EAU asume un rol militar directo en la guerra en Medio Oriente

Buenos Aires, 12 de mayo (NA).— Los Emiratos Árabes Unidos (EAU) quedaron en el centro del tablero militar de Medio Oriente tras conocerse que lanzaron un ataque directo contra infraestructura estratégica en Irán, en un nuevo capítulo de la escalada regional. Según fuentes citadas por el diario estadounidense The Wall Street Journal, a las que accedió Noticias Argentinas, fuerzas emiratíes habrían bombardeado a comienzos de abril una refinería ubicada en la isla de Lavan, en el Golfo Pérsico.
El ataque habría provocado daños severos en la planta, al punto de dejarla fuera de servicio durante varios meses. El Ministerio de Asuntos Exteriores de los Emiratos evitó confirmar la operación, pero recordó en pronunciamientos previos que el país se reserva el derecho a responder militarmente frente a lo que considere actos hostiles provenientes de Teherán.
Desde el lado iraní, el régimen denunció en su momento que la refinería fue alcanzada por “el enemigo”, sin precisar la autoría, lo que dio pie a una masiva contraofensiva con misiles y drones no solo contra territorio emiratí, sino también contra Kuwait. De acuerdo con las mismas fuentes, Emiratos habría sido el principal blanco de la represalia iraní, con más de 2.800 proyectiles lanzados contra su territorio, una cifra que incluso superaría los ataques dirigidos hacia Israel.
La ofensiva de EAU se produjo en un contexto especialmente delicado, mientras la Casa Blanca y el Pentágono impulsaban un alto el fuego y mantenían la estrategia de “máxima presión” sobre el régimen de los ayatolás. Lejos de expresar malestar, funcionarios estadounidenses habrían interpretado la intervención de los Estados del Golfo como un refuerzo de esa política, al involucrar más directamente a sus aliados árabes en el cerco militar y diplomático sobre Teherán.
Del intento de neutralidad a la participación directa
La incursión militar marca un giro en la postura tradicional de las monarquías del Golfo. Antes del estallido de la guerra, los países de la región habían prometido mantener la neutralidad de su espacio aéreo, intentando resguardarse del conflicto y preservar sus economías basadas en la energía, las finanzas y el turismo. Sin embargo, la sucesión de ataques atribuidos a Irán contra infraestructura energética, aeropuertos y centros turísticos en Emiratos terminó por erosionar esa estrategia.
En los últimos años, la hostilidad iraní afectó áreas clave del modelo económico emiratí, en particular el sector inmobiliario y la industria turística, pilares del crecimiento de ciudades como Dubái y Abu Dabi. Analistas regionales señalan que esta presión constante, sumada a la necesidad de mostrar firmeza ante su propia población y aliados, habría empujado a EAU a adoptar una postura más beligerante que la de otros socios del Golfo.
- Bombardeo a una refinería iraní en la isla de Lavan, en el Golfo Pérsico.
- Más de 2.800 misiles y drones lanzados por Irán contra Emiratos, según reportes.
- Apoyo tácito de Estados Unidos, en el marco de la política de “máxima presión”.
- Un cambio de paradigma: de la neutralidad aérea a la participación activa en la guerra.
Mientras la comunidad internacional busca reencauzar los esfuerzos diplomáticos, la ofensiva emiratí y la posterior respuesta iraní suman un nuevo foco de tensión en una región ya atravesada por múltiples frentes abiertos. El riesgo de que nuevos actores se involucren de manera directa alimenta el temor a una guerra más amplia, con impacto no solo en la seguridad, sino también en los mercados energéticos globales.

