Rubio anunció el fin de la operación militar y un giro a una misión defensiva en el Golfo Pérsico

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El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, confirmó este martes en Washington el cierre de la Operación Furia Épica y el inicio formal del denominado Proyecto Libertad, un nuevo esquema de protección para el tráfico marítimo comercial en el estratégico Estrecho de Ormuz. El giro, según explicó, implica pasar de una etapa marcadamente ofensiva a una misión de perfil defensivo en un área clave para el abastecimiento global de petróleo.
“La Operación Furia Épica ha concluido. Hemos alcanzado los objetivos de esa operación”, aseguró Rubio en una conferencia de prensa en la Casa Blanca, de la que dieron cuenta los canales CBS News y CNN, y a la que tuvo acceso la Agencia Noticias Argentinas. De acuerdo con el funcionario, el presidente Donald Trump ya notificó al Congreso estadounidense sobre el cierre formal de esa fase militar.
El nuevo Proyecto Libertad, puntualizó, está enfocado en garantizar la seguridad de los buques comerciales que atraviesan el Estrecho de Ormuz, paso obligado para una parte sustancial de las exportaciones de crudo de Medio Oriente. Rubio insistió en que no se trata de una ofensiva directa contra Irán sino de una respuesta a la inestabilidad en la zona.
De la ofensiva a la disuasión en el Estrecho de Ormuz
Rubio definió el Proyecto Libertad como “una operación defensiva” y remarcó que las fuerzas estadounidenses no tienen orden de iniciar hostilidades. “Lo que eso significa es muy simple: no habrá disparos a menos que nos disparen primero. Solo responderemos si somos atacados primero”, enfatizó, en un mensaje dirigido tanto a Teherán como a los aliados de Washington en la región.
En paralelo, el secretario de Estado volvió a criticar con dureza a la cúpula del gobierno iraní y la responsabilizó por el impacto económico de las sanciones. Según su visión, la dirigencia de la República Islámica “no se conmueve” por el deterioro del nivel de vida de la población, lo que le permite resistir una campaña de presión que en otros contextos podría forzar concesiones más rápidas en la mesa de negociaciones.
Tensiones con Irán y debate por el programa nuclear
Consultado sobre qué podría llevar a Irán a sentarse a negociar y a abandonar sus ambiciones nucleares, Rubio sostuvo que la economía iraní atraviesa “un daño devastador”, pero señaló que existe una diferencia entre un país que se esfuerza por soportar la presión y uno cuyos líderes “simplemente no se preocupan” por el sufrimiento de su gente. Aun así, reconoció que dentro del sistema político iraní conviven sectores más moderados con otros cercanos al núcleo duro del poder religioso y militar.
En esa línea, mencionó a los clérigos y a la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC, por sus siglas en inglés) como los grupos más reacios a ceder ante las sanciones. Aunque confirmó que el tema del uranio enriquecido forma parte de los contactos diplomáticos en curso, evitó dar detalles sobre el estado actual de las conversaciones entre ambos países.
Llamado a negociar y preocupación por un Irán nuclear
- Rubio instó a las autoridades iraníes a “tomar una decisión sensata” y aceptar una negociación integral para reducir tensiones y encauzar el conflicto.
- Advirtió que un Irán con capacidad nuclear sería, a su juicio, un escenario mucho más riesgoso que el impacto de la guerra en los precios internacionales de la energía.
El secretario de Estado relativizó las quejas internas en Estados Unidos por el alza de la gasolina, al considerar que la población norteamericana está “en mejor situación” que otras regiones afectadas por la crisis. “Un Irán con armas nucleares podría hacer lo que quisiera con el estrecho, y nadie podría impedirlo”, afirmó, al justificar la política de máxima presión sobre Teherán y la continuidad de la presencia militar en la zona.
“Ha llegado el momento de que Irán tome una decisión sensata”, insistió Rubio, al reclamar a los líderes de la República Islámica que negocien con Washington un camino para desescalar la confrontación.
Con el fin de la Operación Furia Épica y el lanzamiento del Proyecto Libertad, la administración Trump busca enviar una señal de control y previsibilidad sobre uno de los puntos más sensibles del mapa geopolítico actual. Sin embargo, las dudas persisten sobre la respuesta de Irán y el impacto que estas decisiones puedan tener tanto en la seguridad regional como en el mercado mundial de hidrocarburos.

