Desaparición, búsqueda y misterio: a 12 años del crimen que se resolvió por las cartas del tarot

EL HOMICIDIO DE GONZALO DÍAZ

Gonzalo Díaz tenía 39 años cuando desapareció. Su pareja había denunciado que el rastro se perdió en noviembre de 2013 cuando salió rumbo a su trabajo en Siderar. La búsqueda fue infructuosa hasta que una tarotista ayudó a resolver el misterio. Cuatro meses después su cuerpo fue hallado en un aljibe. Por el crimen condenaron a su pareja y a un hermanastro de la mujer.

Rastrillaje en el que hallaron el cuerpo de Gonzalo Díaz. (Foto: EL NORTE).

De la redacción de EL NORTE
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La desaparición en 2013 de Gonzalo Adrián Díaz, de 39 años, conmocionó a la ciudad. Los investigadores no tenían pistas y el caso se constituyó en un misterio que demoró varios meses hasta ser develado. La intervención de una tarotista fue clave para conocer la suerte corrida por la víctima. Lo habían asesinado y arrojado su cuerpo en un aljibe. Lo encontraron cuatro meses después.

Díaz había sido visto por última vez a fines del mes de noviembre de ese año cuando, conforme a la denuncia de su pareja, se retiró del domicilio en el que convivían para ir a trabajar a la empresa Siderar, lugar al que nunca llegó. Tras la presentación en la policía, se inició una averiguación de paradero y rápidamente se distribuyó una alerta para encontrar al hombre desaparecido, pero los días se sucedieron sin noticias hasta que cuatro meses después, en febrero de 2014, el relato de la mujer cayó bajo la sospecha de los investigadores y comenzaron a efectuar rastrillajes por campos de la zona.

Así, efectivos de la DDI encontraron el cadáver de Díaz en un aljibe, boca abajo, cubierto por bolsas de residuos y plásticos. Se encontraba dentro de un pozo de 10 metros de profundidad en un campo situado al costado de un camino rural.

Tras el hallazgo del cuerpo, la policía realizó un allanamiento de urgencia y detuvo a la pareja de Díaz, identificada como Mercedes de Lourdes Colazo, de 33 años. Además, los efectivos aprehendieron a quien sería el amante de la mujer, llamado Armando Daniel González, y al hermanastro de ella, Ramón Heredia.

Conforme a los testimonios del momento, la víctima, Gonzalo Adrián Díaz, era empleado de la empresa Siderar, había estado casado y se separó cuando comenzó a salir con Colazo.

Diazepam, tarot y muerte

Desde mediados de noviembre de 2013, no había rastro alguno de Gonzalo Díaz. Estaba desaparecido. Nadie sabía de él. Se lo había tragado la tierra. Hasta que, en febrero de 2014, una tarotista de San Nicolás, convertida en testigo de identidad reservada, se habría acercado a una comisaría y denunciado que conocía a Mercedes Colazo, que era su clienta y que había concurrido a consultar sus servicios por múltiples problemas relacionados con Gonzalo, su pareja.

Le pidió que le tirara las cartas del tarot para descifrar problemas de destrabes, amarres y rituales para destrancar hechizos. La mujer consultada, en su declaración, dijo que desde el primer momento percibió en Mercedes Colazo “malas energías y una horrible vibra”.

Agregó que luego de un tiempo de requerir sus servicios, la mujer le confesó que había matado a su pareja y le dio detalles de cómo lo hizo. Según el relato, la acusada le dio a tomar a Díaz un vaso de jugo de naranja Tang con diazepam con la finalidad de dormirlo. Cuando la víctima se durmió, lo golpeó reiteradamente en la cabeza y lo mató. Le dijo también que no había actuado sola. Junto a ella estaban su hermano Ramón del Valle Heredia y también su amante, de nombre Armando González.

Según lo declarado, entre todos habían trasladado el cadáver a un aljibe ubicado en una zona rural de las afueras de San Nicolás. Con estos datos aportados por la testigo, la policía fue al lugar señalado y se encontró con la macabra escena. Allí estaba el cuerpo de Gonzalo. La tarotista no había fabulado.

El cadáver estaba boca abajo cubierto por bolsas de residuos y plásticos. Estuvo más de tres meses bajo el agua. Inmediatamente la pareja de Díaz y los dos hombres fueron detenidos por el crimen.

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Juicio y condena

En junio de 2018, los acusados por el crimen de Gonzalo fueron juzgados. Tanto Mercedes Colazo como su hermanastro Ramón Heredia eligieron que el debate se realizara ante un jurado popular.

La mujer fue imputada por el delito de homicidio doblemente agravado y su hermanastro, Ramón del Valle Heredia, por homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas.

En su descargo, Armando Daniel González (optó por un juicio técnico), con quien la mujer mantenía una relación paralela, negó toda participación en el crimen. Solo afirmó que Mercedes Colazo lo había llamado ese día muy nerviosa, pidiéndole que concurriera a su domicilio; que, al llegar, le contó que había matado a su marido y que necesitaba el auto para deshacerse del cuerpo.

El defensor de la mujer, por su parte, alegó que Colazo había actuado en un contexto de violencia de género amparada en la legítima defensa y que su hermano solo era responsable del encubrimiento de ese hecho. Estos argumentos no convencieron a los vecinos llamados a juzgar. Mercedes Colazo fue declarada culpable del delito de homicidio agravado por el vínculo, por unanimidad, y Ramón del Valle Heredia por encubrimiento, también por unanimidad.

En oportunidad del veredicto, la fiscal Franca Padulo, en diálogo con EL NORTE, había destacado que “cada uno de los testimonios fue importante”. “Pero hubo uno que hizo un quiebre en la investigación y que permitió sobre todo el hallazgo del cuerpo y determinar la mecánica de la muerte”, concluyó refiriéndose a la participación fundamental de la tarotista para resolver el enigma de uno de los casos más resonantes de la crónica policial de San Nicolás.

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