Hallaron siete yararás muertas en el EcoParque y crece la preocupación por la presencia de serpientes en la costanera

Los ejemplares aparecieron en la zona baja del EcoParque, cerca de Laguna Esmeralda y a la altura del Parque Sarmiento. Quienes las encontraron advirtieron que las yararás presentaban golpes en la cabeza. El hallazgo se produjo días después de otros episodios similares registrados en distintos sectores de la costanera de San Nicolás.

Gentileza: Ferman Schurmann y Dorian Cihuelo

Vecinos que recorrían la zona del EcoParque encontraron en las últimas horas siete yararás muertas en inmediaciones de Laguna Esmeralda, en el sector bajo del predio y a la altura del Parque Sarmiento. Los cuerpos de las serpientes aparecieron juntos y, según informaron a EL NORTE, presentaban signos compatibles con golpes en la cabeza.

El hallazgo generó preocupación entre quienes frecuentan el sector, especialmente porque se trata de un área utilizada habitualmente para caminatas, actividades recreativas y paseos familiares. Hasta el momento no trascendió quién habría matado a los animales ni en qué circunstancias ocurrió el episodio.

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Las serpientes fueron encontradas cerca de la bajada del Yaguarón, en una zona cercano a otro episodio reciente ocurrido días atrás. En aquella ocasión, vecinos habían advertido la presencia de una yarará viva en la parte alta del EcoParque, también a la altura del Parque Sarmiento.

Las apariciones de serpientes se repiten en la costanera

El hallazgo de las siete yararás volvió a poner en foco la reiterada presencia de reptiles en sectores cercanos al río y espacios verdes de San Nicolás.

En los últimos días, vecinos reportaron la aparición de distintas serpientes tanto en el EcoParque como en otros puntos de la costanera. Uno de los casos más recientes ocurrió el domingo, cuando una boa constrictora fue vista desplazándose por el predio recreativo y llamó la atención de quienes estaban en el lugar debido a su gran tamaño.

Aquella especie, perteneciente a la familia Boidae, no es venenosa y suele evitar el contacto con humanos. Sin embargo, especialistas remarcan que puede reaccionar de manera defensiva si se siente amenazada.

También días atrás apareció otra serpiente en inmediaciones de la Central Térmica, ubicada en la zona sur de la ciudad.

Qué diferencias existen entre la yarará grande y la yarará chica

Ferman, uno de los vecinos que realizó el hallazgo y conocedor de la fauna autóctona, dialogó con EL NORTE sobre las diferencias entre las especies de importancia médica que pueden encontrarse en la región.

Según explicó, una de las especies más reconocibles es la yarará grande (Bothrops alternatus), que presenta una “V” invertida en el mentón y manchas oscuras en el vientre. Además, posee dibujos dorsales con forma de herradura o “C” invertida con una cruz en el centro.

Gentileza: Ferman Schurmann y Dorian Cihuelo

En cambio, la yarará chica (Bothrops diporus) no presenta esa marca en el mentón y tiene el vientre claro, sin manchas. Sus dibujos dorsales son diferentes y suelen adoptar formas similares a trapecios o “yunques”.

Fermán señaló además que ambas especies pueden reaccionar rápidamente cuando se sienten amenazadas y advirtió que los ejemplares jóvenes suelen presentar una tonalidad blanquecina en la punta de la cola.

La advertencia sobre niños y perros sueltos en zonas verdes

Especialistas remarcan desde hace tiempo la importancia de extremar cuidados en áreas de vegetación abundante, senderos ribereños y sectores cercanos a humedales, especialmente durante períodos de temperaturas templadas.

En ese contexto, advierten que los niños y los perros sueltos aparecen entre los más vulnerables ante posibles mordeduras debido a la curiosidad o el contacto accidental con estos animales.

También recomiendan no intentar capturar serpientes ni manipularlas, incluso cuando aparenten estar quietas o heridas. Ante cualquier hallazgo, sugieren mantener distancia y dar aviso a personal capacitado o autoridades competentes.

La presencia de yararás en sectores transitados no suele ser habitual en grandes cantidades, aunque los especialistas explican que los movimientos de fauna pueden intensificarse en zonas ribereñas y de vegetación densa, especialmente cuando cambian las condiciones climáticas o ambientales.

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