Rosana Elizabeth Peloso, una portera y peluquera de 55 años que vive en Ramallo y trabajó durante años en San Nicolás, recorrió miles de kilómetros en una moto de 110 cc hasta llegar a Brasil. El viaje comenzó el 17 de enero de 2026 y terminó convirtiéndose en la experiencia más importante de su vida.

Valentín Cúneo
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Rosana Elisabet Peloso, de 55 años, protagonizó un extenso viaje en moto hasta Brasil luego de salir desde la región con una motocicleta de 110 cc de marca Argentina, pero con partes mayormente chinas -de la empresa de ensamblaje que está en La Emilia-. La mujer, que trabaja como portera en una escuela de Ramallo y también se desempeña como peluquera, emprendió la travesía el 17 de enero de 2026 con el objetivo de llegar a Florianópolis (1.600 kilómetros de distancia aproximadamente).
Ella vivió durante muchos años en San Nicolás y luego, tras atravesar conflictos personales, se trasladó primero a Villa General Savio y posteriormente se radicó en Ramallo. En medio de un momento económico complejo, decidió comprar una moto 0 kilómetro para poder trabajar como repartidora en una aplicación de delivery.
La mujer no sabía conducir motocicletas cuando sacó el vehículo en cuotas. Aprendió a manejar en enero de 2024, pero poco tiempo después sufrió el robo de la moto mientras realizaba viajes de reparto durante la noche.
Como consecuencia de ese hecho, debió vender su auto para pagar el rodado, ya que el seguro no le reconoció el dinero por utilizar el vehículo para trabajar en la aplicación, pese a tener cobertura contra todo riesgo. Con el dinero restante de la venta del automóvil, compró otra moto 0 km.
Una vez que adquirió la segunda motocicleta, decidió dejar de trabajar como repartidora. Tiempo después surgió la idea de realizar un viaje largo.
El viaje que comenzó con una experiencia previa
Meses después de adquirir la nueva moto, durante el receso escolar, Peloso decidió realizar su primer viaje de gran distancia: “Tenía ganas de irme de vacaciones y dije, me voy a Córdoba, no tengo auto, pero ahora tengo moto. Me recorrí todo el Valle de Calamuchita y después hasta me fui a visitar a una amiga en San Luis. Tuve mucho miedo porque era la primera vez, y tuve que acostumbrarme a calcular el viento, las distancias con los camiones”.
Luego de esa experiencia, la mujer decidió plantearse un objetivo aún mayor. “Después de esa experiencia, que para mí fue muy linda, me puse como objetivo ir a Brasil. Me decían mis amigas que estaba loca, pero les decía que, si se puede ir en auto, en moto también. Algunos no me creían que podía hacerlo, pero el 17 de enero de este 2026 emprendí la aventura”.
Para realizar el viaje, la motociclista debió equiparse con distintos elementos de seguridad, bolsos y bidones de combustible. La motocicleta de 110 cc tiene una capacidad de apenas 3,5 litros de nafta, lo que le permite recorrer aproximadamente 80 kilómetros antes de volver a cargar combustible.
Durante el recorrido atravesó distintos momentos de tensión. “Cuando llegué a Colón tuve una crisis, me negué, no quería llegar, tuve mucho miedo, hablé con uno de mis hijos y fue quien me motivó a seguir el viaje”.
Ruta, dificultades y la llegada al mar
Peloso explicó que el viaje presentó dificultades vinculadas al estado de las rutas y a las condiciones climáticas. “Hay tramos donde no hay ni un pueblo, iba a 60/70 km por hora aproximadamente. Cuando llegué a Brasil fue emocionante, no había llegado al mar que era el objetivo, pero estaba contenta porque ya había llegado”.
Durante las paradas que realizó en el camino decidió alojarse en campings. “Estuve parando en campings con carpas en Argentina y en Brasil, allá en el país vecino me encontré un grupo de moteros que tuve buen trato y nos acompañamos, me escoltaron y nos alojamos en el mismo lugar”.
Según contó, ese grupo la asistió durante parte del viaje. “No me dejaron que pagara nada, me super ayudaron, me dejaron unos reales para pagar los papeles en la Aduana brasilera y hasta me dejaron su contacto para que les avisara si tenía algún desperfecto o necesitaba ayuda, ellos se preocuparon todo el tiempo desde que me conocieron para lograr que llegue a Florianópolis”.
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La mujer relató que durante gran parte del trayecto debió convivir con el tránsito pesado. “Tenía miedo muchas veces porque había muchos camiones, iban atrás mío y yo a 60 kilómetros por hora, pero al mismo tiempo me emocionaba porque veía la gente, las casas, la selva, era una lluvia de emociones”.
Cuando finalmente llegó a destino, vivió uno de los momentos más importantes del viaje. “Cuando llegué no lo podía creer, veía el GPS que estaba a pocos kilómetros y fue la mejor experiencia de mi vida, muchos me preguntaban de dónde venía y cuando se enteraban se sacaban fotos conmigo”.
Doce días en Florianópolis y el regreso a casa
Permaneció doce días en Florianópolis antes de iniciar el regreso a su hogar. Durante ese tiempo compartió su experiencia en redes sociales. “Lo subí a Facebook y se viralizó, tuve cientos de mensajes de apoyo, me puse muy feliz”.
El regreso también presentó algunos inconvenientes mecánicos y climáticos. “Estaba preocupada porque a la moto solo le hice un cambio de aceite, después no tuve más complicaciones, me agarró un temporal en Corrientes, después frené porque era muy peligroso seguir así”.
En la parte final del viaje sufrió un desperfecto mecánico. “Llegando a Concordia, se me paró la moto y empujándola se me cayó en un pozo re profundo, un grupo de jóvenes me vieron renegando y me ayudaron a sacarla y me empujaron hasta un taller mecánico, solo era la bujía que se había roto, me la cambiaron, me hizo un control general de la moto y de ahí no paré hasta llegar a mi casa”.
Tras completar la travesía, la ramallense expresó su satisfacción por haber cumplido el objetivo que se había propuesto. “Estoy re feliz, estoy agradecida con esta moto porque fue un premio para mi luego de que me robaran la primera, estuve bendecida por Dios en muchos sentidos. No por ser mujer o por no tener los mejores recursos debes dejar de luchar por tus sueños, si te lo propones, con esfuerzo y sacrificio se logra”, finalizó.

