Mensaje del Papa y llamado al diálogo con la Iglesia anglicana

El papa León XIV envió un mensaje de felicitación a Sarah Mullally, nueva arzobispa de Canterbury y máxima autoridad espiritual de la Iglesia anglicana, con motivo de su toma de posesión oficial. La ceremonia, realizada en la histórica catedral de Canterbury, marcó un hito para el anglicanismo: Mullally es la primera mujer en ocupar este cargo, lo que refuerza el debate sobre el rol de las mujeres en la conducción de las iglesias cristianas.
La misiva papal fue entregada por el cardenal Kurt Koch, prefecto del Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, al término de una oración conjunta celebrada en el templo inglés. El encuentro conmemoró los 60 años de la histórica reunión entre el papa Pablo VI y el entonces arzobispo de Canterbury, Michael Ramsey, realizada en Roma en 1966, que abrió una nueva etapa en el diálogo ecuménico entre católicos y anglicanos.
En su carta, León XIV expresó sus saludos y buenos deseos para el ministerio de Mullally, al que calificó como “arduo”, e invitó a “seguir dialogando en la verdad y el amor” para ofrecer al mundo los dones de Dios en un contexto atravesado por guerras, crisis humanitarias y fragmentación social. A la concurrida ceremonia asistieron también los príncipes William y Kate, además de diversos líderes religiosos, lo que subrayó la relevancia institucional del acontecimiento dentro y fuera del Reino Unido.
Una líder histórica para la Iglesia anglicana
De 63 años, casada y madre de dos hijos, Sarah Mullally cuenta con una trayectoria consolidada en el ámbito eclesiástico y en el servicio público. En su sermón de toma de posesión, hizo referencia a las mujeres de la Biblia que, confiando en Dios, aceptaron futuros inciertos, y vinculó esos ejemplos con los desafíos actuales de la Iglesia. Asimismo, subrayó la urgencia de trabajar siempre por la verdad y la justicia dentro de las comunidades de fe, en un momento en que distintas confesiones cristianas se ven interpeladas por denuncias de abusos y pedidos de transparencia.
Mullally sucede al arzobispo Justin Welby, quien renunció en 2024 tras un periodo marcado por tensiones internas en la Comunión Anglicana y cuestionamientos sobre la gestión de casos de abuso. El Papa, en su mensaje, recordó que la nueva primada asume sus funciones “en un momento exigente en la historia de la familia anglicana” y pidió al Señor que la fortalezca “con el don de la sabiduría” para conducir a su iglesia en este contexto complejo.
Oración conjunta y símbolo de continuidad ecuménica
Durante la ceremonia, la nueva arzobispa y el enviado papal rezaron uno junto al otro, de rodillas, en la Capilla de Nuestra Señora del Martirio, dentro de la catedral. Para la ocasión se utilizó el mismo reclinatorio que emplearon el papa Juan Pablo II y el arzobispo Robert Runcie en 1982, un gesto cargado de simbolismo que remite a décadas de esfuerzos por estrechar lazos entre Roma y Canterbury.
Ese signo de continuidad ecuménica fue destacado por el Vaticano, que lo interpretó como una confirmación de la voluntad compartida de sostener el diálogo teológico y pastoral más allá de las diferencias doctrinales. La entrega de la carta papal al final de la liturgia reforzó el carácter espiritual del mensaje, enmarcado en una búsqueda de unidad que no desconoce las dificultades pero apuesta a la cooperación frente a los desafíos globales.
Alerta por el avance del ocultismo y pedido de más exorcistas
En otro orden, el papa León XIV recibió recientemente a representantes de la Asociación Internacional de Exorcistas (AIE), quienes le advirtieron sobre un crecimiento preocupante del ocultismo, el esoterismo y el satanismo a nivel mundial. Según informó el portal católico EWTN News, durante una audiencia privada en el Vaticano, el obispo Karel Orlita y el padre Francesco Bamonte, presidente y vicepresidente de la entidad, presentaron un informe detallado al Pontífice.
En ese documento, los exorcistas señalaron el “gran sufrimiento” derivado de lo que definen como “acción extraordinaria del demonio”, asociada al aumento de prácticas vinculadas al ocultismo. Frente a este escenario, solicitaron que cada diócesis católica del mundo cuente con “uno o más” sacerdotes exorcistas debidamente formados, capaces de atender los casos que se presenten en sus comunidades.
- Formación específica en seminarios sobre la existencia del mundo demoníaco.
- Cursos para obispos recientemente nombrados sobre acompañamiento y discernimiento.
- Preparación obligatoria para sacerdotes designados como exorcistas.
“Ignorar estos casos deja a los fieles sin defensa ante graves ataques espirituales”, advirtió el padre Francesco Bamonte, según consignó RT.
La AIE entregó además al Papa un documento titulado “Directrices para el Ministerio del Exorcismo” y una imagen de San Miguel Arcángel. León XIV comentó que conocía y valoraba la tarea del padre Gabriele Amorth, fundador de la asociación y figura emblemática del ministerio del exorcismo en la Iglesia católica contemporánea. Estos movimientos dentro del Vaticano se suman a los esfuerzos por responder, desde una perspectiva pastoral, a nuevas formas de espiritualidad y a prácticas que la Iglesia considera riesgosas para la fe de los creyentes.

