La mala conducta en un cargo público figura entre los delitos más graves de la legislación británica y contempla penas que pueden llegar hasta la cadena perpetua, según el Daily Mail.

El expríncipe Andrés podría convertirse en el primer miembro de la familia real británica en enfrentar un proceso penal de extrema gravedad e incluso acabar en prisión, informa Daily Mail después de que fuera arrestado este jueves por la Policía del Valle del Támesis bajo sospecha de mala conducta en un cargo público.
La detención estaría vinculada a informaciones que apuntan a que, durante su etapa como enviado especial para el Comercio Internacional del Reino Unido, podría haber compartido datos confidenciales con el fallecido delincuente sexual Jeffrey Epstein. Según el diario, la mala conducta en un cargo público figura entre los delitos más graves de la legislación británica y contempla penas que pueden llegar hasta la cadena perpetua.
No obstante, Andrés Mountbatten-Windsor solo afrontaría esa eventual condena si llega a ser acusado formalmente, procesado y declarado culpable por un tribunal. Dada la naturaleza del delito, el caso sería competencia exclusiva de un tribunal de la corona. Su pertenencia a la familia real no le otorga inmunidad frente a un proceso penal ni ante una eventual pena de prisión. El único miembro de la realeza con inmunidad soberana es el monarca, actualmente el rey Carlos III.
En solo 11 horas fue liberado
El expríncipe británico Andrés ha sido liberado de la custodia policial casi 12 horas después de ser detenido por sospechas de mala conducta en el ejercicio de cargo público.
Andrés Mountbatten-Windsor salió de la comisaría de Aylsham, en el condado de Norfolk, en un vehículo, recostado en el asiento trasero como si intentara evitar las cámaras de la prensa.
La Policía no ha brindado más información al respecto por el momento.
La detención se llevó a cabo como resultado del examen policial de las denuncias contra el expríncipe derivadas de las revelaciones de los archivos Epstein, entre ellas la sospecha de que, cuando ejercía como enviado comercial del Reino Unido, habría facilitado información confidencial al fallecido depredador sexual.

