El argentino Gustavo Rivara contó cómo fue su detención durante diez meses en El Helicoide y su liberación el 2 de febrero.

El argentino Gustavo Gabriel Rivara relató las condiciones de su detención tras pasar diez meses preso en El Helicoide, en Venezuela, bajo custodia del Servicio Bolivariano de Inteligencia. Fue liberado el pasado 2 de febrero y aseguró: “Pensé que moría”.
Rivara, de 52 años, permaneció incomunicado durante varios meses en la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia, conocida como El Helicoide. Tras recuperar su libertad, reconstruyó su experiencia y el proceso judicial que enfrentó en el país.
El argentino explicó que fue interceptado en una estación de autobuses de la ciudad de Barinas cuando intentaba regresar a Colombia. Según relató, había viajado a Venezuela con la intención de observar la situación política y acompañar el proceso democrático ante un posible traspaso de poder.
“No se necesitan razones para meterte preso en Venezuela. A mí me agarraron en una estación de autobuses. A todos los extranjeros que detenía la policía los presentaban ante el SEBIN y quedaban arrestados. Luego son utilizados como moneda de cambio, a modo de chantaje con países y gobiernos”, relató. Rivara sostuvo que su detención se produjo únicamente por su nacionalidad.
“Iba a filmar y a participar de las marchas a las que María Corina estaba convocando. Pero cuando llegué a Caracas ya todos los opositores estaban detenidos o exiliados, no había absolutamente nadie en la calle y la gente tenía miedo. Saben que cualquier cosa que tengas en tu celular o cualquier comentario te puede llevar a la cárcel”, agregó.
Al describir su paso por El Helicoide, Rivara afirmó que se trata de un lugar “realmente triste” y expresó: “Ver mujeres detenidas con hijos, separadas de su familia, gente inocente, sin proceso judicial. Uno solo se consuela pensando que hay otros que hicieron menos que uno para estar ahí”. También señaló que hay personas encarceladas porque “el régimen les teme” y que en otros casos “te desaparecen solo porque tenés dinero y buscan chantajearte”.
El detenido describió el centro como un “búnker bajo tierra”, sin luz natural y con vigilancia constante. Denunció graves deficiencias de higiene que le provocaron problemas en la vista y detalló el régimen interno: “Estamos siendo filmados todo el tiempo, incluso en los baños. No te dejan dormir. Pasan lista de madrugada”.
Rivara contó que estuvo incomunicado durante los primeros cuatro meses y que recién diez meses después fue presentado ante un juez, acusado de “traición a la patria”, pese a no ser ciudadano venezolano.
“Miedo de morir no tuve. Tuve miedo a la locura y miedo a ser olvidado”, confesó. También advirtió que muchas personas permanecen detenidas durante años sin condena ni proceso judicial.
La liberación se concretó el 2 de febrero. Sobre ese momento, relató: “No lo creí. Pensé que me iban a trasladar. Yo no me veía salir”.

