La llegada del Covid-19 ha causado una debacle económica muy grande en toda la República Argentina. Muchos rubros y actividades se vieron severamente afectadas por las restricciones que debió implementar el Gobierno nacional para salvaguardar la vida de los ciudadanos. Uno de los sectores de empleo más golpeados fue el de la construcción, que en San Nicolás cayó un 65%, sin discriminar entre obras públicas y privadas.

“Los inversionistas no quieren poner un solo peso por la incertidumbre económica en la que estamos inmersos”, señaló Mario Almirón desde la UOCRA San Nicolás. DANIEL DORADO / EL NORTE

Durante gran parte de 2020 y en estos seis meses que van de 2021, la economía en Argentina pareciera ser un punto negro en la pared blanca imposible de sacar. El empleo cayó, el trabajo informal creció aunque no lo suficiente para sobrellevar la situación. La ayuda del Gobierno a empresas y ciudadanos es insuficiente.

Ya se produjeron cierres de grandes empresas, quiebre de pymes, despidos o suspensiones por falta de ingresos, desesperación de emprendedores, crecimiento de la pobreza y dificultad para llegar a fin de mes. Entre las actividades más afectadas, el empleo en la construcción cayó considerablemente. 

En San Nicolás, según los números que maneja la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA), el empleo en la construcción cayó un 65% desde el año pasado hasta la fecha. EL NORTE dialogó con su secretario adjunto, Mario Almirón, quien confirmó el dato y mostró un panorama incierto pero con un halo de esperanza.

“El empleo ha bajado tremendamente en este último año pero venimos queriendo repuntar. Lo que pasa es que cada vez que queremos repuntar aparece una cepa de Coronavirus y eso nos perjudica, ya que se traduce en cese de obras, más restricciones. Somos de los gremios más afectados por la pandemia”, manifestó Almirón a EL NORTE.

“Nadie quiere invertir porque nadie quiere asomar la cabeza en la puerta. Los inversionistas no quieren poner un solo peso por la incertidumbre económica en la que estamos inmersos. Hay por suerte obras chicas, pero no mueve el avispero. Las empresas están mal, muchas no cumplen con las condiciones de seguridad para los trabajadores y los precios que cerramos son ajustadísimos pero porque no hay dinero”, agregó el gremialista.

Almirón marcó varios ejemplos con respecto a este particular, con empresas nicoleñas con las que están en conflicto por la inseguridad a la que se expone a los trabajadores. “Hay discusión con una empresa, por ejemplo, que hace laburar en un piso 11 a los obreros sin un arnés, sin botín de seguridad, sin ART, en negro. Tuvimos que llegarnos hasta el Ministerio de Trabajo, que hoy está actuando y cerrando esas obras”, contó el secretario adjunto del gremio constructor.

“No es negocio”

Esta es una de las cuestiones que afecta a los trabajadores porque se vuelven a quedar sin empleo. Si se cierra una obra, se cae nuevamente el empleo. Históricamente sucedía esto, sin embargo, como en otras actividades, la pandemia sacó a la luz estos conflictos. “Para nosotros no es negocio cerrar una obra. Sería mejor que la empresa nos informe qué elementos tiene a disposición, para cuántos obreros y ahí empezar a trabajar. No cerrar el frente de la obra, meter diez trabajadores y en negro”, reclamó Almirón.

Vale destacar que cuando sucedía algo similar en un contexto sin pandemia de por medio, cuando se cerraba una obra por irregularidades, automáticamente se podía derivar esos empleados a otros proyectos. Las empresas tenían capital suficiente para invertir y en el peor de los casos se enviaban a ciudades aledañas para que esos obreros pudiesen alimentar a sus familias.

“Estamos muy mal. En estos días estuvimos enviando personas a Rosario, a Pergamino, a localidades que estén cerca para que puedan ir y venir a trabajar. Techint agarró una obra en Rosario y cuando termine en 50 días, hay muchas chances que esos obreros ya se queden en planta permanente. De esta manera vamos recuperando parte del empleo, pero los números que manejamos son tenebrosos”, expresó.

“Según nuestros números, el empleo en la construcción cayó un 65% en San Nicolás. Esto sin discriminar entre obras públicas o privadas. Yo tengo la esperanza que para septiembre, si la pandemia afloja un poquito y teniendo la enorme campaña de vacunación llevada adelante, habrá más trabajo para el sector de la construcción”, añadió esperanzado Almirón.

Soluciones  

Como todo problema, siempre existe una forma de poder resolverlo. Desde ya que no es tarea sencilla pero requiere una fuerte intervención del Estado para poder revertir la malaria económica que está sufriendo actualmente el sector de la construcción. Según Almirón, ellos están manejando números que resolverían la situación de 2.000 personas en San Nicolás.

“¿Por qué el Gobierno invierte en rutas? Es la pregunta que me hago y que le hice a muchos políticos. La ruta 8 creo que ya fue inaugurada 20 veces entre los cuatro años de Macri y el periodo que lleva Alberto Fernández. En vez de hacer rutas, ¿por qué no creamos viviendas? Es la forma más rápida de generar empleo en la construcción”, afirmó Almirón.

 “Por cada vivienda vos necesitas tres personas: dos oficiales y un ayudante. Si en San Nicolás me bajaran 100 viviendas, yo le doy de comer a 300 familias. Si vos me das 200 viviendas, yo le doy trabajo a 600 familias, combatimos el desempleo rápido. La vivienda es hoy para mañana. Yo entiendo que es necesario arreglar las rutas argentinas, pero la necesidad de vivienda también forma parte de las problemáticas del país y encima combatís la falta de empleo”, esbozó Almirón.

Según Almirón, “las viviendas no son necesarias para el Gobierno a pesar de ser necesarias para la población. Si se lograse invertir en viviendas, tendríamos un halo de esperanza para muchos trabajadores que hoy se han quedado prácticamente en la calle. Algunos hasta teniendo que salir a pedir comida porque no hay trabajo en San Nicolás”.