Hugo Carvajal busca reducir su condena y podría transformarse en un testigo central en el proceso judicial que enfrenta el mandatario venezolano en Estados Unidos.

Hugo “El Pollo” Carvajal, histórico jefe de inteligencia militar de Venezuela y estrecho colaborador del fallecido Hugo Chávez, quedó en el centro de la escena judicial internacional. Durante años condujo los servicios de inteligencia y obtuvo acceso a información reservada sobre el funcionamiento interno del gobierno venezolano y sobre presuntas maniobras vinculadas al narcotráfico. Tras la muerte de Chávez, respaldó inicialmente a Nicolás Maduro. Sin embargo, en 2019 tomó distancia del oficialismo y expresó apoyo a Juan Guaidó, quien contaba con respaldo de Washington.
En junio del año pasado, y tal como consignó Infobae, Carvajal se declaró culpable en Estados Unidos por cuatro delitos vinculados al narcotráfico y al narco-terrorismo, dentro del mismo expediente que involucra a Maduro. Los fiscales estadounidenses lo acusan de utilizar su posición para facilitar el envío de 5.580 kilos de cocaína en 2006, desde Venezuela hacia México, a cambio de millonarios pagos efectuados por organizaciones criminales. Desde su entrega, permanece detenido en el Metropolitan Detention Facility de Brooklyn, el mismo complejo penitenciario donde se encuentra alojado el mandatario venezolano.
Aunque su admisión de culpabilidad no incluyó acuerdos formales ni promesas de reducción de pena, Carvajal manifestó disposición a colaborar con las autoridades. Su abogado, Rovert Feitel, aseguró que dispone de información de “extraordinaria importancia” para la seguridad nacional estadounidense. Analistas legales plantean que, dada la magnitud de los delitos, una cooperación efectiva podría significar una rebaja sustancial de la sentencia, cuyo dictado está previsto para el próximo mes.
Un posible testigo central y el efecto en la causa contra Maduro
La eventual participación de Carvajal como testigo principal es evaluada por especialistas legales que observan su potencial para reforzar la acusación. El exfiscal federal Neama Rahmani explicó a The New York Post que Carvajal encaja en el perfil de testigo utilizado en procesos federales de alto impacto. Si decide testificar y mantiene coherencia y veracidad, podría obtener —según los expertos— una reducción significativa de pena.
Otro exfiscal, Dick Gregorie, quien integró la acusación en el caso contra Manuel Noriega en 1988, consideró “muy probable” que Carvajal sea preparado para declarar. Señaló que, si existiera un acuerdo previo, la fiscalía ya habría iniciado un proceso de entrenamiento semanas o incluso meses antes. Además, se prevé que el Ministerio Público convoque a otros antiguos funcionarios venezolanos y a narcotraficantes vinculados con la logística de los envíos de cocaína.
El antecedente del juicio a Noriega aparece como referencia inevitable. Se trató de un ex jefe de Estado extranjero juzgado y condenado por delitos similares. Para los analistas, las coincidencias entre ambos casos podrían incidir en la selección de testigos y en la estrategia final de los fiscales. De acuerdo con lo publicado por Infobae, los investigadores consideran que la información de Carvajal podría aportar detalles internos sobre las operaciones que se investigan y dar solidez a la narrativa acusatoria.
Las líneas de defensa y el escenario judicial de fondo
La defensa de Nicolás Maduro proyecta un esquema argumental centrado en la inmunidad soberana. Según Infobae, sus abogados sostendrán que, por su condición de jefe de Estado, no debería ser sometido a la jurisdicción estadounidense. Sin embargo, Rahmani advirtió que esa vía tiene pocas probabilidades de prosperar, ya que Washington no reconoce a Maduro como gobernante legítimo y el reconocimiento de gobiernos es atribución del Departamento de Estado más que de los tribunales.
Otra estrategia será alegar desconocimiento sobre las actividades ilícitas atribuidas a subordinados. No obstante, los expertos consideran que el expediente reúne pruebas y testigos que podrían contradecir esa postura. También se anticipan objeciones respecto de la legalidad del arresto y del modo en que se obtuvieron ciertas evidencias, incluidas escuchas telefónicas. Gregorie recordó que planteos similares fueron utilizados —sin éxito final— durante el proceso contra Noriega.
La acusación formal contra Maduro deriva de una pesquisa iniciada en 2020. Los fiscales sostienen que el mandatario habría colaborado con organizaciones criminales internacionales durante más de una década para facilitar el tráfico de cocaína hacia Estados Unidos. Entre los grupos mencionados figuran las FARC, el Cártel de Sinaloa, los Zetas y el Tren de Aragua. El esquema habría permitido mover grandes volúmenes de droga a través de rutas controladas desde territorio venezolano.
Arrestos, cargos y el alcance regional de la acusación
La operación militar que terminó con la captura de Maduro incluyó también la detención de su esposa, Cilia Flores. Ambos, junto con Nicolás Maduro Guerra, enfrentan cargos relacionados con la presunta red de narcotráfico. La acusación detalla vuelos con grandes cargamentos de cocaína, pagos de suma millonaria por protección y logística, y la conformación de una asociación ilícita orientada a consolidar poder político y económico mediante actividades criminales transnacionales.
De confirmarse el rol de Hugo Carvajal como testigo estrella, el juicio podría adquirir una dinámica diferente. Su experiencia como jefe de inteligencia y su cercanía con los círculos de decisión del chavismo ofrecen —según los especialistas— una ventana directa a mecanismos internos que rara vez llegan a los tribunales. Al mismo tiempo, su búsqueda de reducción de condena plantea interrogantes sobre la valoración que hará la Justicia respecto de su aporte efectivo.
La justicia estadounidense deberá ponderar, en definitiva, dos dimensiones: la responsabilidad penal de quien admite haber participado en maniobras criminales y el eventual valor probatorio de su testimonio contra un mandatario acusado de liderar un entramado de narcotráfico a escala internacional. El proceso judicial avanza bajo una fuerte atención pública, mientras la fiscalía ajusta su estrategia y la defensa prepara objeciones que, en gran medida, ya fueron exploradas en antecedentes históricos.
Con el juicio en marcha y la definición de las penas por delante, el papel de Carvajal aparece como uno de los factores decisivos para comprender qué pruebas llegarán al estrado y cómo quedará configurado el horizonte judicial de Nicolás Maduro en los tribunales de Estados Unidos.

