Un libro que incomoda certezas sobre género y maternidad

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La novela Detransition, Baby, de la autora trans estadounidense Torrey Peters, llega a la Argentina de la mano de la editorial Caja Negra y se instala en el centro de uno de los debates más intensos de los últimos años: qué significa ser mujer, ser varón y, sobre todo, qué entendemos por maternidad. Lejos de cualquier panfleto, el libro interroga los mandatos de género y de familia con una trama tan íntima como provocadora.
Publicada originalmente en 2021 y ganadora del premio PEN/Hemingway a la mejor primera novela, la obra fue elegida por el New York Times como una de las ficciones más destacadas del siglo XXI. En castellano, su aparición renueva discusiones que ya atraviesan a la sociedad argentina: la legitimidad de las distintas maternidades, el derecho a no ser madre y el deseo muchas veces negado de quienes sí quieren serlo.
El punto de partida es un triángulo que rompe el molde de la familia tradicional: Ames, Reese y Katrina. Ames nació con cuerpo de varón, transicionó a mujer bajo el nombre de Amy y, tras una experiencia de fragilidad y violencia, decidió “detransicionar” y volver a presentarse como hombre. Reese es una mujer trans, ex pareja de Amy, cuyo mayor anhelo es ser madre. Katrina, por su parte, es una mujer cis, jefa y actual pareja de Ames, que queda embarazada sin conocer el pasado de quien tiene al lado.
Cuando Katrina le anuncia el embarazo, Ames se enfrenta a un conflicto que atraviesa toda la novela: no sabe si puede ser padre sin la presencia de Reese. Cargado por la historia de su propia masculinidad y su feminidad vivida, propone lo impensado para muchos: criar al bebé entre los tres. La idea descoloca a Katrina, que primero se enfurece al descubrir que su pareja había vivido como mujer trans y luego duda incluso de continuar con la gestación.
Identidad, deseo y el lugar de la maternidad
Peters construye personajes complejos, lejos de estereotipos. James-Amy-Ames, Reese y Katrina no son figuras ejemplares ni villanas, sino personas atravesadas por el deseo, el miedo, la culpa y la búsqueda de un lugar posible en el mundo. La autora detalla, con sutileza, la experiencia de la disociación de género: ese momento en el que James sólo logra excitarse imaginándose en el cuerpo de la chica con la que está, como si su deseo necesitara invertir la escena para poder existir.
La novela también ilumina los lazos de solidaridad dentro de las comunidades trans, las tensiones con las familias de origen, los pequeños gestos —como el pedido de un corpiño prestado— que marcan un antes y un después en la vida de una persona. Y, al mismo tiempo, desmonta la idea de que hay una única manera legítima de ser madre. Katrina, hija de una mujer china, introduce otra capa de lectura cuando recuerda cómo el racismo y la pobreza condicionan los derechos reproductivos de muchas mujeres, en particular negras, inmigrantes y de sectores populares.
- La maternidad aparece como deseo, pero también como mandato social.
- Las mujeres trans enfrentan sospechas y prejuicios cuando expresan ese deseo.
- Las jerarquías de raza y clase definen qué maternidades se consideran “válidas”.
En uno de los pasajes más conmovedores, Reese intenta explicar por qué quiere ser madre y admite que el deseo de tener un hijo se vive, para ella, como un hambre constante, una carencia que no se calma: sin un hijo al que amar, cada día termina con una sensación de vacío insaciable. Esa confesión condensa una de las apuestas centrales del libro: mostrar que las emociones, el amor y la capacidad de cuidado no pertenecen en exclusiva a ninguna identidad de género.
“Todo el mundo actúa como si las madres fueran mujeres de verdad y las mujeres de verdad se convirtieran en madres”, plantea la novela, para enseguida poner en duda esa certeza y abrir el juego a otras formas de familia.
Con 417 páginas de prosa ágil y aguda, Detransition, Baby combina momentos de ternura con escenas incómodas que obligan a revisar prejuicios propios y ajenos. No es un relato edulcorado ni una “canastita rosada”, pero sí ofrece algo valioso en tiempos de discursos crispados: una tregua para el corazón y la posibilidad de imaginar que, aun en el conflicto, las personas muy diferentes pueden construir algo parecido a un hogar. Si ese bebé nacerá y qué forma tendrá finalmente esa familia es un misterio que vale la pena descubrir leyendo.

