Un desafío viral que circula en redes sociales expone a jóvenes a intoxicaciones graves por el consumo excesivo de este analgésico. Especialistas advierten sobre dosis peligrosas, daños hepáticos irreversibles y la necesidad de prevención temprana.

Un nuevo reto viral volvió a encender las alarmas en el ámbito sanitario y educativo. Se trata del denominado “reto del paracetamol”, una práctica que circula entre adolescentes en redes sociales y que consiste en ingerir grandes cantidades de este analgésico con el objetivo de llevar el cuerpo al límite. La finalidad, según alertaron especialistas, es “ingresar al hospital y, cuanto mayor número de días, mejor”.
La preocupación creció en distintos países, donde ya se registraron internaciones de menores por intoxicaciones severas. En ese contexto, profesionales de la salud remarcaron que el consumo irresponsable de paracetamol puede afectar gravemente al hígado, provocar necrosis hepática e incluso derivar en la muerte. La advertencia se apoya en casos concretos y en la evidencia clínica acumulada en servicios de emergencia, tal como informó el medio Rosario3, que dio cuenta del fenómeno y de la alarma generada en el sistema sanitario.
Uno de los puntos centrales del riesgo está vinculado a la dosis. En un adulto sano, de aproximadamente 60 kilos y con funciones hepáticas normales, la dosis máxima diaria considerada segura ronda entre 3 y 4 gramos. Sin embargo, esa referencia no puede trasladarse automáticamente a niños y adolescentes. En esas franjas etarias, el margen de seguridad es considerablemente menor.
Los especialistas explicaron que los sistemas hepáticos y renales de niños y adolescentes aún no están completamente desarrollados. Esa inmadurez funcional reduce la capacidad del organismo para metabolizar fármacos como el paracetamol. Cuando el medicamento no se procesa adecuadamente, permanece más tiempo en el cuerpo y puede generar efectos tóxicos severos. “Ese paracetamol que no se metaboliza, no se retira del organismo y puede tener un efecto tóxico”, subrayaron los expertos.
Las etapas de la intoxicación y el daño hepático
La intoxicación por paracetamol presenta una evolución clínica bien definida, que se divide en tres etapas. La primera se manifiesta entre las 12 y 24 horas posteriores a la ingesta excesiva. En ese período aparecen síntomas como náuseas, vómitos, diarrea y sudoración, signos generales que suelen ser inespecíficos y que pueden dificultar una detección temprana.
En esta fase inicial, los profesionales consideran clave determinar si la intoxicación fue voluntaria o accidental. Ante la sospecha de una ingesta masiva, la indicación es clara: trasladar de inmediato al paciente a un centro hospitalario. Allí pueden realizarse procedimientos como lavado de estómago y aspirado gástrico, ya que los sistemas enzimáticos del organismo no logran depurar el analgésico cuando se consume en grandes cantidades.
Durante el metabolismo hepático del paracetamol se genera un subproducto altamente tóxico denominado NAPQI. Este metabolito destruye los hepatocitos y provoca disfunción hepática. En esta etapa, el cuadro aún puede ser reversible, ya que existe un antídoto específico capaz de neutralizar el daño si se aplica a tiempo.
La segunda etapa se desarrolla entre las 24 y 48 horas posteriores. En ese lapso puede observarse una aparente estabilización del cuadro, aunque comienzan a elevarse levemente las enzimas hepáticas. La fase más crítica llega entre las 48 y 72 horas, cuando esos valores se disparan y confirman la presencia de un daño hepático significativo.
Es en ese escenario donde puede producirse necrosis hepática e incluso la muerte. Aun cuando el desenlace no sea fatal, una parte del hígado puede quedar dañada de manera permanente, con la consiguiente pérdida de funcionalidad. Por esa razón, los especialistas insisten en la necesidad de reforzar medidas de prevención en ámbitos educativos, familiares y comunitarios, y de prestar atención a las conductas que circulan en redes sociales.

