Actualmente el promedio mundial de emisiones en la industria del acero es de 1,79 toneladas de dióxido de carbono por cada tonelada elaborada. En cambio, la huella de carbono en la producción de la futura planta de Sidersa en San Nicolás será de 0,38 toneladas de CO2 por tonelada de acero. “Es un tipo de producto que Europa va a estar exigiendo como estándar recién en 2035. Nosotros en 2028 ya lo vamos a estar fabricando en San Nicolás”, destacó Pablo Cattoni, director institucional de la compañía.

De la redacción de EL NORTE
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Emplazado en San Nicolás, el proyecto Sidersa+ no solo interesa por el nivel de inversión o por la cantidad de puestos de trabajo que implicará. También porque las 360.000 toneladas anuales que la planta –hoy en construcción– producirá corresponderán a una variedad especial: el acero verde, cuyo impacto sobre el ambiente se reducirá drásticamente en comparación con otros procesos industriales.
Con tecnología de última generación MIDA QLP-DUE minimill, provista por la firma italiana Danieli, el Proyecto Sidersa+ se convertirá en un complejo productivo único en América Latina y en el más eficiente y sustentable del mundo, logrando una drástica reducción de las emisiones de dióxido de carbono respecto de las tecnologías convencionales.
El acero producido estará en línea con los mejores estándares, un tema que es de particular relevancia para los importadores de acero en la Unión Europea.
El promedio mundial de emisiones en la industria del acero es de 1,79 toneladas de dióxido de carbono por cada tonelada de acero producido. En cambio, la huella de carbono en la producción de la futura planta de Sidersa será de 0,38 toneladas de CO2 por tonelada de acero.
“No es un mero eslogan: sin ponernos colorados, podemos decir que la de Sidersa en San Nicolás va a ser la planta siderúrgica más moderna del mundo. Y no solo la más moderna, sino también la más sustentable del mundo”, había indicado Pablo Cattoni, director institucional de Sidersa, en diálogo con EL NORTE Stream.
Y completaba: “Las emisiones que va a generar esta planta son de menos de un tercio de lo que es el promedio mundial. Y Argentina, a su vez, está muy por arriba del promedio mundial.
El producto que va a salir de nuestra planta es un tipo de producto que Europa va a estar exigiendo como estándar recién en el año 2035. Nosotros en 2028 ya lo vamos a estar produciendo en San Nicolás”.
De hecho, en la Unión Europea (UE) comenzó a operar este año el Mecanismo de Ajuste del Carbono en Frontera (CBAM). Los importadores de acero, energía eléctrica, cemento, fertilizantes y aluminio deberán informar anualmente las toneladas de estos bienes que importaron en la UE el año anterior, así como las emisiones de carbono que incorporan.
Sintéticamente, los exportadores e importadores deben pagar una tarifa de “ajuste” para cubrir la diferencia en los precios entre un producto extranjero y uno europeo que paga el precio del carbono en Europa. Los importadores evitarían el pago de ese impuesto si el bien que importan procede de un país que también cobra precios al carbono.
Las tecnologías
En Sidersa indican que la planta producirá el acero con la menor huella de carbono del mundo gracias a la incorporación y combinación de tecnologías de última generación provistas principalmente por Danieli Group, uno de los mayores productores de equipos para siderurgia en el mundo.
Las claves principales para reducir significativamente las emisiones de carbono serán la utilización de chatarra como materia prima para la producción de acero en lugar de mineral de hierro y una combinación inédita de tecnologías y procesos que minimizan el consumo de energía.
La planta incorporará tres procesos cruciales: un sistema de carga continua de chatarra, un sistema de control eficiente de la energía inédito en Latinoamérica y la integración del laminador en la acería.
El sistema de carga continua precalentará la chatarra a 400 °C antes de su ingreso al horno eléctrico. “El horno no parte de una chatarra fría, sino de una chatarra muy caliente. Esto reduce drásticamente el consumo de energía; es una tecnología muy novedosa”, explicó al medio EconoJournal Alejandro Galdeano, gerente de Operaciones de Acería de Sidersa. La chatarra precalentada al ingresar al horno eléctrico será mezclada con oxígeno y carbono para producir el acero líquido.
“Es un sistema que tiene tres grandes beneficios: optimiza el uso de energía en el horno, no afecta al sistema eléctrico nacional y permite la conexión de energías renovables directamente en el horno, sin pasar por el sistema eléctrico nacional”, sumó Galdeano.

