincias gobernadas por sectores del peronismo. Mientras la Casa Rosada busca marcar distancia de lo que presenta como ejemplos de mala administración, en Ushuaia denuncian un castigo político y económico que, advierten, puede tener impacto directo en el empleo, la industria y la vida cotidiana en la isla.

