El oficialismo descuenta que la oposición no logrará el quórum

NewsITe
En la antesala de una nueva ofensiva legislativa contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, el Gobierno nacional confía en que la oposición no reunirá los votos necesarios para concretar una sesión especial en la Cámara de Diputados destinada a interpelarlo por la causa de presunto enriquecimiento ilícito que lo tiene bajo la lupa judicial.
La iniciativa fue motorizada por el diputado de Provincias Unidas, Esteban Paulón, y acompañada por legisladores del Frente de Izquierda, Encuentro Federal, la Coalición Cívica y distintos monobloques opositores. Sin embargo, en la Casa Rosada descuentan que no habrá quórum y que, en el mejor de los casos para la oposición, el intento terminará en un debate en minoría sin consecuencias institucionales directas.
De acuerdo con los cálculos que manejan en Balcarce 50, aun si Unión por la Patria decidiera bajar en forma completa al recinto —algo que el oficialismo considera poco probable— la oposición apenas alcanzaría unos 115 votos, lejos de los 129 diputados que exige el reglamento para habilitar el inicio de la sesión. En ese escenario, la discusión quedaría reducida a una exposición política sin capacidad de avanzar con la interpelación formal.
Un temario cargado y el rol clave del PRO
El pedido de sesión especial incluye, además de la interpelación a Adorni, una moción de censura que apunta directamente al desempeño del jefe de Gabinete. Pero al no existir un dictamen previo, la estrategia de los impulsores se centra en forzar un emplazamiento a las comisiones de Asuntos Constitucionales y de Peticiones, Poderes y Reglamento para que tomen el tema.
En este punto, el rol del PRO aparece como determinante. Desde el corazón de la bancada amarilla señalan que su postura histórica es no dar quórum en sesiones especiales que no fueron convocadas por su propia fuerza, por lo que no habilitarían el debate. La decisión se produce en medio de una relación cada vez más tirante con el gobierno libertario, luego de las críticas públicas que el presidente del partido, Mauricio Macri, lanzó contra la administración de Javier Milei.
Si el PRO se mantiene al margen, el proyecto opositor prácticamente se quedaría sin chances aritméticas de prosperar. Voceros parlamentarios que dialogan a diario con la Casa Rosada aseguran que, incluso si la oposición consiguiera abrir el debate, resultaría muy difícil que alcanzara los consensos necesarios para que una eventual censura avance en comisiones.
La causa por enriquecimiento ilícito y el respaldo político a Adorni
El trasfondo de la ofensiva es la investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito que involucra al jefe de Gabinete. El expediente se originó tras la polémica por la presencia de Bettina Angeletti, esposa de Adorni, en una delegación que viajó a Nueva York en el marco de la denominada Argentina Week, viaje que reavivó sospechas sobre el patrimonio y los movimientos del funcionario.
En la Casa Rosada remarcan que será la Justicia la que deberá determinar si hubo o no irregularidades, y subrayan que el caso lleva ya dos meses en trámite. Pese a las turbulencias, las señales políticas hacia adentro del gobierno han sido claras: tanto el presidente Javier Milei como la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, se mostraron alineados en sostener a Adorni en el cargo, interpretando la embestida opositora como un intento de debilitar al núcleo duro del gabinete.
El respaldo oficial llegó incluso a tensar vínculos dentro del propio espacio libertario. La jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich, se distinguió como una de las pocas voces que reclamó públicamente que Adorni adelantara la presentación de su declaración jurada para despejar dudas sobre la adquisición de propiedades y los viajes realizados en los últimos años. Desde el Ejecutivo, sin embargo, insistieron en que el jefe de Gabinete ya brindó las explicaciones pertinentes y que el resto dependerá del avance de la causa.
En el oficialismo aseguran que, sin quórum, la oposición solo logrará un “conversatorio en minoría” y ratifican que el futuro de Adorni quedará atado a lo que resuelva la Justicia.
Así, mientras la oposición busca aprovechar el clima de sospecha para instalar el tema en la agenda pública, el Gobierno apuesta a que el Congreso no se convierta en el escenario de una derrota política y a que la última palabra sobre el futuro del jefe de Gabinete llegue desde los tribunales.

