Diputados entrerrianos reconocieron los 75 años del templo de Feliciano y una investigación que reveló nuevos datos sobre su origen.

La Cámara de Diputados de Entre Ríos declaró de interés legislativo los 75 años del templo parroquial de San José de Feliciano. La iniciativa surgió de la diputada María Elena Romero. También se reconocieron hechos históricos vinculados al origen de la localidad.
Radio Diputados entrevistó al profesor Miguel Fernández. El docente investiga los orígenes del pueblo y descubrió documentos hasta ahora desconocidos. “La historia del pueblo comienza con una capilla en 1823. No hubo fundación formal, sino que surgió alrededor del templo”, explicó Fernández.
El investigador halló archivos del Arzobispado que refutan la fecha oficial de origen. Según detalló, el pueblo no nació en 1818, sino en 1823. “Hasta ahora se tomaba como válida una memoria escrita por un sacerdote en 1865. Había datos que no cerraban”, indicó Fernández.
A través de una carta dirigida a Urquiza y otros escritos, pudo confirmar el verdadero año fundacional de la localidad.
Sobre el contexto, Fernández explicó que la zona era parte de la Selva de Montiel. Allí se estableció una comandancia militar por razones estratégicas. “Era un lugar alejado y sin cursos de agua. La comandancia servía para controlar el paso entre provincias en tiempos de guerras civiles”, agregó.
Con el tiempo, las autoridades se trasladaron a La Paz. El pueblo fue abandonado y luego saqueado e incendiado por fuerzas unitarias. La localidad resurgió en 1860, cuando Urquiza ordenó construir una nueva capilla en el mismo sitio, usada como base militar.
El templo actual, inaugurado en 1950, fue el cuarto levantado en la zona. Lo diseñó el presbítero Gabriel Villón. Villón no llegó a ver finalizada su obra. Murió pocos días antes de la inauguración, según consta en la declaración legislativa.
Respecto al nombre del pueblo, Fernández afirmó que “San José” proviene de una figura jesuítica hallada cerca del río Feliciano. El río tomó su nombre de Feliciano Rodríguez, compañero de Juan de Garay. Rodríguez recibió tierras en la otra orilla del Paraná. “El arroyo se llamaba Espinoza, pero al casarse con su hija, el nombre cambió a Feliciano. Ese río nace acá, aunque él nunca estuvo”, concluyó Fernández.

