A más de un siglo de su inauguración, el hospital mantiene su vigencia como uno de los centros de salud más importantes de la zona.

Este 25 de marzo, el Hospital José María Gomendio conmemora su 123º aniversario, consolidándose como una de las instituciones más emblemáticas de Ramallo y un pilar fundamental en la atención sanitaria de la región.
La historia del hospital se remonta a comienzos del siglo XX, en un contexto en el que la localidad carecía de un centro de salud adecuado. Fue durante la gestión del intendente Dalmiro Castex, un dirigente reconocido por su impulso al desarrollo local, cuando comenzó a gestarse el proyecto que daría respuesta a una de las principales necesidades de la comunidad.
El origen de esta obra está íntimamente ligado a la figura de José María Gomendio, un vecino de origen español que había logrado consolidar una importante fortuna a través de la actividad ganadera, especialmente en la cría de ovejas. En septiembre de 1900, atravesando una grave enfermedad, Gomendio recibió la visita del sacerdote Leopoldo Paglieri, de la parroquia San Francisco Javier. Fue entonces cuando, ante la cercanía de su fallecimiento, decidió destinar parte de su patrimonio a la construcción de un hospital para el pueblo que lo había visto prosperar.
Según relatan las crónicas de la época, en sus últimos momentos de vida expresó a sus familiares su voluntad de donar 60.000 pesos moneda corriente para concretar la obra. Tras su fallecimiento, su esposa, María Aroza, fue quien llevó adelante el cumplimiento de este legado, haciendo posible la materialización del proyecto.
El hospital fue finalmente inaugurado el 25 de marzo de 1903. Para su tiempo, se trataba de un establecimiento moderno y bien equipado, con amplias habitaciones ventiladas, un jardín, salas específicas para distintas prácticas médicas, botica, cocina, espacios destinados a la recuperación de pacientes y sectores independientes para casos infecciosos. Su capacidad inicial era de cien camas, lo que representaba un avance significativo en materia de salud para la zona.
Un rol destacado en la organización y administración del hospital lo tuvieron las Hermanas de la Cruz, congregación religiosa que llegó a Ramallo impulsada por las gestiones del propio Castex. Además de su labor en el nosocomio, las religiosas también recibieron la donación de un edificio por parte de María Aroza de Gomendio, donde funcionó el colegio San José, ampliando así el impacto social de esta obra benefactora.
A más de un siglo de su fundación, el Hospital José María Gomendio continúa siendo un símbolo de solidaridad, compromiso y servicio.

