El FMI ajustó sus proyecciones: menos crecimiento y más inflación para Argentina en 2026

El organismo ajustó sus previsiones en medio de un contexto internacional adverso y advirtió sobre una recuperación más lenta con mayores presiones inflacionarias.

El Fondo Monetario Internacional modificó sus proyecciones para la economía argentina y configuró un escenario más exigente para 2026. El nuevo informe de Perspectivas Económicas Globales (WEO) redujo el crecimiento esperado y elevó con fuerza la inflación prevista.

El organismo proyectó, según publicó Infobae, que el Producto Interno Bruto crecerá 3,5% en 2026, lo que implica una baja de medio punto porcentual respecto de la estimación de octubre. Al mismo tiempo, elevó la inflación anual a 30,4%, casi el doble del 16,4% que había calculado seis meses atrás.

La revisión se produjo en un contexto internacional que el propio FMI describió como atravesado por un “choque de oferta negativo”. La suba de costos globales, impulsada por el conflicto en Medio Oriente y la alteración de las cadenas logísticas, impactó de forma directa sobre las economías emergentes.

El nuevo escenario implica un cambio significativo en la trayectoria prevista para Argentina, que había sido proyectada como una economía en recuperación más dinámica durante la última revisión.

Menor crecimiento y presión inflacionaria más alta

El recorte en la proyección de crecimiento respondió a factores externos que condicionan el ritmo de la actividad. El FMI identificó como determinantes la menor demanda global y las dificultades en el comercio internacional derivadas del conflicto geopolítico.

La reducción de 4,0% a 3,5% en la expansión del PIB refleja un enfriamiento en la velocidad de recuperación. Este ajuste modifica las expectativas sobre el rebote económico y obliga a reconsiderar los márgenes de expansión para el próximo año.

En paralelo, la inflación mostró un deterioro más marcado. El salto de 16,4% a 30,4% evidencia que los aumentos de costos internacionales, especialmente en energía y transporte, tienen un impacto más persistente en la economía local.

El informe sostuvo que estos factores amplificaron las dificultades para reducir la inflación y alejaron el objetivo de convergencia hacia niveles de un dígito. Según Infobae, el organismo descartó una desaceleración rápida y planteó un escenario de mayor inercia inflacionaria.

Este cambio de previsiones redefine el punto de partida para la política económica, que deberá enfrentar un contexto de menor crecimiento combinado con mayores tensiones en los precios.

Comparación regional: Argentina por encima del promedio

A pesar del recorte, el FMI ubicó a Argentina por encima del promedio regional en términos de crecimiento. El organismo estimó una expansión de 2,3% para América Latina y el Caribe, sin cambios respecto del informe anterior.

En ese marco, Brasil registraría un crecimiento de 1,9% y México de 1,6%, ambos por debajo de la proyección argentina. Chile, en cambio, mejoró su estimación a 2,4%, con una suba de cuatro décimas respecto de octubre.

El resto de América del Sur mostró resultados heterogéneos. Perú alcanzaría 2,8% tras una leve mejora, mientras que Ecuador subiría de 2,0% a 2,5%. Paraguay, por su parte, avanzaría de 3,7% a 4,2%, consolidando una de las mejores perspectivas de la región.

El caso más llamativo fue el de Venezuela, cuya proyección pasó de una caída de -3,0% a un crecimiento de 4,0%, lo que implicó un salto de siete puntos porcentuales. En contraste, Uruguay registró una revisión negativa de 0,6 puntos.

El Caribe también mostró un ajuste significativo, con una corrección a la baja de 2,5 puntos, mientras que América Central experimentó una leve reducción en sus previsiones.

Un escenario global que condiciona la recuperación

El FMI advirtió que la economía mundial atraviesa un período de elevada incertidumbre. Los conflictos geopolíticos y las restricciones en las cadenas de suministro afectan el comercio internacional y la formación de precios.

En ese contexto, los países con alta dependencia de importaciones energéticas o con dificultades de acceso a insumos enfrentan mayores presiones inflacionarias. La Argentina se encuentra dentro de ese grupo, lo que explica parte del deterioro en sus proyecciones.

El organismo señaló que el nuevo escenario obliga a replantear las estrategias de estabilización. La combinación de menor crecimiento y mayor inflación reduce el margen de maniobra y prolonga los desafíos macroeconómicos.

La actualización del WEO dejó en claro que el proceso de desinflación será más lento de lo previsto. El escenario global condiciona la dinámica interna y obliga a adaptar las políticas a un entorno más complejo.

En ese marco, el FMI sostuvo que América Latina mantendrá un crecimiento promedio de 2,3%, pero con diferencias marcadas entre países. Para Argentina, el desafío central será sostener la actividad en un contexto de precios elevados y menor impulso externo.

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