El equipo económico compró Derechos Especiales de Giro al Tesoro estadounidense por US$819 millones. La operación será utilizada para cubrir un vencimiento con el Fondo Monetario Internacional y constituye la tercera maniobra de este tipo en menos de un año.

El Gobierno nacional puso en marcha una nueva operación financiera con Estados Unidos para saldar un vencimiento de US$800 millones con el Fondo Monetario Internacional. El equipo económico compró Derechos Especiales de Giro al Tesoro estadounidense por US$819 millones, según consta en registros oficiales del Fondo de Estabilización Cambiaria norteamericano.
La operación se realizó en la antesala del vencimiento que opera este viernes. Los Derechos Especiales de Giro, conocidos como DEG, son los activos que utiliza el FMI para denominar y cancelar obligaciones con sus países miembros. Por ese motivo, la Argentina utilizó dólares y acudió al Tesoro de Estados Unidos, uno de los principales tenedores de esos activos.
La tercera operación de este tipo
Esta es la tercera vez que el Ministerio de Economía ejecuta un mecanismo de estas características para cubrir compromisos con el Fondo. En octubre del año pasado había comprado US$872 millones en DEG, mientras que en enero adquirió otros US$808 millones.
El procedimiento permite que el Gobierno compre los activos necesarios para cancelar obligaciones con el FMI. Según informó La Nación, fuentes oficiales aclararon que no se activó el swap de monedas vigente entre ambos países, sino que se trató de una operación de compra.
El vencimiento de este viernes corresponde a los intereses trimestrales que debe pagar el Ejecutivo por la deuda contraída con el organismo desde 2018. Se trata del segundo compromiso del año con el FMI y forma parte del calendario de pagos previsto para 2026.
La revisión del acuerdo todavía espera el aval del Directorio
El pago llega después de que se confirmara la instancia técnica de la segunda revisión del acuerdo con el FMI. Sin embargo, el Directorio Ejecutivo del organismo todavía no dio su visto bueno definitivo, por lo que aún no se destrabó el desembolso de US$1000 millones previsto para la Argentina.
Esa revisión evaluó el cumplimiento de las metas al cierre de 2025. Ahora se espera que el Directorio trate el caso argentino y, si lo aprueba, habilite el giro de dólares. El desembolso, previsto a más tardar para mediados de mayo, permitiría que la Argentina haya recibido cerca del 80% del total acordado con la gestión de Javier Milei hace un año.
Los próximos pagos al FMI
Después de cancelar el compromiso previsto para este viernes, la Argentina todavía deberá afrontar cuatro vencimientos más con el Fondo durante este año. El primero operará el 1 de agosto, por US$826 millones.
En septiembre habrá otro vencimiento cercano a los US$802 millones. Luego, al inicio de noviembre, el Gobierno deberá girar US$821 millones. El calendario de 2026 cerrará en diciembre, con un pago de US$343 millones al FMI.
La presión de julio con los bonistas privados
La operación también se produce en un contexto de preocupación por los próximos vencimientos de deuda, especialmente el de julio, cuando la Argentina deberá afrontar compromisos por US$4200 millones con bonistas privados. Para cubrir parte de esa obligación, el Tesoro emitió bonos en dólares en el mercado local.
Según la información difundida por TN, el Gobierno consiguió más de US$2200 millones mediante dos bonos con vencimiento en 2027 y 2028. Sin embargo, los depósitos del Tesoro en el Banco Central no crecieron en la misma magnitud.
Con datos al viernes pasado, los ahorros del Gobierno en la entidad monetaria sumaban US$549 millones. De ese modo, el Tesoro solo logró retener cerca del 25% de los dólares que la Secretaría de Finanzas captó en el mercado local. Los pagos de deuda con organismos internacionales aparecen como la principal explicación de esa dinámica.
Una señal dentro de la relación con Washington
El nuevo uso de DEG vuelve a mostrar el rol de Estados Unidos dentro de la estrategia financiera argentina. El Tesoro norteamericano, comandado por Scott Bessent, aparece como proveedor de los activos que la Argentina necesita para cumplir sus compromisos con el Fondo.
Para el Gobierno, la operación forma parte de la administración habitual de los vencimientos externos. Sin embargo, el mecanismo también expone la presión que genera el calendario de pagos sobre las reservas y sobre los recursos disponibles del Tesoro.

